Danielle Dithurbide

El rey del rating

Sáb 06 Mayo 2017 07:08

Venezuela donó dinero público para investidura de Trump

De todas las cosas que se pueden decir del presidente número 45 de los Estados Unidos, solo hay una en la que todos, seguidores y detractores, deberíamos de coincidir: es un genio del espectáculo. El mago de la audiencia, el director de la orquesta de los medios de comunicación. Él manda y lo sabe.

Por eso no resulta tan complicado entender que hay momentos en los que todo el mundo, literalmente, habla de él, y otros en los que le baja a sus actividades, le baja a sus ataques , a sus insultos y a sus tuits y en consecuencia no hablamos tanto. Por eso es que él manda.

El fin de semana pasado, que se cumplían sus primeros 100 días en la Casa Blanca Trump en realidad no tenía nada que festejar, por el contrario, los primeros 3 meses de su administración fueron lo más parecido a una catástrofe. Salvo por un par de pequeños triunfos, lo único que había experimentado eran fracasos, y duros golpes incluso del partido que lo llevó a la presidencia.

Apenas un día antes de los famosos cien días, su principal promesa de campaña o por o menos la que más había presumido, empezaba a caerse a pedazos, con la negativa del Congreso de aprobar presupuesto para cumplirla: el muro y ese golpe era tan duro, que había que mover toda la maquinaría para voltear la atención de los medios a otro lado y subir las agujas que miden los ratings a otro tema, y lo hizo. Es tan hábil, que encontró la forma de que todos habláramos de otra cosa; una llamada telefónica. Sencillo y simple. Así, el líder del mundo libre, como le llaman, habló e invitó a su casa a otro líder, uno que ha mandado matar a miles presuntos delincuentes y lo ha presumido. Es Rodrigo Duterte presidente de Filipinas. Un asesino confeso. Por si fuera poco, trató de “hacer las paces” con otro, al que llevaba días amenazado con atacar y con eso desatar un conflicto con posibilidades nucleares.

Pero días después había que hablar del nuevo del muro, y entonces el show continúo, pero la estrella no debía de ser él y mandó a sus soldados más fieles a pelearse con la prensa convirtiendo la majestuosa valla que él había anunciado en una pequeña reja. Así se nos olvidó el desastre de los primeros cien días y el cuasi knock out en el que llegó a ellos.

Pero esta semana con la aprobación en la Cámara de Representantes de su proyecto de seguro social, fue buena y entonces, el director de la orquesta tomó la decisión de mantener un bajo perfil, mandar a su vicepresidente a un descolorido festejo de 5 de mayo, que de otra forma hubiera sido un escándalo, tomarse  el fin de semana en Nueva York y dejar a los medios hablando de su triunfo. Un mago.

Desde el 8 de noviembre en el que Donald J. Trump se convirtió en el presidente electo, los niveles de audiencia de los principales canales de noticias y noticiarios, en su contra y su favor, en los Estados Unidos han experimentado el mayor aumento en una década. El presidente tiene el nivel de aprobación más bajo de la historia moderna en este perdidos, pero es una estrella de la televisión. Es el rey del rating y lo maneja a su antojo.