
Foto: Cuartoscuro
Aunque ambos partidos forman parte de la alianza de la Cuarta Transformación, ya tomaron bandos distintos en la sucesión de 2027.

La lucha por la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua rumbo a 2027 ya comenzó a exhibir las fisuras dentro de la alianza oficialista. Lejos de mostrar un frente unido, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) libran una disputa por imponer a su propio aspirante, anticipando una batalla interna que amenaza con tensar la relación entre los aliados de la Cuarta Transformación.
Mientras el PT mantiene su respaldo a la senadora Andrea Chávez, el PVEM cerró filas con el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. El choque de apoyos evidencia que la sucesión en Chihuahua ya se convirtió en un campo de disputa.
Más allá de los respaldos políticos se abre la puerta a una pregunta clave rumbo a la elección de 2027: ¿qué tanto pesan realmente el PVEM y el PT en Chihuahua?
La relevancia de Chihuahua trasciende el ámbito local. Se trata de la entidad más grande de México por extensión territorial, con una ubicación estratégica en la frontera con Estados Unidos. Además, es uno de los cuatro estados que gobierna del PAN, por lo que una eventual victoria de Morena tendría un fuerte impacto en el mapa político nacional.
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Actualmente, Chihuahua es gobernado por la panista Maru Campos. Los panistas han mantenido el control del estado de manera ininterrumpida desde el 4 de octubre de 2016, con Javier Corral Jurado (2016-2021) y posteriormente con María Eugenia Campos Galván, quien asumió el cargo en 2021.

Antes de ese periodo, Acción Nacional también gobernó la entidad entre 1992 y 1998 con Francisco Barrio Terrazas. Recuperar Chihuahua significaría para Morena romper una década de dominio panista y conquistar uno de los últimos grandes bastiones de la oposición en el norte del país.
En el ámbito legislativo en la entidad, la fuerza del PT y el PVEM es similar, ya que cuentan con un integrante del Congreso local cada uno de un total de 33.
Aunque la presencia del resto de los partidos mayor ninguna fuerza política cuenta con la mayoría absoluta. El PAN tiene 13 diputados; Morena 12 curules; el PRI posee 3 legisladores y Movimiento Ciudadano suma 2.

Si se observa la presencia territorial, tanto el PT como el Verde también tienen una fuerza similar, pues ambos gobiernan dos municipios en Chihuahua.
El Partido del Trabajo encabeza las alcaldías de Ahumada, con Iván Rodelo Espejo, y Doctor Belisario Domínguez, con Reimon Ruíz Socarro.
Por su parte, el Partido Verde gobierna San Francisco del Oro, con Arturo Salinas Villalobos, y Nonoava, con Jorge Salcido Sáenz.
La diferencia entre ambos aliados de Morena aparece tras dar su respaldo a distintos perfiles para la gubernatura.
El Partido del Trabajo (PT) ha dejado claro su respaldo a Chávez Treviño al designarla como su Coordinadora Estatal de Afiliación y presentarla como su apuesta para encabezar los trabajos de la Cuarta Transformación en Chihuahua.
Sin embargo, algunos liderazgos locales han mencionado de serán los chihuahuenses quienes elijan a su candidato como fue el caso de la diputada estatal, América Aguilar.
El Partido Verde, en cambio, optó por respaldar a Cruz Pérez Cuéllar. El coordinador nacional del PVEM, Arturo Escobar, ha señalado públicamente que el alcalde con licencia de Ciudad Juárez es el perfil para enfrentar al PAN en 2027, además de que aseguró que de no ser el abanderado no habría alianza en esa entidad.

Escobar ha destacado que Pérez Cuellar es el mejor posicionado en las encuestas, además de que cuenta con experiencia administrativa, conocimiento del estado y resultados obtenidos durante su gestión al frente del municipio fronterizo, además de haber conseguido la reelección.
Aunque el PVEM y el PT tienen una fuerza electoral similar en Chihuahua, la diferencia no parece estar en el número de alcaldías o curules que controlan, sino en la capacidad de negociación que cada uno pueda ejercer al interior de la coalición oficialista. Lo que ocurra en los próximos meses no solo pondrá a prueba la unidad de la Cuarta Transformación, sino también el peso político que sus aliados están dispuestos a hacer valer para influir en una de las elecciones más estratégicas de 2027.