LOS LÍDERES DE LA POLÍTICA

Opinión

Las piruetas del gobierno

Para Hannia Novell, EUA conoce más a fondo las redes de poder entre el crimen organizado y algunos políticos que el propio Gobierno de México

Imagen de los funcionarios responsables del Gabinete de Seguridad, así como la titular de la Segob, sentados en la Mañanera del Pueblo.

Foto: Cuartoscuro

Hannia Novell

Hannia Novell

Publicada: jul 16 a las 09:00, 2026
- Últ. Actualización: jul 16 a las 09:50, 2026

Hace apenas unos meses, Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionaron con dureza a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por la presunta colaboración de autoridades estatales con agencias estadounidenses durante un operativo contra laboratorios clandestinos.

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Desde el oficialismo se habló de una posible vulneración a la soberanía nacional y algunas voces del movimiento llegaron incluso a utilizar expresiones como traición a la patria. Hoy, cuando la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar, está en el ojo del huracán, las cosas han cambiado.

Más allá del futuro político de la mandataria estatal y de las piruetas discursivas de los militantes de Morena para defender lo indefendible, resulta imprescindible advertir la incapacidad del llamado Gabinete de Seguridad del Gobierno de México: cada vez resulta más evidente que las investigaciones más delicadas relacionadas con el crimen organizado, el lavado de dinero y la presunta infiltración criminal en estructuras políticas parecen construirse primero en Washington que en Palacio Nacional.

Oficialmente, los gobiernos de México y de Estados Unidos mantienen mecanismos de coordinación. En los hechos, las agencias estadounidenses desarrollan investigaciones propias, construyen expedientes, revocan visas, siguen rutas financieras y, en ocasiones, las autoridades mexicanas conocen esos avances cuando ya forman parte de filtraciones periodísticas o decisiones adoptadas unilateralmente por Washington.

Es decir. Mientras Estados Unidos fortalece su aparato de inteligencia sobre territorio mexicano, el Estado mexicano parece haber perdido capacidad para generar información estratégica sobre sus propias estructuras políticas y criminales. La consecuencia es evidente: la narrativa nacional termina reaccionando a información producida fuera del país.

Recientemente entrevisté al especialista en seguridad David Saucedo para analizar precisamente este fenómeno. Su reflexión no se concentró únicamente en el contenido de los audios difundidos, sino en las implicaciones institucionales que tendría una eventual confirmación de esos hechos.

Saucedo sostuvo que mientras el discurso oficial insiste en defender la soberanía frente a cualquier intento de injerencia extranjera, la percepción pública es que Washington dispone de mayores capacidades para investigar determinados fenómenos criminales y políticos que las propias instituciones mexicanas. Esa es quizá la mayor vulnerabilidad del Estado mexicano.

El especialista señaló que en lugar de rechazar presiones diplomáticas o pronunciar discursos intervencionistas, la presidenta Claudia Sheinbaum está obligada a exigir cuentas a los integrantes del Gabinete de Seguridad y demostrar que el país posee instituciones sólidas, servicios de inteligencia eficaces y autoridades capaces de investigar con autonomía lo que ocurre dentro de sus propias fronteras.

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana

Foto: Cuartoscuro

¿Por qué las revelaciones más sensibles sobre la seguridad nacional mexicana parecen originarse una y otra vez fuera del país? ¿Qué tienen que decir Omar García Harfuch, Ricardo Trevilla y Raymundo Morales?

Hoy por hoy, está claro que Estados Unidos conoce mejor ciertas redes de poder en México que el propio gobierno mexicano. Y esa, la agenda Tex-Mex, constituye una de las mayores derrotas para la soberanía nacional.