Ana María Salazar

Solución al asesinato de periodistas: gobierno haga su chamba

Jue 18 Mayo 2017 06:00

Protesta por muerte de periodistas

¿Cuánto más? ¿Cuántos periodistas tienen que matar, secuestrar, violentar y amenazar para que un gobierno reconozca que lo que sucede en México no es normal? ¿Cuántos periodistas más tienen que morir para forzar a que los gobiernos reaccionen?

Parecería que el asesinato de Javier Valdez despertó al Gobierno Federal lo suficiente para que dieran la apariencia de que harían algo. El presidente Enrique Peña Nieto anunció que se fortalecerá la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión. Se fortalecerá la estructura y el presupuesto para la protección de periodistas y defensores de Derechos Humanos.

O sea que van a tirar más dinero a la basura. La propuesta es seguir financiando una fiscalía que solo ha dado cero resultados y la situación del periodismo se ha agravado a tal punto que México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

Esta terrible distinción sucedió durante el sexenio de Peña Nieto.

En un país normal, alguien o varias personas habrían sido despedidos. Pero México no es un país normal y lo único que se les ocurre proponer es un esquema nacional de coordinación con los estados, un protocolo de operación para hacer frente las situaciones de riesgo contra los periodistas.

¿Por qué no se había hecho esto antes? Obviamente hay una responsabilidad de parte de los gobernadores de proteger y crear un ambiente que permita a los periodistas ejercer su función.

Ahora el presidente propone, durante la reunión con los gobernadores, que sí habrá coordinación y acepta que es indignante el asesinato de periodistas. Si esto es el centro fundamental de la propuesta de Los Pinos, es una señal más de que el presidente está rodeado de idiotas, o de funcionarios de tal cinismo que se traduce en la muerte de personas.

La propuesta del presidente, de mejor coordinación para proteger a periodistas, me recuerda a las propuestas de los candidatos a la gubernatura que piden el voto prometiendo no ser corruptos.   

“Prometo no robar, por eso quiero su voto.”

La presión política es la única forma de incitar al gobierno a que haga su chamba. Razón por la cual se ve una reacción del Gobierno Federal, es que, por fin parecería, que les da un poco de pena estar en el ojo de los cuestionamientos de medios y organizaciones internacionales.

Ahora Peña será recordado, entre otras cosas, como el presidente que encabezó el sexenio donde más periodistas fueron asesinados. Por lo menos 104 periodistas han sido asesinados desde el año 2000 hasta la fecha, mientras que han desaparecido 25, se presumen muertos. En la lista de países del mundo donde ser reportero es letal, México cae entre un país destrozado por la guerra como Afganistán y el Estado fallido, Somalia. El año pasado, 11 periodistas mexicanos fueron asesinados, la tasa más alta de todo el siglo en México.

Las organizaciones de Derechos Humanos han declarado que Veracruz, en particular, es el lugar más peligroso para ejercer el periodismo de todo el hemisferio occidental. Zaz.

Marzo de este año ha tenido el peor récord, de acuerdo con Artículo 19, al menos siete periodistas fueron baleados a lo largo del territorio nacional –ya sea afuera de sus casas, relajándose en una hamaca, saliendo del restaurante o mientras reportaban una historia. Tres de ellos murieron en manos de hombres armados que se desvanecieron “sin dejar rastro”. Un dato curioso que viene incluso del gobierno, irónicamente, es que son funcionarios públicos, como alcaldes y oficiales de policía, los que amenazan a los periodistas con más frecuencia incluso que los cárteles, criminales comunes o cualquier otro. Impiden u obstruyen las investigaciones lo cual pone en duda el compromiso del gobierno de exponer a los culpables. Los casos van desde reporteros torturados y asesinados por órdenes de alcaldes, reporteros golpeados por hombres armados por órdenes de oficiales de policía locales, quienes los amenazan de muerte por cubrir las historias. De 800 casos graves de acoso, asalto o asesinato en contra de periodistas en los últimos seis años, las oficinas federales y ministerios públicos sólo han pescado a dos sospechosos. En un país donde el 98 por ciento de los homicidios queda impune.

Sí, el crimen organizado juega un papel importante en los homicidios y amenazas en contra de periodistas. Pero son funcionarios corruptos y coludidos los que más amenazan la integridad física del periodismo del país. Es difícil y peligroso perseguir a miembros del crimen organizado. ¿Pero cuál es la excusa de no perseguir funcionarios que mandan a matar a periodistas?

La solución es relativamente sencilla: investiguen y resuelvan los asesinatos de periodistas y proteger aquellos que requieren seguridad.  Pero esto requiere voluntad.

Si Peña Nieto no quiere ser recordado como el presidente que permitió el asesinato masivo de periodistas, le queda poco tiempo para exigir resultados.  La solución al asesinato de periodistas es que el gobierno haga su chamba. 

Así de sencillo.