Hannia Novell

La incongruencia de la cuarta transformación

Vie 05 Octubre 2018 22:50

Boda de César Yáñez colaborador de AMLO

Salir en portada de una revista 

que reproduce las formas más añejas 

del clasismo y del racismo, 

sí me parece un error 

en un dirigente de izquierda"

Pedro Salmerón, Doctor en Historia

Durante la semana ha corrido mucha tinta, muchos comentarios en los medios electrónicos y muchos memes en las redes sociales por una boda. No cualquiera, claro. Fue el enlace de César Yáñez, quien históricamente ha sido el vocero del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, con Dulce Silva, una exitosa empresaria de Puebla.

Era lógico que el evento fuera muy concurrido. A él asistieron 600 invitados, entre ellos el propio futuro mandatario, quien fungió como testigo. También el gobernador de Puebla, Antonio Gali; el senador y gobernador chiapaneco, Manuel Velasco, y su esposa Anahí; Manuel Bartlett, futuro titular de la CFE; Esteban Moctezuma, próximo secretario de Educación; Alfonso Romo, quien será jefe de Gabinete de AMLO; y el empresario Olegario Vázquez Aldir.

Como menú se sirvió langosta con escamoles, ensalada de camarones y espárragos; bisque de langosta y nieve de guanábana; un filete de res a la bordalesa como plato fuerte; y una mesa de postres.

Para la tornaboda, los platillos fueron un poco más mexicanos: chilaquiles, pozole, molotes de papa y tinga, enchiladas verdes, tamales, caldo de camarón, churros y chocolate caliente.

La música estuvo a cargo de uno de los grupos más populares (y cotizados) de la actualidad: “Los Ángeles Azules”, además de Matute y el DJ César Álvarez.

La boda religiosa se celebró en la Capilla del Rosario, considerada la máxima joya del barroco mexicano del siglo XVII, que fue adornada con miles de rosas blancas. La ceremonia fue oficiada por monseñor Víctor Sánchez Espinoza, arzobispo de Puebla. La novia llegó al templo a las 17:00 horas a bordo de un Packard 1949 Club Sedán, Jubileé 50 aniversario, color blanco, ensamblado en ese mismo estado.

El reconocido diseñador Benito Santos confeccionó para la empresaria tres vestidos que fueron utilizados en distintos momentos de la boda. También los vestidos en rosa pálido de las damas de honor.

Nada de lo anteriormente descrito era como para criticar. Muy sus gustos y muy sus gastos. No se trata de funcionarios públicos por lo que no se les podría señalar de desvíos en el erario. El problema surgió el jueves posterior cuando la pareja apareció en la portada de la revista “Hola”, que en 19 páginas centrales dio cuenta del evento.

Y entonces sí ardió Roma y las llamas llegaron hasta acá. La lujosa ceremonia contradijo la oferta del próximo gobierno que ha enarbolado como su bandera principal aplicar una política de “austeridad republicana”, acabar con los derroches, los gastos innecesarios y reducir el sueldo de los funcionarios.

López Obrador y la gente que lo ha rodeado, César Yáñez, entre ellos, han criticado durante los últimos años esa ostentación del poder y basaron en buena medida su triunfo en los señalamientos de corrupción. 

El caso más notable, por supuesto, surgió en mayo de 2013 cuando esa misma revista publicó una entrevista con la esposa de Peña Nieto, Angélica Rivera, quien presumió de los detalles de su nueva casa valuada en 7 millones de dólares. A la postre, de esa publicación salió el reportaje de la “casa blanca”.  

Asimismo, “Hola” publicó en el pasado fotos de los festejos familiares del expresidente Felipe Calderón. Antes, la primera dama, Martha Sahagún, esposa de Vicente Fox, también gustaba de aparecer en sus páginas.

Ante las críticas, López Obrador respondió: “No me casé yo. Cada quien es responsable de sus actos”. Añadió que no fue un acto de gobierno, “fue un evento social privado” y agregó que sus adversarios “andan buscando cualquier posible error para hacernos la crítica”.

Sí, eso es lógico. Él y su equipo estarán permanentemente bajo observación. Por eso, se les exige congruencia. El PAN, en los mandatos de Fox y Calderón, pronto cayó en los excesos que tanto criticó del PRI. Hoy, el futuro gobierno no puede darse el lujo de cometer el mismo error. La frivolidad puede costarles muy, muy caro. Si no, pregúntenle al PRI y a Peña Nieto. Con la incongruencia, la cuarta transformación se puede descarrilar. ¿O será que tan pronto se suben al tabique, lo demás era pura mentira? Es solo pregunta.