
Foto: Cuartoscuro
La presidenta aseguró que la solidez macroeconómica y las reservas internacionales históricas protegen la moneda nacional frente a la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente

La presidenta Claudia Sheinbaum minimizó la reciente fluctuación del tipo de cambio, que rebasó la barrera de los 18 pesos por dólar. La mandataria explicó que el incremento en los precios del crudo, con el barril alcanzando los 115 dólares, ha generado un impacto global en todas las divisas, incluyendo el Yen japonés.
Enfatizó que el peso mexicano se mantiene en márgenes estables: “El petróleo está en 115 dólares el barril, entonces evidentemente esto tiene distintos impactos, pero el peso incluso está más abajo que lo que estaba hace un año”.

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“En términos, digamos, de la macroeconomía y de la situación monetaria del país está bien, no hay ningún problema, las reservas internacionales son históricas, no hay problema", afirmó la mandataria, resaltando además que el país cuenta con recursos suficientes para fomentar la inversión privada.
Sobre el impacto del petróleo en los combustibles, Sheinbaum detalló que el gobierno aplica una estrategia de compensación mediante la disminución del IEPS para contener los precios.
Precisó que, sin esta intervención, el diésel podría costar cerca de 35 pesos por litro, pero se ha logrado mantener en un promedio de 28 pesos. La presidenta subrayó que se mantiene un diálogo constante con los gasolineros para buscar reducciones adicionales en beneficio del transporte de mercancías y la estabilidad de la inflación.

Frente a las críticas persistentes hacia la política energética, la presidenta defendió la operación de la refinería de Dos Bocas como un pilar estratégico ante la crisis de suministros que enfrentan otras regiones del mundo, particularmente en Asia.

Señaló que los conflictos en el Estrecho de Ormuz han evidenciado la vulnerabilidad de las naciones que dependen exclusivamente de las importaciones para su consumo interno de hidrocarburos.
La mandataria fue contundente al cuestionar qué posición tendría el país sin esta infraestructura ante la coyuntura bélica actual en el Medio Oriente.
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“Imagínense si no tuviéramos la refinería Dos Bocas, pues entonces ¿qué pasaría con el abasto de gasolina, con el abasto de diésel? Todo sería importado y aunque importamos principalmente a Estados Unidos, pues también tiene su impacto“, sostuvo la jefa del Ejecutivo.
Sheinbaum Pardo puntualizó que la estrategia de tener el sistema nacional de refinación operando al máximo de su capacidad ha sido fundamental para la soberanía energética. Aseguró que el trabajo en las plantas continuará para garantizar la seguridad en el abasto y mitigar los efectos externos derivados de los precios internacionales de la energía.