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Muerte, desaparición y amenaza, riesgos del periodismo en México

Mié 02 Mayo 2018 14:21

Gráfico libertad prensa periodistas

“A los periodistas mexicanos valientes y dignos, exiliados, escondidos, desaparecidos, asesinados, golpeados, atemorizados y pariendo historias, a pesar de la censura y los cañones oscuros”, esa fue la dedicatoria que escribió Javier Valdez en su último libro “Narcoperiodismo”. Él forma parte de la lista de 115 periodistas asesinados, entre 2000 y 2018, por ejercer su labor en México. El 99.6% de los casos sigue impune.

Postura de la SIP sobre periodistas muertos


Silenciados

México es el segundo país del mundo más peligroso para ser periodista, según el Índice de Libertad de Prensa 2018, elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF). Solo lo supera Siria, país en guerra civil desde hace siete años.

La llamada guerra contra el narcotráfico, estrategia establecida por Felipe Calderón para combatir al crimen organizado, y los conflictos entre los diferentes cárteles cambiaron la forma de ejercer el periodismo. Desde entonces los reporteros se ven obligados a enfrentar escenas de violencia arriesgando su vida y aún así han dado cobertura a todo.


“Firmé la nota porque yo sí tengo ovarios”

Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua, fue asesinada afuera de su domicilio el 23 de marzo de 2017. Un año antes publicó una nota titulada “Impone el crimen organizado candidatos a ediles en Chihuahua”, sobre la presunta relación entre algunos candidatos a presidencias municipales y narcotraficantes. En las investigaciones sobre su asesinato salió a relucir la grabación de una llamada que sostuvo con liderazgos estatales del PAN que la cuestionaron por su trabajo, ella respondió así:

“Diles que para qué se hacen tontos: Miroslava Breach Velducea no va a revelar fuentes de información, así que, por favor, digan quién es y que me echen a mí (la responsabilidad). Yo por eso firmé la nota porque yo sí tengo ovarios y porque sabía cómo están las cosas… El silencio es complicidad y eso es lo que ha generado todo este desmadre”.

Hace unos meses fue detenido Juan Carlos Moreno Ochoa, “el Larry”, presunto autor intelectual del asesinato, está pendiente su traslado a una prisión federal.


“A Miroslava la mataron por lengua larga”

Al enterarse de la muerte de Miroslava, su colega de Sinaloa, Javier Valdez, escribió en sus redes sociales: “La mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”.

Javier Valdez, escritor y fundador del semanario Río Doce, fue asesinado por su labor periodística el 15 de mayo de 2017. Se le considera como uno de los reporteros que más de cerca cubrió al crimen organizado, su objetivo era evitar que se olvidaran las historias de las víctimas que merecían ser contadas.

Heriberto Picos Barraza, “el Koala”, fue vinculado a proceso penal, por su probable responsabilidad en el homicidio de Javier Valdez.


“Nuestras armas no disparan balas”

Cándido Ríos, asesinado el 22 de agosto de 2017, en Veracruz, fundador de La Voz de Hueyapan y colaborador del Diario de Acayucan. A Ríos lo balearon a pesar de que se encontraba dentro de un programa gubernamental de protección a periodistas y defensores de derechos humanos, debido a que había recibido amenazas.  

“No nos callan. Nuestras armas no disparan balas, disparan verdades”, decía el reportero.

Esos son tres de los casos que cimbraron al país en 2017 y que hoy recordamos en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Además de Breach, Valdez y Ríos otros 12 periodistas fueron privados de la vida y hubo 507 agresiones contra personas del gremio. 

Cifras para reflexionar

En lo que va del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto han sido asesinados 42 periodistas, 11 de ellos en Veracruz. El año pasado 11 más fueron desplazadas de sus ciudades para proteger su vida, de acuerdo con cifras de la organización Artículo 19.

Los analistas aseguran que el alto porcentaje de impunidad en los homicidios de periodistas, se debe a que en el 48% de los casos los responsables son funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno y líderes de la delincuencia organizada, sobre todo en estados del norte como Sinaloa y Chihuahua.  


Reporteros, fotoperiodistas, editores, redactores, todos están en riesgo de ser víctimas de alguna agresión. Cabe recordar que de 2003 a la fecha se registraron los casos de 24 periodistas desaparecidos.


Ante esto, organizaciones y el Comité de Protección a Periodistas, con sede en Nueva York, Estados Unidos, presión a las autoridades mexicanas para crear una institución encargada de indagar las agresiones contra los comunicadores. En 2006 se creó la Fiscalía Especial para la Atención a Agravios, primero a periodistas, y luego cambió a la Libertad de Expresión (Feadle). Dicha Fiscalía ha sido blanco de críticas por los escasos resultados, pues entre 2010 y 2016 obtuvo solo tres sentencias condenatorias, pese a que recibió 798 denuncias, de las cuales 47 fueron por homicidio.

Ahora la Feadle trabaja en la construcción de un nuevo protocolo de atención y protección a periodistas, por lo que ya ha recibido observaciones y recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).