
El exembajador de EUA, Ken Salazar y el expresidente Andrés Manuel López Obrador. - Foto: Cuartoscuro
El exembajador de EUA vuelve a estar bajo la lupa del gobierno mexicano por el caso del ‘Mayo’ Zambada, luego de que en 2024 protagonizó dos choques con AMLO por la captura del capo y la reforma judicial.

A casi dos años de la captura de Ismael “Mayo” Zambada, el nombre de Ken Salazar volvió al centro de la discusión entre México y Estados Unidos luego de que el gobierno de Claudia Sheinbaum cuestionara la versión que el exembajador dio sobre el operativo que llevó al exlíder del Cártel de Sinaloa a territorio estadounidense.
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Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Salazar pasó de ser considerado un interlocutor cercano entre ambos gobiernos a protagonizar dos desencuentros públicos con el entonces presidente: la captura del “Mayo” y sus críticas a la reforma al Poder Judicial.
Ahora, con los nuevos señalamientos sobre la operación contra Zambada, aquellos episodios volvieron a la conversación pública.
La captura del “Mayo” Zambada, ocurrida el 25 de julio de 2024, generó uno de los primeros choques entre el gobierno mexicano y Ken Salazar.
En un inicio, López Obrador reconoció la detención como un avance en la lucha contra el narcotráfico; sin embargo, la postura del gobierno mexicano cambió después de que se conociera que el operativo no contó con participación informada de autoridades mexicanas.
El entonces embajador estadounidense ofreció una conferencia el 9 de agosto de 2024, en la que aseguró que Estados Unidos no había utilizado recursos ni agentes para realizar la captura.
“No hubo recursos de los Estados Unidos en esta operación. No fue un avión de los Estados Unidos. No fue un piloto de los Estados Unidos. No fueron nuestros agentes o nuestra gente en México”, declaró Ken Salazar.
El exdiplomático sostuvo que se trató de una operación entre integrantes del crimen organizado y que uno de los grupos había entregado al líder del Cártel de Sinaloa.

La declaración volvió a ser cuestionada en julio de 2026, luego de que reportes periodísticos señalaran una posible participación del FBI en el operativo. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmó que “alguien mintió” y la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó si Salazar había faltado a la verdad.
“Recientemente supimos, a través de una nota periodística, que el FBI se atribuye este operativo. Entonces la primera pregunta es: ¿quién mintió?, ¿mintió el embajador Ken Salazar?”, expresó.
La polémica también alcanzó al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, luego de que la carta difundida por “el Mayo” Zambada tras su captura en 2024 mencionara una reunión en Culiacán en la que presuntamente estaría presente el mandatario estatal, versión que Rocha Moya rechazó.
Posteriormente, en abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Rocha Moya y a otros funcionarios de presuntos vínculos con la facción de Los Chapitos, situación que abrió un nuevo capítulo en la relación bilateral.

El segundo episodio que tensó la relación entre Ken Salazar y López Obrador ocurrió en agosto de 2024, cuando el entonces embajador estadounidense cuestionó la reforma al Poder Judicial impulsada por el gobierno mexicano.
El 22 de agosto de 2024, Salazar señaló que la elección popular de jueces y magistrados podía abrir la puerta a la influencia del crimen organizado en el sistema de justicia.
“Las elecciones populares de ministros también podrán hacer más fácil que los cárteles y otros actores malignos se aprovechen de jueces inexpertos con motivaciones políticas”, expresó.
Además, afirmó que un Poder Judicial independiente era necesario para dar confianza a los inversionistas y mantener la estabilidad de la relación comercial entre ambos países mediante el T-MEC.
“Comprendemos la importancia de la lucha de México contra la corrupción judicial, sin embargo, la elección directa y política de jueces, en mi punto de vista, no resolverá dicha corrupción judicial ni tampoco fortalecerá al Poder Judicial”, dijo.

Las declaraciones provocaron una respuesta directa de López Obrador, quien anunció una “pausa” en la relación con la embajada estadounidense y afirmó que Salazar debía conocer los límites de sus funciones como representante diplomático.
“Bueno, la relación con los gobiernos continúa, con Canadá y con Estados Unidos. Es nada más con las embajadas y en especial con el embajador de Canadá y de Estados Unidos, porque no les corresponde opinar sobre asuntos que sólo competen a los mexicanos. Es un asunto de respeto a nuestro país. Imagínense que dice el embajador de Estados Unidos que si se eligen a los jueces palabras más, palabras menos, se afecta a la democracia. ¿Cómo es eso?“, expresó.
La entonces presidenta electa Claudia Sheinbaum y otros integrantes de Morena también respondieron al posicionamiento del embajador, al señalar que las decisiones sobre la reforma correspondían exclusivamente a México.
Después de concluir su encargo como embajador en México, Ken Salazar volvió a aparecer en la agenda pública por las dudas que surgieron alrededor de la captura del “Mayo” Zambada.
Mientras la administración de Sheinbaum ha señalado la necesidad de que la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos ocurra bajo mecanismos institucionales y respeto a la soberanía, la FGR analiza las declaraciones realizadas por el exembajador sobre el operativo de 2024.
Así, los dos episodios que marcaron la relación entre Salazar y López Obrador vuelven a la discusión pública en medio de un nuevo capítulo de la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
