
Foto: Cuartoscuro
El primer informe sobre las causas del descarrilamiento del Tren Interoceánico

Luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer parte del primer informe sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico, las redes sociales han volcado su indignación contra Gonzalo Alfonso López Beltrán, conocido como “Bobby”.
Mientras la versión oficial atribuye el accidente a un error humano, usuarios y figuras políticas en plataformas digitales acusan un “carpetazo” institucional diseñado para proteger al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien fungió como supervisor “honorífico” de la obra.

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Voces críticas como la de la periodista Alejandra Escobar califican de “increíble” que se culpe únicamente al conductor, afirmando que la Fiscal Ernestina Godoy “cumple su función: tapar la negligencia criminal de la 4T” y con ello, librar a López Beltrán.
Por su parte, la diputada Abigail Arredondo denunció que el dictamen es un “regalito de impunidad”, cuestionando que no se mencione una sola palabra sobre los materiales deficientes ni sobre quienes cobraron los contratos millonarios.
La conexión de Gonzalo López Beltrán con el proyecto no es meramente familiar. Aunque el gobierno anterior negó sistemáticamente conflictos de interés, el propio expresidente López Obrador reconoció públicamente el 6 de julio de 2024 que su hijo tenía un papel activo en la obra.

Según la declaración del exmandatario, “Bobby” ocupaba un cargo “honorífico” para supervisar los avances del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Su labor consistía en ayudar a revisar el tendido de las vías y la construcción de infraestructura clave en coordinación con la Secretaría de Marina.
“No cobra y no va a trabajar en el Gobierno”, defendió entonces López Obrador, validando así la injerencia de su hijo en la supervisión de una obra que hoy es escenario de una tragedia con 14 fallecidos.
Lejos de indagar en la calidad de los materiales supervisados por “Bobby”, la investigación de la FGR concluyó que la causa del siniestro fue el exceso de velocidad por parte del conductor del convoy.
Esta narrativa se reforzó con la reciente aprehensión de Ricardo Mendoza Cerón, despachador del tren, quien se suma al maquinista como los únicos responsables legales hasta el momento.
Periodistas como Manuel López San Martín han criticado esta selectividad en la justicia, ironizando sobre el hecho de que, mientras se detiene a los operarios de bajo nivel, “a Bobby López Beltrán ni siquiera lo citaron a declarar”.
La indignación actual tiene un antecedente documental. Investigaciones periodísticas de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y Latinus revelaron en 2024 una presunta red de tráfico de influencias encabezada por Amílcar Olán, empresario amigo de los hermanos López Beltrán, y Pedro Salazar Beltrán, primo de “Bobby”.
En dicha investigación, se filtraron audios que hoy resuenan como una profecía cumplida. En las grabaciones, se escucha cómo se operaba el suministro de balasto (la piedra que da estabilidad a las vías) sin cumplir rigurosamente los estándares de seguridad, mediante sobornos a laboratorios de pruebas.

La frase más condenatoria de esos audios, atribuida a Pedro Salazar Beltrán al hablar de la mala calidad de la piedra y los sobornos (“mochadas”) para aprobarla, fue: “Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo”.
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Hoy, con el tren descarrilado y víctimas mortales, esa grabación es el principal argumento de quienes exigen que la investigación no se detenga en el maquinista y alcance a los encargados de la infraestructura.