Maru de Aragón
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Foto: Político.mx Donald Trump entre la crisis migratoria y el T-MEC
Sáb 04 Mayo 2019 19:59

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha estado dedicando gran parte de su tiempo a  dos graves problemas que tiene con México y que serán fundamentales en su campaña por la reelección.  Por un lado, ha anunciado que reformará a fondo las leyes de asilo de su país para tratar de contener la oleada de migrantes en la frontera. Pese a que cualquier modificación a las leyes de asilo es atribución del Congreso, Trump no ha dudado en emitir un memorándum   en el que ordena los cambios que hay que hacer.  

De acuerdo con el Washington Post (WP) el 60% de los más de 103 mil migrantes que cruzaron la frontera entre México y EU en marzo pasado -el mayor nivel en más de una década- eran familias con niños. Al  cruzar por los puntos autorizados, pisar suelo estadunidense y entregarse a las autoridades tienen derecho legal a pedir asilo. Sin embargo y pese a que las tasas de homicidio en América Central están entre las más elevadas en el mundo, muchos de los que llegan admiten que huyen de la pobreza, lo cual no justifica su solicitud de  asilo.

 Trump propone  cobrar una comisión por solicitud, prohibir  que  los indocumentados obtengan  permisos temporales de trabajo y da 180 días a los tribunales para que resuelvan las solicitudes; actualmente este proceso puede llevarse años. Según el WP hay 850 mil casos rezagados y menos de 450 jueces para atenderlos. Este diario sostiene que Trump está empeorando el problema al arrestar a más personas de las que puede deportar rápidamente. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, el rezago aumentó en 200 mil casos.


El memorándum  de Trump plantea  que las nuevas normas deberán estar  listas en un plazo de 90 días. Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes pronostican que estas propuestas acabarán en  largas batallas en los tribunales federales. No obstante, las medidas  de  Trump cuentan con el apoyo de muchos republicanos que, desde principios de abril, planeaban presentar  varias iniciativas de ley. “No vamos a parar esto con muros y soldados en la frontera”, declaró, el 14 de abril, el senador Lindsay Graham, presidente del Comité de Asuntos Judiciales de la Cámara Alta.  

“Tenemos que cambiar nuestras leyes”, dijo.
Además, Kevin McAleenan,  Secretario interino de Seguridad Interna y el subjefe de gabinete de Trump, Mick Mulvaney, se reunieron el 10 de abril con legisladores demócratas clave para conocer su postura. Aunque aún no han respondido, una encuesta realizada por el WP  y la cadena de televisión ABC indica que va en aumento el número de republicanos y demócratas que consideran que la situación en la frontera está empeorando y se ha convertido en una  grave crisis. Pero pese a la gravedad del problema,  las soluciones  que Trump  ofrece no son del agrado de la mayoría de los estadunidenses. 

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De hecho, según el WP, su decisión de dificultar el asilo es menos popular que el muro en la frontera. Una encuesta realizada por este diario y la cadena de televisión ABC muestra que 30% de los estadunidenses están a favor de dificultar la obtención de asilo, 27% considera que hay que facilitar el proceso y 34% prefiere que las cosas continúen como están ahora.
Esta no es la primera vez que  Trump cambia las reglas del asilo a su antojo. El anuncio, hecho en diciembre pasado, en el sentido de que los migrantes que buscan asilarse en EU deberían esperar en México, fue el último de los muchos cambios que ha hecho a las leyes. Durante el 2018, la Casa Blanca introdujo por lo menos 7 políticas que afectan la Ley de Asilo. Una de las más controvertidas fue la de “Tolerancia Cero” que ordenaba a los fiscales federales detener  a los adultos mientras se procesaban sus casos. Esta política llevó a la separación de padres e hijos. 


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El escándalo obligó a Trump a firmar una orden ejecutiva para rescindirla. “El presidente no puede reescribir las leyes migratorias para imponer medidas que el Congreso ha prohibido de manera expresa”, declaró entonces  el juez Jon Tigar.
Lo que queda claro es que en plena campaña reelectoral, Trump seguirá  atizando el tema para movilizar a su electorado. 
Por otro lado, este diario  revela que Trump está teniendo muchas dificultades para lograr que el Congreso ratifique el nuevo acuerdo comercial con México y Canadá, T-MEC. Trump está consternado por lo que podría ser un golpe bipartidista para echar por tierra lo que fue una de sus principales promesas de campaña, en 2016. 

Los demócratas insisten  en que los sindicatos de   EU deben formar parte de cualquier acuerdo. Hasta ahora, la dirigencia sindical de ese país se ha negado a apoyar el acuerdo tal como está. Pero los republicanos también se están rebelando. Charles Grassley, presidente del Comité de Finanzas del Senado dijo a Trump que el acuerdo no será aprobado por la Cámara Alta, controlada por los republicanos, a menos que se eliminen primero los aranceles impuestos al acero y aluminio de México y Canadá. Trump respondió que no lo hará hasta que haya un acuerdo sobre las cuotas de importación con ambos países. En estas reuniones de trabajo, Trump ha pedido que el acuerdo esté listo para fin de año, antes de que comience el ajetreo político de las elecciones del 2020.

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