Juan Pablo de Leo

Trump, ¿con AMLO sí y con Peña no?

Mié 25 Julio 2018 06:00

trump_amlo_jp_opinion240718.jpg

Enrique Peña Nieto ha asumido, como jefe del Estado Mexicano, los insultos y ataques que Donald Trump ha hecho contra México. Desde el inicio de su campaña, Trump habló mal de México, pero nunca de su presidente. Al contrario. Trump no ha tenido más que buenas palabras tanto en público como en privado para Peña Nieto. 

El tema para Trump no es el gobierno en el poder, el tema para Trump es México. Pensar que el hecho de que se vaya a Peña Nieto solucionará la confrontación con México, es no entender el momento político que vive Estados Unidos.

El exembajador de México en Estados Unidos, José Sarukhán, fue el primero en hacer notar el grave error diplomático que habría cometido Andrés Manuel López Obrador y su equipo de transición internacional al haber enviado una carta al presidente Donald Trump con la comitiva que visitó México hace unos días comandados por el secretario de Estado, Mike Pompeo

El último párrafo de la misiva a Trump fue el que más llamó la atención, pues como lo señaló Sara Khan, ignora y crítica a los demócratas indirectamente, más allá también de las propias comparaciones que López Obrador hace con Trump.

A pesar de los desplantes políticos a los demócratas, la carta fue, al parecer, bien recibida por Donald Trump, quien se expresó favorablemente de López Obrador y de quien dijo estar seguro de hacer cosas maravillosas juntos. La respuesta de Trump a López Obrador llama la atención cuando la confrontación nunca fue con Peña Nieto, sino con el Estado Mexicano. Recordemos que la animadversión entre México y Trump comenzó cuando esté llamó asesinos y violadores a los mexicanos. No a Peña ni a su gobierno. Después vino el muro y su construcción; luego el pago. Todos los ataques dirigidos al país, no al gobierno.

¿Entonces qué cambió?, no me puedo imaginar la iracunda reacción que una carta como la revelada el fin de semana por López Obrador, Marcelo Ebrard y su equipo, hubiera causado si esa misma hubiera sido enviada por el gobierno actual. Desde su inicio como candidato, a la actual administración se le exigió a nivel político, mediático y social un rompimiento con el gobierno de Trump tras los constantes insultos. 

De las pocas ocasiones que Peña Nieto ha tenido positivos en su gobierno, fue cuando enfrentó a Trump con un video por el tema del muro y su financiamiento.

Un caso diferente fue cuando invitó a Trump como candidato: su peor momento. Ahora, ni pío de nadie por la invitación de López Obrador a Trump a su toma de posesión. Repito, ¿entonces que cambió?

La respuesta es nada. Trump está acostumbrado a mentir y traicionar. México le ha servido, y le seguirá sirviendo como punching bag para satisfacer los deseos de su base electoral. Con o sin TLC de por medio, México será estratégico en los ataques de Trump: con silencios de semanas y meses para acabar con insultos y diatribas contra México en campañas políticas. López Obrador y su equipo lo obviaron en la carta los temas duros de la relación más allá del TLCAN: el muro y la migración. Así, ¿cómo?

Les tengo una mala noticia en ese sentido: la luna de miel Trump-AMLO tiene fecha de caducidad, porque así lo indica la política exterior de Trump, pues si bien un cambio de estrategia es válido y necesario, el tener un amplio conocimiento de los inquilinos de la Casa Blanca también lo hace, o ¿a esta administración no le será exigida una posición de poder para enfrentar a Trump? Esa posición será revelada ante el primer ataque, ante la primera provocación, que ya verán, no tarda mucho.