Partidos Políticos
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FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

Priistas enojados quieren ‘cobrarla’ con Enrique Ochoa

Vie 16 Febrero 2018 20:58

En esta temporada de “aguas revueltas” en los partidos, de presiones ante los números en las encuestas y de los últimos amarres por las candidaturas, surge un “chivo expiatorio” a quien se señala de problemas e insuficiencias. Todo indica que eso le pasa a Enrique Ochoa frente a algunas huestes en el PRI que con mayor o menor intensidad manifiestan sus inconformidades.

De alguna manera el tema fue abordado por el presidente Enrique Peña Nieto en su gira por Querétaro como lo reportaron diversos medios periodísticos. Confió en que su partido, ”vaya para adelante y creciendo” y expresó su optimismo de que tendrá buenos resultados.



El episodio con mayores claroscuros al respecto fue el que surgió desde la bancada de San Lázaro, donde un grupo de legisladores habría supuestamente solicitado la renuncia de Ochoa a la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional; un comunicado se emitió después para desmentir esta situación, pero las dudas y suspicacias ya se habían puesto sobre la mesa.


Con la intención de aquietar los ánimos, Emilio Gamboa, líder de los senadores del PRI, admitió que la pugna es por posiciones en el Congreso y que incluso algunos querían llegar a una presidencia municipal, pero "no caben todos".


Otras voces son más directas sobre la estrategia desplegada. La Corriente Crítica del PRI expresó su preocupación por los resultados del precandidato, José Antonio Meade; Genaro Morales Rentería, dirigente de esa asociación civil consideró que la campaña "huele a derrota, Meade no está conectando con la gente. Pregúntele a la gente una sola propuesta que recuerden de Meade. Una sola. Yo sólo recuerdo su hashtag 'Yo mero'".

Incluso comentó que no recordaba ninguna situación parecida, ni siquiera con Francisco Labastida, el primer priista que perdió una elección presidencial; sin embargo advirtió que la renuncia de Enrique Ochoa al CEN no sería el mejor remedio, pues se mandaría “una señal de debilidad”.



Este periodo de intercampañas, incluso como lo marca la legislación electoral vigente, debe precisamente servir para aclarar inquietudes, replantear estrategias y como dicta el lugar común “cerrar filas”. Más aún, que en el reparto de candidaturas se cubran el mayor número de expectativas políticas; esa será la clave de “la unidad” que tanto pregonan los priistas y su piso mínimo para enfrentar lo que será una de las contiendas electorales más competidas en todos los niveles.