Hannia Novell

La humanidad secuestrada por los dispositivos móviles

Lun 30 Marzo 2020 11:45

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“El mundo es la morada del mal, un lugar donde el dolor es perpetuo y la humanidad corre detrás de un destino que nunca alcanzará” Shopenhauer

Arthur Schopenhauer, reconocido como el máximo representante del pesimismo filosófico, ha renacido con el nombre de Byung-Chul Han, la nueva estrella en la historia del pensamiento humano.

El filósofo surcoreano, autor de La Sociedad del Cansancio, sacude al mundo con sus teorías sobre el hombre, la política y la economía expuestas en un tono crítico, doloroso, punzante.

Vivimos, asegura, en el “infierno de lo igual”. Una sociedad hiperconsumista, llena de inseguridades y sin vida propia. Enajenada en un trabajo desarrollado sin entusiasmo, como reproducción en serie y sin otra aspiración que permanecer ensimismado, conectado con el mundo para seguir aislado.

Un perfil publicado en El País retrata a un joven que va del desierto al infierno, para describir al hombre en una angustia permanente, intolerante a las diferencias, con la intimidad vulnerada y devorado por la tecnología de vanguardia.

“En la orwelliana 1984 esa sociedad era consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni esa consciencia de dominación. Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”, señala Byung-Chul Han.

El filósofo originario de Corea del Sur advierte los riesgos que diariamente vive la humanidad, entre dispositivos móviles que utilizan el reconocimiento facial para seguir instrucciones y las operaciones algorítmicas de las redes sociales.

“Estamos en pleno dataísmo: el hombre ya no es soberano de sí mismo sino que es resultado de una operación algorítmica que lo domina sin que lo perciba. Necesitamos una carta digital que recupere la dignidad humana y pensar en una renta básica para las profesiones que devorarán las nuevas tecnologías” y critica que el mundo se ha reducido a dígitos, a números.

Otro elemento clave de su visión del mundo es la migración: los refugiados que al otro lado de la frontera, lejos de su tierra, sus ancestros y sus costumbres no conocen la hospitalidad ni la solidaridad, porque los otros, los originarios sólo les otorgan miradas de resentimiento y de envidia, son considerados una carga inmerecida.

También se refiere a la geopolítica y considera que los gobiernos son monstruos burocráticos, que funcionan sin valorar la democracia porque resulta más fácil, más eficiente gobernar a golpe de decretos a costa de los derechos y de los sentimientos. Hasta el turismo, advierte, es un intercambio burdo de personas y mercancías.

Byung-Chul Han no es un autor de fácil lectura, es incisivo, fulminante. Pero también tiene un ligero toque esperanzador, cuando recomienda buscar tiempo para nosotros. No se trata de descansar para después regresar al trabajo, con nuevos ánimos. La idea es ver la vida de manera festiva, como una boda que es el inicio de un final feliz. Pero no todo es conectarse, hay vida más allá de un botón.