Gabriel Quadri

Alianzas al 2018, zanahoria envenenada para los partidos pequeños

Mié 07 Junio 2017 10:08

Nueva Alianza mitin

Para el 2018 hay al menos una prioridad absoluta, que es ahorrarle a México los trágicos desenlaces del populismo mesiánico, corrupto y autoritario. En paralelo, se trata de encontrar fórmulas racionales y practicables para relanzar al país a una senda de crecimiento más dinámico, para luchar eficazmente contra la delincuencia y para restablecer la legalidad y el estado de derecho, así como para lograr un abatimiento radical de la corrupción. Los medios pasan por sumar fuerzas entre instituciones políticas, organizaciones y ciudadanos conscientes del riesgo, y también de los desafíos verdaderos que México enfrenta.

Individualmente, como partidos más o menos grandes, PAN, PRI y PRD, asumirían un riesgo considerable, y el otro partido relativamente grande, Morena, podría alzarse con el triunfo con la quinta o la cuarta parte de los votos dada la fragmentada aritmética electoral. Las alianzas serían estrategia lógica. PAN y PRD ya la exploran y adquirirían una gran masa electoral potencialmente triunfadora. Sin embargo, no es imposible que el PRD caiga narcotizado de nuevo por el Mesías de la izquierda, ahora cabalgando sobre su propio partido personal, Morena. Así, sus posibilidades de triunfo crecerían; aunque no está claro que vayan más allá de una suma cero. Es decir, PRD y Morena juntos en 2018 equivaldrían al PRD del 2006 y del 2012, a menos que logren trascender las barreras naturales de la izquierda entre el electorado, y superar el rechazo mayoritario a su caudillo. Una alianza entre PAN y PRI es impensable (¿o no?).

Suponiendo entonces fórmulas PAN+PRD, o PRD+Morena, y asumiendo en principio la imposibilidad de un binomio PRI+PAN, quedan los partidos pequeños para completar las ecuaciones en torno al PRI y al PAN, sin descartar que algunos como PT y MC puedan sumarse a la coalición de izquierdas. También cabe tomar como parámetro dado la conjunción del Partido Verde con el PRI. Entonces, las presiones, promesas y zanahorias políticas sobre Nueva Alianza y Encuentro Social serán enormes, para integrarse a alguno de los polos en torno al PRI, al PAN o al PAN-PRD.

Sin embargo, serán zanahorias envenenadas. En un escenario altamente competido, los partidos pequeños en alianza con grandes fungen como estaciones de transferencia de votos hacia los partidos grandes; sus propios votos. Entonces, perderán el registro, como ha ocurrido ahora en el Estado de México, Nayarit y Coahuila. Se trataría de un suicidio anunciado, de un pacto de autodestrucción difícilmente justificable o explicable. Entre más reñida la justa electoral, y sin segunda vuelta a la vista, más rotundas serán las probabilidades de desaparecer como partidos políticos. Rehuirán las alianzas. Irán con candidatos propios. Por tanto, veremos una paleta amplia y multicolor de candidatos para el 2018, sin contar a los independientes.