
La definición de las candidaturas rumbo a 2027 dejó al PVEM con cinco posiciones vinculadas a sus intereses o perfiles, en contraste con el PT, que quedó sin una candidatura a gubernatura. - Foto: Redes
El periodista Vicente Gálvez aborda cómo el Partido Verde sale fortalecido rumbo a 2027 tras la definición de las coordinaciones para las 17 gubernaturas, donde perfiles vinculados al PVEM quedaron posicionados en cinco estados.

Morena concluyó la designación de sus candidatos a 17 gubernaturas, disfrazada de selección de Coordinadores para la Defensa de la Transformación y la Soberanía, un eufemismo para darle vuelta a la ley electoral para la que ni siquiera han comenzado las precampañas de manera oficial.
Pero los más felices deben ser, sin duda, sus socios del Partido Verde que en los hechos tendrán 5 candidatos y una posibilidad real de hacerse con igual número de gobernadores el próximo año. Su mejor resultado desde la creación del partido que en cada elección federal se ha aliado con quien tenga las mejores posibilidades, independientemente de la ideología o cualquier congruencia de principios. Así lo hicieron en el 2000 con el PAN; en 2003 y 2012 con el PRI y desde el 2019 con Morena.

En San Luis Potosí, actualmente gobernado por el Verde, ya estaba por descontado que la candidatura ganadora será la de Ruth González Silva, esposa del actual mandatario, Ricardo Gallardo. En congruencia Morena nombró a Eli Cervantes Rojas, un funcionario de la SICT que ni siquiera estaba inscrito para competir y que sólo hará un papel testimonial para simular competencia.
En Baja California Sur la 4T nombró a Manuel Alejandro Cota Cárdenas (en el Verde desde 2024), hijo de Leonel Cota Montaño, gobernador de la entidad de 1999 a 2005 bajo las siglas del PRD y director de Segalmex en el sexenio de López Obrador.
El senador con licencia, Gino Segura, será el abanderado para Quintana Roo. Su candidatura fue impulsada por la gobernadora Mara Lezama y el dueño del Partido Verde, Jorge Emilio González, quien desde hace años radica en esa entidad y mantiene control político y empresarial propio y a través de su familia.
En Nayarit, la “transformación” será encabezada por Jasmine Bugarín, senadora con licencia que hizo su carrera política bajo las siglas del PRI en tiempos de Roberto Sandoval, el exgobernador actualmente preso por falsificación de documentos y acusado por el Tesoro de Estados Unidos de recibir sobornos del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Chihuahua es un caso singular. El morenismo nominó como su representante al alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, sobre la favorita Andrea Chávez Treviño. Esta decisión se tomó por la presión del Verde quienes amenazaron con romper de manera total la alianza en caso de que el expanista no fuera el seleccionado. Por así convenir a sus intereses y revanchas.
Los grandes perdedores de este proceso fueron los otros socios, los olvidados subordinados del Partido del Trabajo. Para ellos no hubo ninguna posición y menos la posibilidad de gobernar por primera vez una entidad. Ya se los compensarán en el reparto de candidaturas a presidencias municipales o diputaciones locales y federales. Y lo más importante, en presupuesto para los CENDIS que maneja discrecionalmente la esposa de Alberto Anaya, el sempiterno líder del PT desde 1990.
Los otros damnificados de la farsa, presentada como selección por encuestas, son los integrantes y cercanos al Grupo Tabasco del obradorismo. La dirigencia de Morena, que al parecer ahora sí obedece a las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, dejó fuera a Rafael Marín Mollinedo en Quintana Roo; Raúl Morón en Michoacán; Andrea Chávez, la todavía favorita de Adán Augusto López para ser gobernadora de Chihuahua algún día y Geraldine Ponce, la alcaldesa de Tepic que ocupó un lugar muy especial en los afectos de Andrés Manuel López Obrador.
Aunque hay inconformidades, discretas y manifiestas, sobre cómo se llegó a esa pléyade de suspirantes, lo cierto es que no se prevé ningún tipo de rompimiento en el Movimiento. Los contrariados no tienen más futuro político que plegarse. No hay oposición competitiva que los pueda hacer candidatos.
Tal vez, para la próxima, mejor consideren acercarse al Verde, en donde el futuro pinta que volará alto, como el tucán.