Internacional
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Fotos: Chass Gerretsen/Reuters/Getty

Golpes de Estado: historias políticas que América Latina conoce bien

Lun 04 Noviembre 2019 19:33

Si una región en el mundo conoce bien lo que son los golpes de Estado en sus diferentes formas es América Latina, lo que de alguna manera construyó su historia a lo largo de todo el siglo XX. Prácticamente no hubo país de Centro y Sudamérica que no padeciera durante algunos meses o años gobiernos surgidos de esos sucesos: Chile, Argentina, Bolivia, y Paraguay podrían ser los ejemplos más emblemáticos para entender estas historias políticas y sociales.

Golpe de Estado ¿cómo explicarlo?

La teoría política clásica explica que el concepto de golpe de Estado comenzó a ser empleado en Francia en el siglo XVII para referirse a una serie de medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para deshacerse de sus enemigos; incluso aún cuando el monarca mismo consideraba que eran necesarias para mantener la seguridad del Estado o el bien común.

Con la construcción de las naciones, a lo largo del siglo XIX se usó para significar la acción violenta de un componente del Estado, por ejemplo las fuerzas armadas, con el fin de desplazar a la cabeza del mismo.


Hay quien se remite al analista e historiador Samuel Finer quien en sus distintas ediciones de “Los militares en la política mundial”, desde 1962, distingue cuatro niveles de presión sobre el Estado, de los cuales considera legítimo sólo el primero:

- Presión sobre el gobierno o los parlamentarios, para influir a favor de sus intereses.

- Reclamos al gobierno o el parlamento bajo aviso de que, en caso de no ser aceptados, procederán a realizar acciones dañinas. Finner considera este nivel como extorsión ilegítima, pues el gobernante toma las decisiones que le impone el grupo de presión.

- Uso de la violencia o amenaza de violencia para reemplazar al gobierno civil por otro gobierno civil.

- Uso de la violencia para cambiar al gobierno civil por un gobierno militar.


Siglo XX en América Latina: poca democracia, muchos militares

A lo largo de ocho décadas del siglo anterior hay registro de asonadas militares y acciones similares que obligaron al derrocamiento o cambio de regímenes civiles. Los episodios y los nombres siguientes son una guía básica para recordar y entender algunas de las condiciones actuales, sobre todo por la duración en el poder de quienes lo obtuvieron de esa manera.

Cabe aclarar que un factor que se discute entre expertos es la intervención directa o indirecta de los Estados Unidos; los documentos desclasificados en los últimos 20 años han abierto claridad al respecto del papel de agencias, embajadores y secretarios de Estado provenientes de Washington.

El 24 de noviembre de 1948 fue depuesto en Venezuela el entonces presidente Rómulo Gallegos, tras 9 meses en el poder, ocupando su lugar una Junta Militar de Gobierno. En el Manifiesto a la Nación que circuló días después, el gobernante derrocado informó que tuvo versiones de que en un cuartel de Caracas un miembro de la Misión Militar estadounidense dio asesoría a los golpistas.


En mayo de 1954, el general Alfredo Stroessner encabezó un golpe de Estado en Paraguay contra el presidente Federico Chaves, del Partido Colorado. Se conformó una Junta de Gobierno y se convocaron elecciones que el golpista ganó sin oposición; tomó el poder en agosto de ese año y extendió su mandato hasta 1989.


En junio del mismo año se concretó el golpe de Estado contra el presidente guatemalteco Jacobo Árbenz; en el poder desde 1951, el mandatario había puesto en marcha políticas que daban mayor control del Estado sobre las riquezas nacionales, así como la reforma agraria, lo que según los historiadores afectaba los intereses de la United Fruit Company (UFC), que tenía miles de hectáreas en el país centroamericano. Documentos desclasificados en la década de los 90 refieren un papel relevante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense.


El 31 de marzo de 1964 Brasil fue escenario de un golpe de Estado perpetrado por oficiales militares contra el presidente João Goulart, lo que inauguró un periodo de 21 años de dictadura. Documentos de la organización independiente “Archivo de Seguridad Nacional” revelaron en 2014 que el entonces presidente estadounidense, John F. Kennedy, estableció contactos con las fuerzas armadas brasileñas.

El 21 de agosto de 1971 en Bolivia, el militar Hugo Banzer Suárez encabezó el golpe de Estado contra el también militar Juan José Torres, quien es recordado como un nacionalista y revolucionario.Varios documentos, desclasificados en 2010 dan a entender la participación de Washington, con la anuencia directa del presidente Richard Nixon y el secretario de Estado Henry Kissinger.

Cerramos estos ejemplos con lo ocurrido el 15 de octubre de 1979 al ser derrocado el mandatario salvadoreño, Carlos Humberto Romero, en un golpe de Estado encabezado por jóvenes militares. Esto dio pie a una guerra civil que se prolongó durante 12 años y dejó un saldo de al menos 70,000 muertos y otros miles de desaparecidos.


Argentina: dictaduras militares, una tras otra

La nación argentina puede contar en su historia contemporánea con seis golpes de Estado “exitosos” en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976; en las cuatro primeros definieron gobiernos militares provisionales, en tanto que los dos últimos casos se establecieron dictaduras de tipo permanente como un Estado burocrático-autoritario.

En junio de 1966 fue derrocado el mandatario Arturo Illia, en un golpe perpetrado por su antiguo jefe del Ejército Juan Carlos Onganía. Documentos desclasificados de la CIA, citados por el diario argentino La Voz, señalan que el comandante del primer cuerpo de Ejército, general Julio Alsogaray, habría puesto al tanto de la fecha aproximada del golpe, del nombre de los oficiales involucrados y de las características del nuevo gobierno a los agentes de Estados Unidos.


En 1976 se produce otro golpe, esta vez contra la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón. La Junta Militar eligió a un funcionario con el título de “presidente”, con funciones ejecutivas y legislativas, designado y supervisado por la junta mientras no perteneciese a esta; sin embargo, al pasar los días esto no llegó efectuarse sino hasta 1982 lo que apenas permitió la vuelta a la democracia un año después.

Es así que las juntas designaron como “presidentes” de facto a Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone respectivamente, todos ellos integrantes del Ejército. Al poner en marcha el “Proceso de Reorganización Nacional se incurrió en una "guerra sucia” que violó masivamente los derechos humanos y causó la desaparición de decenas de miles de personas.


Chile, Allende y Pinochet: 17 años de dictadura

Lo ocurrido en Chile en septiembre de 1973 es tomado como el emblema del golpe de Estado en el hemisferio por los actores, sus características, la violencia, la muerte trágica y por ende en lo que derivó después, una dictadura militar de 17 años.

Salvador Allende asumió en 1970 como presidente, siendo el primer político de orientación marxista en el mundo que llegó al poder a través de elecciones generales en un Estado de Derecho. Durante su existencia se caracterizó por ser reformista pero al mismo tiempo por una creciente polarización política en la sociedad y una crisis económica que desembocó en tensiones sociales.


A esto hay que destacar cómo se consumó todo el 11 de septiembre de 1973 y quedó registrado de forma visual, auditiva y documental: las cúpulas de las Fuerzas Armadas y del Orden lograron rápidamente controlar gran parte del país; exigieron la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien se refugió en el Palacio de La Moneda.

Tras el bombardeo de la sede presidencial Allende se suicidó y la resistencia fue neutralizada para entonces dar paso a la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet la cual concluyó en 1990 por vía de un referéndum, lo que permitió reinstaurar la democracia hasta el momento actual.

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