
Foto: Cuartoscuro
La gestión presidencial se sitúa en un 56% de aprobación, mientras que la desaprobación alcanza su punto más alto en el periodo tras un incremento al 36.1%

Los resultados más recientes sobre aprobación presidencial realizada por Latam Pulse Atlas & Bloomberg muestran un cambio en la percepción ciudadana hacia la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Según la gráfica de seguimiento, el nivel de aprobación pasó de 62.8% a 56% en el cierre de febrero de 2026, lo que representa un ajuste a la baja de 6.8 puntos porcentuales.

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Este movimiento en las cifras coincide con un incremento en la desaprobación, la cual subió del 30.5% al 36.1% en el mismo periodo. Por otro lado, el segmento de la población que manifiesta no tener una postura definida (“No sé”) registró un ligero aumento, situándose en 7.9%.
Dichas fluctuaciones suelen estar vinculadas a la persistencia de desafíos estructurales en la agenda nacional. De acuerdo con el reporte de principales problemas de febrero de 2026 publicado por la misma casa encuestadora, temas como la corrupción y la inseguridad se mantienen como las preocupaciones dominantes entre el electorado, factores que suelen incidir en la evaluación periódica de los mandatarios.
La serie temporal permite observar el tránsito entre el cierre de la administración anterior y el desarrollo del gobierno actual:

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Metodología:
La información proviene de una serie temporal de aprobación presidencial actualizada al 27 de febrero de 2026. El estudio se basa en un seguimiento sistemático de la opinión pública, comparando los niveles de aprobación y desaprobación desde la transición gubernamental hasta la fecha actual. El estudio utiliza el método Atlas RDR (Random Digital Recruitment), que recluta encuestados orgánicamente durante su navegación web en dispositivos geolocalizados. Esta técnica garantiza el anonimato total del encuestado y utiliza algoritmos iterativos de post-estratificación para asegurar que la muestra sea representativa de la población adulta en variables como sexo, edad, nivel educativo, ingresos y comportamiento electoral previo.