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Opinión

Se regala dinero en Veracruz

La entrega de recursos del programa Apoyo a la Palabra en Veracruz volvió a encender la discusión sobre el uso de dinero público.

La gobernadora de Veracruz Rocío Nahle sonriendo, con una blusa bordada entregando un apoyo económico a los veracruzanos

El gobierno de Rocío Nahle comenzó la entrega de recursos económicos a miles de beneficiarios en Veracruz. - Foto: Redes

Bajo una carpa que algo protegía del sol, pero que poco podía contra la sofocante humedad del Puerto, alrededor de 2 mil personas esperaron pacientemente, durante horas, la llegada de la gobernadora Rocío Nahle para que les entregara 7 mil pesos a cada uno del programa Apoyo a la Palabra – Plan México, Apoyo a la Familia y Apoyos Funcionales.

El nombre críptico y kilométrico es una fachada institucional para regalar 100 millones de pesos, en lo que resta del año, con un objetivo bastante difuso: “Propiciar el bienestar de las personas beneficiarias, asegurando el acceso efectivo a recursos y servicios esenciales que permitan a cada

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persona desarrollar su bienestar.”, como lo describen en documentos oficiales, aunque en el discurso afirman que es para la compra de herramientas e insumos para mejorar pequeños negocios.

Hace unos días, Nahle García publicó en sus redes sociales que para su programa Apoyo a la Palabra se basó en el “éxito” de un programa similar creado durante el sexenio de López Obrador, que ya no existe más ni fue rescatado en la administración Sheinbaum. Veamos los inspiradores resultados.

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Durante su administración, López Obrador destinó 36 mil millones de pesos de la Secretaría del Bienestar a dos proyectos: Tandas del Bienestar y Crédito Ganadero a la Palabra. Ambos se convirtieron en rotundos fracasos desde el punto de vista financiero y en un boquete presupuestal ya que esos recursos se suponía eran parte de un fondo revolvente que permitiría continuar con los préstamos, incrementar su monto y llegar a más personas.

En el caso de las Tandas del Bienestar, 91.5% de los más de un millón 114 mil beneficiarios incumplieron con el repago. Al ser un préstamo sin ningún tipo de garantías, porque “la mayor riqueza de México es la honestidad de su Pueblo”, según declaraciones de López Obrador, el programa terminó en 2023 y sus saldos trasladados a Financiera del Bienestar.

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El tema de los créditos ganaderos fue aún peor. Este programa se implementó en 14 estados en 2019 y consistió en la entrega de hasta 10 cabezas de ganado por beneficiario, apoyo en obras de infraestructura en instalaciones y complementos alimenticios que serían repagados en 2 o 3 años con las primeras crías que a su vez serían entregadas a nuevos beneficiarios.

La gobernadora de Veracruz Rocío Nahle

Foto: Redes

Los ganaderos terminaron recibiendo animales con bajo peso y en muchos casos enfermos, las obras de infraestructura no se realizaron y los únicos que ganaron fueron los proveedores de las vaquillas y sementales que fueron pagados a sobreprecio. También hubo señalamientos de uso electoral del programa en contra del coordinador de Ganadería de la Sader, David Monreal, actual gobernador morenista de Zacatecas. Al programa le bajaron la cortina en 2020.

Aunque en el nombre y la descripción los designan como “créditos” en realidad no se entregan contra ninguna garantía, ni se cobran intereses o incumplir su pago conlleva alguna sanción; es dinero regalado. Según las Reglas de Operación de este apoyo en Veracruz, en el punto 4.5, el reembolso es voluntario y así se le debe hacer saber al beneficiario al momento de entregarle el dinero. A todo esto hay que sumarle la burocracia para gestionarlo, los formatos, los pomposos eventos para su entrega, las tarjetas para dispersar los recursos, las encuestas de satisfacción y el seguimiento de cada caso.

Que estos recursos pueden ayudar a muchas personas en situación vulnerable o en una emergencia, es verdad; que esta es una forma de redistribución de los impuestos entre quienes más lo necesitan, probablemente también, sin embargo los gobiernos, tanto estatales como Federal, siguen sin encontrar una manera de invertir los recursos que no sea la de un paliativo que en el fondo no resuelve nada, pero que da excelentes réditos políticos cuando se entregan en un evento oficial con una sonrisa de la gobernadora y rodeados de chalecos, mantas y banderines guindas.

Probablemente esos 100 millones de pesos estarían mejor invertidos en la seguridad de Veracruz y con eso beneficiarían no sólo a los más pobres sino también a los empresarios de todo tamaño, a las madres solteras y casadas, a los jóvenes y a las personas de la tercera edad. Tal vez acabar con los asaltos, la extorsión y el cobro de piso sea un mejor camino que construya las condiciones para que la gente pueda estudiar, emprender, trabajar y por sí mismos mejorar sus condiciones y las de su familia.

Pero, bueno. Esperar un par de horas en el calor y a cambio recibir dinero regalado, siempre será atractivo.