Hannia Novell

AMLO y la imposibilidad de traicionar la naturaleza

Vie 09 Febrero 2018 23:29

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En una escena de una de mis películas favoritas, Juego de lágrimas (The crying game, Neil Jordan, 1992), uno de los personajes cuenta esta anécdota: un sapo y un escorpión se encuentran a la orilla de un río con la intención de cruzarlo. El escorpión le pide al sapo que le permita subirse a su lomo. “No, porque me vas a picar y ambos moriremos ahogados”. 

El arácnido le responde que eso no sucederá, pues sería suicida. El sapo acepta y a media travesía siente el aguijón clavándose en su espalda. “¿Por qué lo hiciste? Ahora ambos moriremos”. El arácnido le contesta lacónicamente: “Lo siento, no lo pude evitar. Está en mi naturaleza”.

Eso le ocurre a Andrés Manuel López Obrador, el (pre)candidato de la coalición Juntos haremos historia, quien en esta etapa de la contienda intentó sorprendernos al mostrarse dicharachero, juguetón, parecía estarse divirtiendo en su tercera (y última) posibilidad de llegar a Los Pinos.

Se burló de las versiones de un patrocinio ruso a sus aspiraciones y se autonombró AndrésManuelovich. Grabó un video en el puerto de Veracruz en el que relataba que estaba a la espera de un submarino soviético que le traería el oro y hasta dijo que el único “loro” que tenía estaba en su rancho. 

Cuando José Antonio Meade propuso a sus contrincantes hacerse exámenes médicos y psicológicos, le recetó Amlodipino, un medicamento que es real y sirve para la hipertensión. 

Sin embargo, en los últimos días se ha mostrado tal cual es y, en los hechos, como en el pasado, mandó al demonio a las instituciones. La Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas anunció que entregaría al secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, un Doctor Honoris Causa.

“¿Qué tiene que estar el secretario de la Defensa recibiendo un premio de la Universidad de Chiapas? Esa es politiquería. Que se ponga a hacer su trabajo”, expresó tras exigir al gobierno intervenir ante la ola de violencia que ha cobrado la vida, incluso, de candidatos y sacerdotes.

Luego, calificó como “maiceados y alcahuetes” a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a quienes recriminó su salario de 650 mil pesos mensuales. Aunque tiene contemplada en su equipo a la exministra Olga Sánchez Cordero.

Expuso que altos funcionarios como los ministros no desquitan su salario y están “maiceados por la mafia del poder” para actuar bajo consigna, a pesar de que el dinero que ganan es de los impuestos que pagan los mexicanos.

Y para rematar, reaccionó de manera furibunda a un artículo de Jesús Silva-Herzog Márquez, quien en un texto pulcro y preciso, describía el pragmatismo y oportunismo del tabasqueño al sumar a su causa y su partido a toda clase de personajes de la vida pública y política. 

“No importan sus orígenes ni sus historias personales. AMLO se ha convertido en una especie de Noé que sube su arca (Morena) a toda clase de especies para salvarlas del Diluvio y garantizarles su supervivencia en el mundo de la política”, escribió el politólogo.

López Obrador le contestó vía Twitter: “Ni modo, son tiempos de enfrentar a la mafia del poder, a sus secuaces y articulistas conservadores disfrazados de liberales”.

También cuestionó a Enrique Krauze, quien había salido en defensa de Silva-Herzog: “Enrique Krauze: en buena lid y con todo respeto, tú también eres de aquellos profundamente conservadores y que simulan, con apariencia de liberales. Y por supuesto que acepto la crítica y el derecho a disentir”.

No solo eso. AMLO utiliza a sus “escuderos” para lanzar ofensivas. Uno de ellos, John Ackerman, quien amenazó que habrá “chingadazos”, si el político tabasqueño no gana las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio. (Aunque después Dino que era un retuit, o sea que él no lo escribió, pero suscribió). 

Ese es Andrés Manuel López Obrador: un maniqueísta que lo ve todo en negros y blancos. Quienes no lo aplauden, son parte de la mafia del poder. Quienes no coinciden con sus ideas, son vulgares corruptos. Así gobernaría: con intolerancia a la crítica porque esa es su naturaleza. Y como el escorpión, no la puede traicionar.