Hannia Novell

¿Cubrebocas o chaleco antibalas?

Lun 11 Mayo 2020 05:00

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El coronavirus domina la conversación en México. Las redes sociales, los noticiarios y hasta los programas de entretenimiento concentran su atención, desde hace semanas, en las calamidades, estragos y riesgos del COVID-19.

Los sistemas de salud fracturados, el desabasto de medicinas y equipo médico, especialistas de la salud exhaustos y abandonados a su suerte, enfermos solitarios y familiares desesperados sin noticias de sus pacientes aislados.

Negocios familiares en quiebra, conductores de aplicaciones de transporte y movilidad al borde de la desesperación, familias ahogadas por las hipotecas, créditos automotrices, personales y burócratas agobiados por los recortes de personal.

Los jóvenes y adolescentes ya repasaron todas las temporadas de FIFA, alcanzaron los niveles disponibles de Fortnite y Call o Duty y experimentaron los retos de TikTok, no tienen la menor idea de lo que pueden hacer con tantas horas disponibles.

Otros, en cambio, se volvieron especialistas en meditación, cábala, técnicas de relajación, tipos de yoga y entrenamiento mindfulness, buscando su centro, su ser interior, la espiritualidad que le de sentido a su vida y el reencuentro con un pasado perdido vidas atrás.

Todos ellos, en algún momento, toman entre sus manos el dispositivo móvil y vuelven a la carga, como consumidores voraces de las redes sociales, las eficaces propagadoras de información confusa y engañosa a gran escala: infodemia.

Hasta el origen de la palabra ha dado lugar a la propagación de fake news. El propio Jenaro Villamil, flamante presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), dijo que la infodemia es un término utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS); que Facebook y Twitter han conseguido millonarias ganancias durante la pandemia

El chiste -¿será el chisme?- se cuenta solo. Lo cierto es que este concepto lo utilizó Tedros Adhanom, Director General de la OMS, en un artículo publicado en El País, en el cual se refirió a la peligrosa transmisión de información falsa sobre el COVID-19.

Y los tres primeros meses de 2020 no fueron los mejores para ninguna de las plataformas de redes sociales, porque los grandes anunciantes han retirado sus pautas para no aparecer a lado de videos o información distorsionada.

El tema es que mientras la propia OMS reconoce los esfuerzos de las empresas como Google, Facebook, Pinterest, TikTok y otras para cerrarle el paso a la desinformación y mantener a la población mundial a salvo de la infodemia, el presidente López Obrador y sus brillantes colaboradores, como de costumbre, tienen otros datos.

Acusan a las redes sociales de provocar un caos en su contra y utilizar granjas de bots y automatización maliciosa de algoritmos para desprestigiar a su gobierno. Una de dos: o Daniel Tovar, el verdadero estratega del Presidente en redes sociales, perdió el toque y ya no sabe cómo recuperar espacios en la guerra digital, o ya empezó a desinflarse ese globo robusto de ilusión y popularidad que con el 51 por ciento de los votos le dio la Presidencia a Morena.

Un globo que cada vez tiene menos aire, porque está pinchado con varios alfileres: el desempleo, la corrupción y una violencia incesante. Cuando en el punto más álgido del contagio hay 3 mil 500 muertes por COVID-19 y 5 mil 700 por homicidio, en lo que va de 2020, la pregunta obligada es: ¿usar cubrebocas o chaleco antibalas?