Roberto Gil Zuarth

La contrarreforma educativa

Mié 27 Marzo 2019 15:36

06_reforma_educativa_aprobacion_gil_opinion270319_ct.jpg

Después de los bloqueos al Congreso y la orden del presidente de atender las demandas del magisterio, esta semana se discutirá un nuevo dictamen que, en los hechos, cancela el corazón de la reforma educativa

El gobierno cedió ante la CNTE. En primer lugar, se elimina de la Constitución el término evaluación y se sustituye por el concepto genérico de “procesos de selección” ¿Qué significa? Pues todo y nada, pero en esencia que será la ley, aprobada por mayoría en el Congreso -la misma mayoría que controla Morena- la que fijará en qué consiste ese proceso de selección. Podrá ser sorteo, curso o pase directo desde las escuelas normales. 

La segunda concesión es la eliminación de la consecuencia de la permanencia. En nuestro país, no acreditar las aptitudes, conocimientos y habilidades básicas de los profesores no conduce a que dejen el servicio. Imagínese que en el sector salud, un doctor que reprueba sistemáticamente las pruebas de conocimientos, siguiera en el quirófano o en la consulta. Nada más que, en la educación, lo que está en juego es el futuro de nuestros niños en un mundo cada vez más complejo y competitivo. 

En tercer lugar, el gobierno le regaló a la CNTE la cabeza del Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Muerte a la autonomía. El primer órgano constitucionalmente autónomo que es ejecutado en los tiempos de la cuarta transformación. La intención es muy clara: regresar el control político sobre el órgano que se encargará de aplicar esa entelequia de los “procesos de selección” para el ingreso, promoción y reconocimientos de los profesores. Justo lo que la CNTE ha hecho en Michoacán o Oaxaca: controlar a la autoridad a base de chantajes. 

La contrarreforma educativa muy probablemente satisfará a la Coordinadora magisterial. O, muy a su estilo, presionarán de nueva cuenta en estos días para sacar otro trecho, bajo su histórica consigna “movilización, negociación, movilización”. No quitará el dedo del renglón de obtener, a través del chantaje, más de cinco mil plazas. 

De nueva cuenta faltó oposición que defendiera el modelo educativo que llevamos hace unos años a la Constitución. No advirtieron a tiempo que tenían una ventaja estratégica. A Morena no le alcanzan los votos para aprobar por sí mismo el cambio constitucional ¿Por qué? Pues porque en Morena hay al menos 40 diputados vinculados a la CNTE, de modo que el gobierno requiere bastantes votos de la oposición para compensar los que no les dará el magisterio y lograr la mayoría calificada de dos tercios que requiere el cambio constitucional. 

Muy probablemente la oposición dirá que este equilibrio es mejor que la cancelación total de la reforma educativa. No lo creo. Había que defender con entereza y vigor un modelo que era positivo en muchos aspectos. Por supuesto que ese modelo puede mejorarse. Pero no a través del desmantelamiento de su núcleo esencial. Si Andrés Manuel López Obrador prefiere cumplir sus compromisos electorales y políticos con la CNTE antes que garantizar a los niños una mejor educación, las oposiciones tienen el deber de defender sus derechos y, por supuesto, su futuro. Es justo frente a este tipo de involuciones institucionales, cuando las oposiciones deben negarse a colaborar con el gobierno. Saber, pues, decir “no” frente a las malas ideas. 

Postdata. Los gobiernos estatales deben revisar con cuidado las implicaciones presupuestales de la obligatoriedad constitucional de la educación superior. De nueva cuenta, una reforma que amplía sus responsabilidades pero que no resuelve su fuente de financiamiento. Costará miles de millones de pesos crear plazas universitarias para alcanzar la cobertura universal. A ver de dónde salen los recursos.