Mario Campos

La traición de Mancera

Lun 22 Mayo 2017 05:49

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Miguel Ángel Mancera es el candidato que más votos ha recibido en la historia para ser Jefe de Gobierno. No es un misterio por qué. Su antecesor Marcelo Ebrard estaba bien evaluado, entre otras cosas, porque había logrado construir la imagen de una Ciudad de México segura. Cinco años después se ha esfumado esa percepción.  

¿Cómo pasamos de ser un buen lugar para vivir a salir de casa con miedo cada día? Por la combinación de un incremento de la inseguridad - en número de homicidios, asaltos en calle, casas, locales, etc. - sumado a la presentación de casos muy visibles - con figuras públicas afectadas - que reciben atención en las redes y en los medios. Es decir que con Mancera no solo nos sentimos más vulnerables, sino que en realidad lo estamos.

Y por eso cabe hablar de traición. Porque si Mancera ganó como lo hizo fue porque había sido Procurador de Justicia de Ebrard y su llegada prometía un gobierno de continuidad. El Jefe de Gobierno tenía un mandato claro: mantener la seguridad y ha fracasado en la tarea.

La preocupación social es palpable y se agrava por la sensación de que hace tiempo no tenemos a nadie al frente del gobierno de la Ciudad. Desde hace meses Mancera dejó en segundo plano el trabajo para buscar la candidatura presidencial. Con demasiada frecuencia vemos al Jefe de Gobierno prometiendo algo en algún lugar distinto al que le paga su sueldo. A eso se suma que su administración está marcada por las grillas internas, lo que fortalece la sensación de ingobernabilidad.

Mancera no tiene fama de ser deshonesto. Y aún así no puede usar su cargo como una efectiva plataforma política hacia el futuro pues falló en la que era su tarea central, la seguridad. Y a estas alturas parece obvio que quien no pudo gobernar la capital no tiene con qué aspirar a gobernar todo México.

Es lamentable que así sea. Es una pena por sus aspiraciones personales, por el fracaso de un modelo político chilango y sobre todo por quienes aquí vivimos y hemos perdido la tranquilidad que hasta hace poco disfrutamos. 

Tocará a los que lleguen recomponer lo que se haya roto. Esperemos que sea quien sea, no pierda de vista que sin seguridad, no hay mucho que hacer si se quiere ser bien evaluado en esta Ciudad. Y si alguien tiene alguna duda, que mire el legado de Miguel Ángel Mancera.