
Foto: Cuartoscuro
Al menos seis cárteles mexicanos mantienen operaciones activas en la capital, además de grupos locales y extranjeros que disputan el control de zonas estratégicas para el narcomenudeo

La Ciudad de México, antes considerada ajena a los grandes cárteles, se ha convertido en un mosaico delictivo donde confluyen organizaciones transnacionales y bandas locales.
De acuerdo con la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 de la DEA, al menos seis cárteles mexicanos mantienen operaciones activas en la capital, además de grupos locales y extranjeros que disputan el control de zonas estratégicas para el narcomenudeo, la extorsión y la trata de personas.
El informe identifica a los siguientes grupos como operadores en la Ciudad de México:
Con presencia en 18 estados, su red en la capital se sostiene en alianzas locales que le permiten traficar drogas, lavar dinero y operar con bajo perfil en zonas céntricas. Su logística avanzada lo convierte en una de las organizaciones más sofisticadas en términos tecnológicos y financieros.
Considerado el grupo con mayor expansión del país, opera en al menos 22 entidades. En la CDMX su presencia se ha detectado en colonias periféricas y urbanas, donde mantiene redes de narcomenudeo y alianzas temporales incluso con facciones de “Los Chapitos”.

Originario de Tamaulipas, ha extendido su influencia a la capital principalmente mediante redes de extorsión, tráfico de armas y secuestro de migrantes.
Activas en zonas limítrofes con el Estado de México, aprovechan rutas y conexiones con el puerto de Lázaro Cárdenas para el ingreso de precursores químicos. Su presencia se ha incrementado en alcaldías del sur y oriente.
Con redes en el centro y oriente de la ciudad, mantiene nexos históricos con distribuidores locales y células menores que operan en la venta de estupefacientes.
Las autoridades locales y federales han identificado al menos 18 organizaciones delictivas activas en distintos puntos de la capital:
Cuauhtémoc, Iztapalapa y Gustavo A. Madero
Tláhuac y Xochimilco
Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
Álvaro Obregón y Coyoacán
Tlalpan

Desde 2023, el grupo criminal venezolano El Tren de Aragua ha extendido sus redes en la Ciudad de México. Integrado mayoritariamente por migrantes, la organización opera activamente en las alcaldías Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Benito Juárez y Tlalpan.
Su modus operandi se centra en la trata de personas, la extorsión y el narcomenudeo. El esquema principal se basa en el engaño a mujeres mediante falsas ofertas de empleo, para posteriormente explotarlas sexualmente.
El caso Susej y Stephany
La brutalidad del grupo quedó expuesta en julio de 2025 con el asesinato de las venezolanas Susej y Stephany, cuyos cuerpos calcinados fueron hallados en Tlalpan. Las autoridades capitalinas atribuyen el crimen a Euclides Manuel, alias “El Morgan”, presunto cabecilla de la célula detenido ese mismo año.
Ante la peligrosidad de la organización, el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene una recompensa de hasta 12 millones de dólares por información que lleve a sus máximos líderes: Héctor Guerrero Flores (“Niño Guerrero”), Yohan José Romero (“Johan Petrica”) y Giovanny San Vicente (“El Viejo”).
La presencia del Tren de Aragua se explica en el diagnóstico compartido por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la DEA: la capital es un territorio sin un cártel hegemónico.
En su lugar, conviven grandes organizaciones con bandas locales como Los Malcriados AD3, Los Guerreros, Los Gota a Gota y La Ronda 88, que se disputan el control del consumo, la extorsión y las rutas financieras.
Por su densidad poblacional y la presencia del Aeropuerto Internacional (AICM), la CDMX se ha consolidado como una plaza estratégica y fragmentada para el crimen organizado nacional e internacional.