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ENTREVISTA l ‘Crisis en México solo se entiende por el mercado de drogas y armas en EUA’: Pérez Ricart

En su nuevo libro ‘La violencia vino del Norte’, el investigador analiza la relación entre el tráfico de armas desde EUA y la violencia en el país

Militares durante el desfile militar

Foto: Desconocido

Fernando Coca

Fernando Coca

Publicada: feb 16 a las 17:30, 2026

Desde hace más de una década, la estrategia del Estado mexicano para combatir al crimen organizado ha sido el despliegue militar. Sin embargo, para el investigador Carlos Pérez Ricart, esta decisión es un síntoma, no la enfermedad.

En entrevista para Político MX con motivo de su nuevo libro, La violencia vino del norte, el experto asegura que una de las razones principales del fuego que consume al país es la llegada masiva de armas estadounidenses, facilitada por normas laxas y una industria voraz. Su tesis es contundente: cerrar el flujo de armas es la llave maestra para disminuir los índices de violencia y, eventualmente, permitir que los militares regresen a los cuarteles.

Carlos Pérez Ricart

Foto: Mónica González Islas

El paso de armas

En su libro, el autor plantea lo siguiente: el incremento de la violencia a los niveles de hoy en día no se puede entender si no va de la mano con el tráfico de armas estadounidenses a México. Estimaciones de organizaciones contra las armas indican que pasan alrededor de 145 mil armas de EUA a México al año y estas se concentran en estados violentos dentro del país: Tamaulipas, Michoacán, Sinaloa, Guerrero y Sonora.

Su adquisición rara vez es una operación compleja. La mayoría de las armas, según el autor, son compradas (ya sea de forma íntegra o por partes) legalmente por ciudadanos estadounidenses en establecimientos, ferias, entre individuos y hasta por internet, y son trasladadas, en algunos casos por los mismos compradores, hacia México.

El resultado ha sido una violencia que repuntó a inicios de los 2000: De acuerdo con el INEGI en el 2005 se contabilizaron 9 mil 921 homicidios, con el 51.4% siendo consecuencia del uso de un arma de fuego; para 2010 se registraron 25 mil 757 a nivel nacional, pasando a 70.6% los casos con arma de fuego.

Armas decomisadas

Foto: Autor desconocido

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“Nuestra violencia criminal es un tipo de violencia inaudita con respecto a otros países del mundo, incomparable. Es una violencia que solamente se entiende por el mercado de drogas en Estados Unidos y por la producción de armas también en ese país”, señaló.

Lo anterior obligó a la administración de Felipe Calderón a recurrir al Ejército Mexicano. Esta respuesta tiene su razón de ser en que los policías municipales y comunitarios no cuentan con las herramientas ni la capacitación para enfrentar a criminales armados con alto calibre. Sin embargo, esto también derivó en una mayor adquisición de armas por parte de los cárteles y la implementación de entrenamiento paramilitar para hacer frente a las autoridades federales.

“La respuesta a eso ha sido para bien o para mal militarizar. Porque el conflicto criminal en el que vivimos es tan agudo que ha llevado al Estado también a escalar su respuesta militar“. Ante esto, plantea una solución.

”Si no desmilitarizamos al crimen organizado, no vamos a poder desmilitarizar la seguridad pública de nuestro país”.

Armas decomisadas

Foto: Autor desconocido

Estados Unidos no va a cambiar

Para desmilitarizar al crimen organizado, asegura Pérez Ricart, es necesario detener el flujo de armas; sin embargo, se requiere voluntad desde Estados Unidos para cambiar su legislación en cuanto a dificultar su acceso.

El obstáculo es la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), la cual cuenta con una gran influencia sobre la política en el país: Ricart asegura que esta ha frenado desde los años 80 reformas que restrinjan el acceso a las armas.

“Estamos hablando de una industria muy poderosa con las redes políticas más potentes que las que puede tener la industria farmacéutica o la tabacalera y que por años ha logrado que Estados Unidos sea y siga siendo una excepción frente al mundo civilizado que sí ve en la regulación de armas un quehacer evidente para mantener una sociedad en paz”.

Fue en la década de los noventas, tras varias masacres y tiroteos masivos realizados por civiles que hubo un intento serio por parte del gobierno para poner candados, entre ellos la revisión de antecedentes penales y un registro clínico, así como la posibilidad de responsabilizar a la industria por los efectos de sus productos. Pero fue en el 2004 que la ley expiró y no fue hasta que llegó Joe Biden quien buscó fortalecer estas medidas. Sin embargo, con la segunda administración de Donald Trump, estas fueron revertidas.

Donald Trump

Foto: X Juan Ortiz

“El presidente Trump no ha hecho sino facilitar también el campo de maniobra de la industria armamentista. Nos damos cuenta de que sí, que en efecto se está desregulando aún más ese mercado y se está destruyendo todo lo poquito que había logrado hacer el presidente Biden. Yo pienso que nada va a cambiar en Estados Unidos en el mediano y en el largo plazo. En realidad el ‘trumpismo’ llegó para quedarse y va a durar más allá de la figura del propio Donald Trump”, señaló

México debe meter más presión

¿Qué hacer en ese caso? Para el escritor el panorama es claro: “Las cosas tienen que cambiar en México porque no podemos ir esperando a la idea de que Trump sea un signo del pasado”.

A EUA parece no importarle la crisis de su vecino, en cambio ha incrementado la presión sobre el país con el tema del narcotráfico amenazando con la aplicación de aranceles a productos mexicanos, así como intervenir militarmente en el país, amenaza que resonó con mayor fuerza por la intervención en Venezuela.

La policía de Morelia decomisó armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas

Foto: Redes Sociales

Por ello, el investigador insiste en que el tema tiene que utilizarse como un arma en las negociaciones con EUA con respecto al tema de la seguridad: detener las armas para detener a los responsables de la fabricación de fentanilo.

No solo eso, plantea que entre las medidas para parar el flujo del “río de acero”, se debe continuar con la vía jurídica a través de las demandas impulsadas por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), pero también a través del impulso de políticas públicas:

  • Mejor control fronterizo
  • Una reforma aduanal para reforzar el manejo de la frontera entre los dos países
  • Mayor número de pruebas balísticas
  • Invertir en criminólogos

“Por tanto, la necesidad de regulación, de proteger la frontera, tiene que ser casi un prerrequisito para avanzar también hacia un proceso que todos deseamos de desmilitarización. Pero eso no puede ocurrir en el vacío, no puede ocurrir si no desmilitarizamos y quitamos un poco el poder de fuego de las organizaciones criminales”, asegura.