LOS LÍDERES DE LA POLÍTICA

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Opinión

¿Revolución pedagógica o renuncia al desarrollo?

Los bajos resultados de la prueba PISA mostraron que en el país hay un gran reto para la educación, aunque el gobierno federal presuma una transformación en la enseñanza.

Estudiantes de educación básica entrando a una escuela en el regreso a clases y un cartel con la leyenda "bienvenidos"

Pese a que el gobierno ha buscado un cambio en el método pedagógico, la realidad contradice el discurso. - Foto: Cuartoscuro

Imaginen entrar a una primaria pública en Oaxaca. Hay nuevos libros de texto, una nueva filosofía educativa, becas para los alumnos y un gobierno que habla de una transformación profunda de la enseñanza.

Ahora imaginen que esa misma escuela no tiene agua todos los días falla la electricidad, no hay internet o pierde clases por un paro.

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Las dos cosas pueden estar pasando al mismo tiempo.

Y ésa es quizá la contradicción que vale la pena discutir cuando hablamos de la Nueva Escuela Mexicana: mientras el Gobierno Federal defiende una revolución pedagógica humanista, crítica y comunitaria, los datos siguen contando una historia bastante menos cómoda.

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Regresos a clases

Foto: Cuartoscuro

¿Los alumnos están aprendiendo?

Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE en septiembre de 2026, no dejan demasiado espacio para celebrar. México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. Sólo tres de cada diez estudiantes mexicanos de 15 años alcanzaron al menos el nivel básico en matemáticas; siete de cada diez no llegaron al mínimo.

Y llevamos 25 años participando en PISA, han pasado gobiernos, secretarios de Educación, reformas, contrarreformas, nuevos planes de estudio y ahora una Nueva Escuela Mexicana.

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Mexicanos Primero advierte que, pese a todos esos cambios, México no ha conseguido una mejora sostenida en los aprendizajes fundamentales de sus estudiantes.

Más allá de PISA, el rezago en las habilidades más elementales es brutal: niños de quinto de primaria que no leen con fluidez y adolescentes que no resuelven problemas aritméticos simples. Al diluir las matemáticas en campos formativos híbridos y priorizar la narrativa social, la pregunta es inevitable: ¿se está condenando a los estudiantes más vulnerables a no desarrollar el pensamiento lógico indispensable para cualquier oficio o carrera técnica?

Mientras tanto, dentro de la SEP de Mario Delgado tampoco ha habido precisamente calma. Recordemos el atrincheramiento de Marx Arriaga, uno de los principales responsables de los nuevos Libros de Texto Gratuitos, como una de las expresiones más visibles de las tensiones por el rumbo de los materiales educativos.

Pero más allá de la grilla interna, ¿está funcionando el modelo en el salón de clases? Porque los nuevos libros llegaron acompañados de una apuesta pedagógica distinta. Menos materias aisladas, más proyectos; mayor énfasis en la comunidad, el pensamiento crítico y el contexto social del alumno. El problema es que una transformación educativa no puede medirse únicamente por sus intenciones.

Presentación nuevos libros de texto

Foto: Cuartoscuro

Becas no reducen brecha económica

Y PISA deja otro dato que debería preocuparnos especialmente: la brecha socioeconómica sigue abierta. En ciencias, los estudiantes mexicanos pertenecientes al 25% con mayores ventajas socioeconómicas superaron por 68 puntos a los del 25% más desfavorecido. Mexicanos Primero señala que esa brecha no se redujo entre 2015 y 2025.

Aquí aparece una contradicción interesante.

México ha apostado muchísimo dinero a becas y transferencias destinadas, entre otras cosas, a facilitar que los estudiantes permanezcan en la escuela. Pero inscribirse no es sinónimo de aprendizaje.

Una beca puede ayudar con el transporte, los útiles o el gasto familiar. Pero no sustituye una clase de matemáticas. Tampoco pone agua en una escuela, capacita a un maestro o conecta un salón a internet. Sobre los riesgos de este modelo, Paulina Amozurrutia, directora de Educación con Rumbo, apunta a un trasfondo político más delicado.

“Cuando un joven no puede abstraer ni analizar, no puede generar pensamiento crítico; la consecuencia natural es que se vuelve dependiente de un subsidio clientelar. Y entonces, como en los sistemas más totalitarios, estos jóvenes pierden la capacidad de análisis para entender que ese subsidio es una cadena que no les permite aspirar a una autonomía económica”, señaló.

Y cuando vemos las condiciones de las escuelas, la revolución pedagógica se topa con problemas bastante menos filosóficos.

Mexicanos Primero reportó en 2026 que cuatro de cada diez escuelas no cuentan con todos los servicios básicos, considerando agua potable, electricidad, sanitarios, lavamanos, ventilación y conectividad. Además, 47% no tiene computadoras para uso pedagógico y 58% carece de conexión a internet.

Es difícil hablar de preparar estudiantes para inteligencia artificial, programación y los empleos del futuro cuando en algunas escuelas conectarse a internet todavía es un lujo.

Escuela con bajos recursos

Foto: Cuartoscuro

Y dinero sí hay, o al parecer. Para 2026, el gasto educativo federal superó los 1.2 billones de pesos, empujado por programas como La Escuela es Nuestra y las becas masivas que ocupan la parte central de la estrategia del gobierno. Sin embargo, si miramos hacia el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027, la propuesta destina 576 mil 631 millones 901 mil 734 pesos específicamente a la educación pública. En el papel esto representa un incremento cercano al 10% nominal que, según análisis independientes como los del Tecnológico de Monterrey, se traduce en un alza real de entre el 4.4% y el 7.4%. Al sumar el paquete completo que incluye ciencia y cultura, la bolsa total vuelve a superar al año anterior.

El problema no es la escasez de recursos: es que estos miles de millones se concentran en la dispersión de becas masivas y en el programa La Escuela es Nuestra, usándose como parte central de la estrategia social del gobierno en lugar de atender las necesidades técnicas del aula.

Y hay un número que resume bastante bien el desequilibrio de prioridades. De acuerdo con el análisis presupuestal de Mexicanos Primero, los recursos destinados al Programa para el Desarrollo Profesional Docente equivalen aproximadamente a 105.21 pesos por maestro al año.

Sí: 105 pesos. Al año.

A los maestros se les pide que trabajen con nuevos libros, nuevos proyectos, nuevas tecnologías y una nueva filosofía educativa, pero para su formación continua se destina una limosna.

Desciende número de alumnos

A esto se suma la opacidad institucional. Como advierte Amozurrutia al ser cuestionada sobre el impacto real de los materiales y la falta de un censo confiable:

“Desgraciadamente, toda la información que teníamos y que generaba mejores esquemas ha sido escondida por las autoridades educativas, a fin de que no podamos generar cruces relevantes para diagnosticar con mayor exactitud cuál es la situación de niñas, niños y adolescentes, sobre todo en zonas marginales”, declaró.

Regreso a clases en Naucalpan

Foto: Cuartoscuro

Una cifra quizá más preocupante que todas las anteriores confirma el tamaño de la crisis: cada vez hay menos alumnos en varios niveles del sistema.

Los datos de la propia SEP para el ciclo 2025-2026 muestran que, si sumamos los niveles que perdieron matrícula inicial —preescolar, primaria, secundaria y media superior—, hay 529 mil 536 estudiantes menos que en el ciclo anterior.

Sólo primaria perdió 317 mil 862 alumnos. Preescolar, otros 173 mil 73. La caída neta de todo el Sistema Educativo Nacional fue menor, de 288 mil 849 estudiantes, porque educación superior aumentó su matrícula.

Pero medio millón de matrículas menos en los niveles que registraron caídas merece algo más que una explicación rápida.

¿Cuántos abandonaron realmente la escuela? ¿Por qué? ¿Dónde están? ¿Qué estados están perdiendo más estudiantes? Antes de discutir qué libro debería leer una niña, quizá tendríamos que asegurarnos de que esa niña siga sentada en el salón.

Y entonces llegamos a Oaxaca.

Ahí la discusión educativa tiene además otro ingrediente histórico: el enorme peso de la Sección 22 de la CNTE. Sus movilizaciones, paros y bloqueos forman parte de una disputa laboral y política que lleva décadas. Sus demandas pueden discutirse y negociarse. Pero para el estudiante hay una consecuencia grave: si la escuela cierra, ese día no hubo clase. Y eso importa especialmente cuando hablamos de alumnos que ya enfrentan rezago, carencias de infraestructura y desigualdad.

Sobre el peso real de los sindicatos en el mapa del rezago, Amozurrutia señala de forma directa:

“Es importante recalcar que en los estados donde hay más presencia de los sindicatos, como Guerrero y Oaxaca entre otros, es donde tenemos más deficiencias en la educación, reducción de los aprendizajes y de la matrícula. Desgraciadamente, los maestros que aman su vocación son presionados por líderes sindicales que toman la educación como un bastón político en vez de priorizar la capacidad académica”.

Frente a este escenario, las familias con recursos tienen salida: pueden pagar una escuela privada, regularización, clases de inglés, una computadora, internet o un curso de matemáticas. Las familias que no pueden hacerlo dependen de que la escuela pública funcione.

Entonces la brecha educativa termina convirtiéndose en una brecha de oportunidades. Un niño puede aprender sobre su comunidad y también dominar matemáticas. Puede desarrollar pensamiento crítico y comprender un texto. Puede conocer su historia y al mismo tiempo aprender ciencia, tecnología o programación. No tendríamos por qué escoger una cosa o la otra.

CNTE protestas

Foto: Cuartoscuro

A pesar de los obstáculos institucionales, las organizaciones civiles han encontrado en los tribunales una vía de contrapeso. Como destaca la directora de Educación con Rumbo al referirse a las demandas de su fundación:

“La estrategia legal de fundaciones como la nuestra sirve y sirve mucho. El caso es el amparo promovido para la aplicación de PISA: gracias a una suspensión definitiva, la prueba se aplicó en México y hoy conocemos los datos reales. Una estrategia legal firme permite que jueces valientes en el poder judicial presionen al gobierno para que las políticas educativas no operen en la opacidad”.

Después de 25 años de PISA, más de 1.2 billones de pesos destinados a educación, una Nueva Escuela Mexicana, nuevos libros, becas y programas sociales, el discurso pedagógico suena bonito. Pero si siete de cada diez adolescentes siguen sin alcanzar el nivel básico en matemáticas, la desigualdad educativa permanece y cientos de miles de matrículas desaparecen del sistema, entonces ya no estamos hablando de una simple discusión técnica. Estamos hablando de movilidad social, de productividad y de las oportunidades reales que tendrán millones de mexicanos durante las próximas décadas.

¿Estamos frente a una revolución pedagógica o estamos, en realidad, administrando una renuncia institucional al desarrollo?

Al final del día, la retórica comunitaria puede llenar los discursos, pero no llena las aulas vacías ni enciende las computadoras sin internet. Si el sistema insiste en ignorar los datos y en normalizar el rezago, la escuela pública dejará de ser el motor de la movilidad social para convertirse en el techo que limite el futuro de las próximas generaciones.