
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la soberanía nacional y rechazó cualquier intento de injerencia o intervencionismo en México desde el Zócalo de la Ciudad de México. - Foto: Cuartoscuro
La presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira de rendición de cuentas desde el Zócalo de la CDMX y durante su mensaje defendió la soberanía nacional y rechazó cualquier intento de injerencia en México.

La presidenta Claudia Sheinbaum cerró este domingo en el Zócalo su gira de rendición de cuentas con una mensaje en defensa de la soberanía de México y recalcó que “ninguna potencia extranjera puede dictar el futuro del país”, pues esa decisión corresponde únicamente al pueblo mexicano.
Suscríbete a nuestro newsletter. Da click aquí
Durante la asamblea como parte de las actividades relacionadas con su Segundo Informe de Gobierno, la mandataria rechazó la injerencia extranjera y reivindicó la libertad como uno de los principios de la Cuarta Transformación.
“Desde 1814 que ninguna potencia extranjera, ninguna elite económica o política tiene el derecho de dictar el presente y futuro de nuestra patria. Esa solo le pertenece al pueblo de México”, expresó.
La presidenta afirmó que este principio forma parte de la historia de un país que, dijo, es independiente y soberano, y vinculó esa soberanía con la defensa de las libertades.
En su reflexión sobre la Independencia, Sheinbaum sostuvo que la soberanía no puede separarse de otros principios que, afirmó, han marcado la historia de México y que hoy forman parte de la visión de la Cuarta Transformación: la justicia social, la libertad y la democracia.
La presidenta señaló que la justicia social se refleja actualmente en la llamada Prosperidad Compartida y retomó la frase de José María Morelos de “moderar la opulencia y la indigencia”, mientras que sobre la libertad afirmó que el movimiento que encabeza ha defendido la libertad de expresión, de reunión y de los mexicanos.
Sobre la democracia, sostuvo que su concepción no corresponde a la de las élites, sino al “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo de México”.
Sheinbaum resumió estos principios como cinco guías que, dijo, quedaron marcadas en la memoria colectiva a través de las tres grandes transformaciones que identificó en la historia del país: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

A partir de estos cinco principios, Sheinbaum presentó las reformas constitucionales aprobadas durante sus primeros dos años de gobierno como parte de una nueva etapa de la Constitución.
En materia de justicia social, destacó el reconocimiento de la educación, la salud y la vivienda como derechos, así como la incorporación de la Pensión Universal para Adultos Mayores y la Pensión para Personas con Discapacidad al texto constitucional. También mencionó la jornada laboral de 40 horas y la obligación de que el salario mínimo aumente por encima de la inflación.
En materia de democracia, señaló que a partir de 2030 ningún cargo de elección popular tendrá reelección y destacó la prohibición del nepotismo en cargos de elección popular. También afirmó que la elección mediante voto popular de los integrantes de los tres Poderes representa un fortalecimiento de este principio.
Finalmente, al hablar de soberanía, la presidenta destacó las modificaciones constitucionales para rechazar cualquier intento de injerencia extranjera y la reincorporación de Pemex y la CFE como empresas públicas, además de señalar que el agua quedó reconocida como un bien nacional y un derecho humano fundamental.