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Fotos: Cuartoscuro.com

1 de junio, nueva normalidad de COVID-19: esto es lo que vamos a vivir

Vie 29 Mayo 2020 18:43

Los mexicanos estamos por entrar a una etapa inédita de la vida cotidiana este 1º de junio, ante la epidemia de coronavirus o COVID-19, y luego de declararse el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia. Cada uno de nosotros debe estar al pendiente del color del semáforo epidemiológico que rige su estado para saber qué actividades podrán realizarse, con qué capacidad de afluencia o aforo, así como la disponibilidad de los espacios públicos. Todo con base en el índice y la prevalencia, tanto de casos como de hospitalización. Esto es lo que vamos a vivir.

Las reglas las ponen Ssa y los estados

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, aseguró que al empezar a aplicar el semáforo de apertura los estados controlarán las medidas sanitarias y serán los responsables de la reapertura. El mapa de riesgo irá cambiando estado por estado, la autoridad sanitaria federal notificará, semanalmente, a cada una de las entidades sobre su nivel de riesgo y las actividades que pueden ser reanudadas.

En ese sentido se clasifican las actividades sociales y económicas en cuatro categorías: alto y bajo en valor social, alto y bajo en número de personas.

El valor social se entiende a partir de lo que genera desarrollo: “genera bienestar porque se produce una economía que da ingreso a familias, da ingreso a personas y estas son particularmente importantes cuando ese ingreso se distribuye entre numerosas familias, a diferencia de actividades que generan ingresos, pero están concentrados en pocas familias, son más valiosas las que distribuyen en este sentido”, explicó López-Gate

De vuelta al trabajo, al menos lo esencial

En Ciudad de México, con base en el semáforo presentado, las industrias de la construcción, minería y automotriz podrán reiniciar operaciones, siempre y cuando tengan un protocolo de sanidad avalado por las autoridades. También se contempla la reapertura de la industria cervecera, así como sus cadenas de producción. En suma, para acudir al entorno laboral habrá que seguir medidas muy estrictas.

Se tendrán que instalar filtros a la entrada de la empresa, donde se mida la temperatura de los trabajadores; responder un cuestionario de síntomas para que se puedan identificar los síntomas del COVID-19 , adicional a una política de que los trabajadores que se encuentren enfermos o con síntomas pueda quedarse en casa para no ser fuente de contagio.

La recomendación es el uso de cubrebocas, caretas, guantes y botas para los zapatos. En las líneas de producción, donde no se pueda respetar la distancia de 1.5 metros, se podrá poner una barrera de acrílico para separar al trabajador de su compañero.

Por supuesto que el uso de gel en todas las áreas de las empresas y una limpieza frecuente del lugar se volverá indispensable. Por lo mismo, deberá impulsarse una capacitación de todos los trabajadores sobre medidas de seguridad e higiene.

Si bien hasta el momento todos los estados se encuentran en rojo, según el director de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, ya son más de 15 mil empresas las que se han registrado para reabrir desde este lunes 1 de junio.

La calle… aún no está disponible

Como lo ha remarcado Hugo López-Gatell, “la nueva normalidad” no significa que todos puedan volver a la calle o al espacio público como ocurría hace 70 días. Los espacios al aire libre podrán operar al 30 por ciento de su capacidad.

En Ciudad de México, ya lo adelantó la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, el 2 de junio reabrirán los bosques de Chapultepec, Aragón y Tlalpan solo al 30% de su capacidad únicamente para la realización de actividades físicas, como ejercicio, sin días de campo o reuniones: “tiene el objetivo de que las personas puedan caminar, utilizar los parques para correr, hacer ejercicio pero siguen prohibidas las fiestas, picnics y la congregación de personas” advirtió la mandataria.

Así que el hábito a seguir cada semana es conocer el color respectivo del semáforo, y en consecuencia, saber qué sectores laborales esenciales operan, y si acaso algunos otros ya podrían reactivarse; cuál es el porcentaje de acceso a espacios públicos, y también si las condiciones lo permiten, el aforo para lugares cerrados. En todo momento mantener las acciones de higiene básicas como es el lavado de manos y la sanitización; porque como se ha dicho, el virus estará largo tiempo entre nosotros y la vacuna puede tardar hasta un año en llegar.

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