Mario Campos

#NiUnaMás

Dom 17 Septiembre 2017 21:15

Marcha Mara Castilla

En un país en el que la muerte es parte del paisaje y los homicidios solo una estadística más, hay víctimas por las que la sociedad todavía es capaz de sentir, llorar... y a veces hasta marchar.

Ahora fue el caso de Mara Castilla, la joven asesinada presuntamente por quien fue su chofer en Puebla; como antes ocurriera con el asesinato de Fátima, una estudiante de prepa en La Salle, o con Lesvy Berlín muerta en CU o con la tragedia de Valeria Gutiérrez, de tan solo 11 años, asesinada en la combi en la que la subió su papá.

Cada caso es único, cada una de ellas tiene su propia historia y su propio dolor pero al mismo tiempo tienen algo en común: la violencia constante que existe contra las mujeres en México. Una violencia que ha hecho que al menos una tercera parte de todas las mujeres haya sido víctima de algún tipo de agresión, ya sea sexual, física, laboral o emocional, según datos recién publicados por el Inegi.

Lo que permite entender por que siete mujeres son asesinadas al día en el país.

¿Y todo esto cambiará por una marcha? No, nadie lo cree, nadie lo espera. Pero la marcha estuvo ahí para decir que nada de esto es normal. Para decirle a las autoridades, a los medios de comunicación y al resto de la sociedad que no está bien que las mujeres vivan con miedo. Que el problema no son solo las fallas de Uber y de Cabify o de un chofer de taxi o combi en particular, sino el conjunto de la sociedad que no ha puesto este problema en el centro de la agenda.

Porque la respuesta no pueden ser solo los taxis seguros, ni los vehículos conducidos por otras mujeres pues antes o después de abordarlos tendrán que caminar por las mismas calles en las que son agredidas.

Es cierto que hay medidas concretas que se deben tomar: los proveedores de servicios de transporte tienen que tener mejor control sobre sus empleados y dar herramientas para tener más seguridad; las autoridades deben tener la capacitación y la sensibilidad para saber cómo responder de inmediato ante estas emergencia con los protocolos adecuados que permitan salvar vidas, y es un hecho que en general los cuerpos de seguridad tienen que ser mejores en todo México.

No obstante nada de eso será suficiente si no desmontamos esta cultura machista que se manifiesta en los trabajos y en los hogares; en la vida privada y en la vida pública; en lo que se cuenta en los medios y en lo que se reproduce como lo bueno o lo normal.

Los casos de todas estas mujeres hoy deben provocar un debate social más amplio que vaya más allá de los expedientes concretos para ponernos frente a un espejo que nos permita reconocer todo lo mal que estamos y lo mucho que tenemos por avanzar.   

@MarioCampos