
Foto: Cuartoscuro
Las contradicciones entre liderazgos petistas ponen en riesgo la mayoría calificada necesaria para la iniciativa de Palacio Nacional.

La discusión de la nueva reforma electoral ha revelado las primeras fisuras críticas dentro del Partido del Trabajo (PT), donde una disputa entre sus coordinadores parlamentarios y la dirigencia nacional amenaza con complicar la aprobación de la iniciativa presidencial.
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La resistencia de un sector del PT responde a que la propuesta impulsada desde el Gobierno Federal, que incluye la reducción de diputados plurinominales y el recorte al financiamiento público, impacta directamente en la supervivencia financiera y representativa de los partidos aliados de Morena.
De acuerdo con Bajo Reserva, publicada en El Universal, la disputa se ha manifestado a través de declaraciones encontradas entre los coordinadores parlamentarios y la dirigencia nacional en los últimos días.
La controversia inició el pasado 14 de enero, cuando el coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, cuestionó la pertinencia de la iniciativa.
El legislador argumentó que la Cuarta Transformación ya ejerce el control del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, por lo que no ve necesario alterar las reglas electorales actuales.
“Si nosotros estamos ahorita en el poder, tenemos el Poder ejecutivo, tenemos el Poder Legislativo, ganamos por la vía elección el Poder Judicial, digo, ¿habrá necesidad de una reforma?“, cuestionó Sandoval.
No obstante, esta postura fue desautorizada solo dos días después. El dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, se reunió con la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para rectificar el rumbo y asegurar la colaboración del partido en la redacción del proyecto.
A través de un comunicado oficial, la dirigencia petista manifestó su cambio de postura tras el encuentro con la Secretaria de Gobernación:
“Es fundamental destacar la importancia de mantener el diálogo institucional para abordar y dar solución a temas vitales de la agenda nacional, como el sostenido con la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez... En este encuentro, se acordó construir juntos la propuesta para la Reforma Electoral”, se lee en el comunicado.
La fractura se profundizó con la instalación de mesas de trabajo técnicas donde participarán representantes del PT y el PVEM junto a la Secretaría de Gobernación.
En estas instancias, la representación petista quedó a cargo de Alberto Anaya y la senadora Geovanna Bañuelos, excluyendo de la negociación al diputado Reginaldo Sandoval.
Al respecto de las advertencias lanzadas previamente por su compañero de partido, la vicecoordinadora del PT en el Senado, Geovanna Bañuelos, rechazó cualquier intento de condicionar los votos del partido frente a Morena.
“Me parece que no estamos en condiciones de advertirle absolutamente a nadie, no hay necesidad de hacerlo, somos amigos, somos aliados, somos compañeros y camaradas de este proyecto de transformación en el país. Reginaldo tiene todo el derecho de expresarse como él decida hacerlo, pero yo creo que estamos en una etapa constructiva”, dijo la legisladora, según El Universal.

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Para que la reforma constitucional sea aprobada, el bloque oficialista requiere de una mayoría calificada, equivalente a las dos terceras partes de los legisladores.
En la Cámara de Diputados, donde se necesitan 334 votos, Morena cuenta únicamente con 253 curules, lo que lo obliga a sumar los 62 escaños del Partido Verde y los 49 del Partido del Trabajo para alcanzar la meta.
En el Senado de la República, la situación también es compleja. El bloque suma 87 senadores (67 de Morena, 14 del PVEM y 6 del PT), solo un voto arriba de los 86 requeridos.
Esta aritmética parlamentaria otorga a los partidos minoritarios un poder de veto que ha comenzado a generar fricciones públicas.
