Emiliano Ruiz Parra

Pan duro

Mié 21 Noviembre 2018 03:00

pan_duro_emiliano_opinion_201118.jpg

El PAN está en ruinas y su vida interna resulta casi irrelevante para la opinión pública. La elección de su nuevo presidente pasó desapercibida. Marko Cortés le ganó a Manuel Gómez Morín (nieto del fundador) en una elección sosa y predecible, sin sorpresas ni debates memorables. La burocracia del PAN —el grupo de Ricardo Anaya y los gobernadores— se aliaron para poner a Cortés y repartirse los cargos. De esa manera, los responsables del desastre electoral quedaron, una vez más, al mando del partido.

Cuando llegaron al gobierno en el año 2000, los panistas archivaron la doctrina y se conformaron con unas cuantas líneas estratégicas: en lo económico, neoliberalismo; y en lo político, pragmatismo. La militarización de la seguridad pública, decretada por Felipe Calderón, se convirtió en otro pilar de la ideología conservadora: detrás de la guerra contra el narco subyacía el aprecio por el orden, un orden que podía conseguirse con mano dura y disparos de metralleta.

En el largo interregno entre la salida de Peña Nieto y la llegada de López Obrador vamos descubriendo que la agenda del próximo gobierno está más cerca de un programa del PAN de lo que parece. Cierto, quizá el PAN no legalizaría la mariguana, pero en lo sustancial hay coincidencias. AMLO va por la continuidad del neoliberalismo, neoliberalismo compensatorio si se quiere, pero neoliberalismo al fin. Y con la Guardia Nacional, Obrador ha superado los sueños más audaces de Calderón: una policía militar con mando militar desplegada en todo el país. Se abandona la hipocresía de que los soldados están de paso; ahora estarán para siempre y por encima de gobernadores y alcaldes. 

Por eso a Germán Martínez, ex ideólogo del calderonismo, le ha resultado tan fácil sumarse a Morena. Porque en el fondo no ha renunciado a su credo conservador, al contrario, ya encontró en dónde aplicarlo. Quizá no sean miles los panistas que sigan a Martínez, pero su caso es elocuente: ni Morena es muy de izquierda y los panistas, desde hace años, han extraviado los referentes ideológicos. Una derecha rebasada por la derecha.

El PAN necesita una generación de líderes inspirados en Clouthier, Castillo Peraza y Luis H. Álvarez. Pragmáticos con identidad, estrategas con ideología. [email protected] que se gasten los zapatos y no teman pisar la cárcel o declararse en huelga de hambre. Ese es el dilema de Marko Cortés: recuperar la credibilidad o administrar la franquicia. Si fracasa, le abrirá el camino a la ultra y a los Trumps y Bolsonaros mexicanos.