
Foto: AFP
Trump anuncia una ofensiva militar contra Irán en coordinación con Israel para forzar la caída del régimen. La operación eleva la tensión en Medio Oriente y abre un nuevo escenario de crisis internacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio seguimiento durante la noche a la escalada en Medio Oriente desde su residencia en Mar-a-Lago, en Florida, acompañado por integrantes de su equipo de seguridad nacional.
De acuerdo con la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, el mandatario sostuvo una conversación telefónica con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en el contexto de los recientes ataques y la creciente tensión regional.
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Previo a las acciones militares, el secretario de Estado, Marco Rubio, contactó a los integrantes del llamado “grupo de los ocho” del Congreso, los líderes legislativos con acceso a información clasificada en materia de seguridad nacional, para notificar formalmente sobre la situación.
Según la Casa Blanca, Rubio logró comunicarse y brindar información a siete de los ocho miembros antes de que se llevaran a cabo los ataques.
La administración estadounidense aseguró que el presidente y su equipo de seguridad nacional continuarán monitoreando de cerca la evolución de los acontecimientos a lo largo del día.
El mensaje busca subrayar que la Casa Blanca mantiene coordinación directa con Israel y comunicación con el Congreso, en medio de un escenario internacional marcado por la volatilidad y el riesgo de una mayor escalada militar en la región.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de una “gran operación de combate” contra las principales instituciones de Irán, en coordinación con Israel, con el objetivo declarado de “eliminar la amenaza del régimen iraní y forzar su caída”. La ofensiva, bautizada por el Pentágono como Furia Épica y denominada en Israel como Rugido del León, marca un giro hacia una estrategia de confrontación directa con Teherán.

Trump afirmó que la meta es lograr la “rendición total y absoluta” del ejército y la policía iraní, a quienes ofreció una posible amnistía, al tiempo que llamó a un levantamiento interno contra el liderazgo clerical encabezado por el ayatolá. “Al pueblo iraní le digo que la hora de su libertad está a su alcance”, sostuvo el mandatario, al plantear que esta podría ser “la única oportunidad durante generaciones” para derrocar a las autoridades iraníes.