
Foto: Tomada de Internet
El crimen organizado ya no solo trafica drogas: infiltra sectores legales como energía, construcción, bienes raíces y hasta restaurantes para lavar dinero

La expansión del crimen organizado en México ya no se limita al narcotráfico. Informes de autoridades de México y Estados Unidos documentan cómo estas estructuras han penetrado sectores legales de la economía mediante empresas fachada, fraudes, extorsiones y esquemas financieros sofisticados, con el objetivo de ocultar ganancias ilícitas y financiar sus operaciones.
Los reportes de agencias estadounidenses como la FinCEN, el FBI y el Departamento del Tesoro, junto con evaluaciones mexicanas como la Evaluación Nacional de Riesgos 2023 de la Unidad de Inteligencia Financiera, coinciden en un punto: la economía formal se ha convertido en un espacio clave para el lavado de dinero.
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El sector energético es uno de los principales focos de infiltración. Las organizaciones criminales roban combustible a Pemex mediante perforaciones ilegales, robo en refinerías y secuestro de pipas.

Las alertas de FinCEN señalan que este hidrocarburo es exportado a Estados Unidos a través de empresas fachada, oculto en documentos aduanales como “aceite usado” o materiales peligrosos. Una vez cruzada la frontera, el producto se comercializa en el mercado internacional y las ganancias regresan a México.
El mercado de bienes raíces aparece como una de las principales plataformas para lavar dinero. Reportes del Departamento del Tesoro indican que decenas de empresas sancionadas por vínculos con el crimen pertenecen a este sector.
Las organizaciones utilizan desarrollos inmobiliarios, constructoras y proyectos de ingeniería civil para mover grandes cantidades de dinero y dar apariencia legal a recursos ilícitos. En estos esquemas participan empresas registradas formalmente que operan como fachada.
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El fraude inmobiliario también se extiende a los tiempos compartidos. Autoridades estadounidenses documentan operaciones dirigidas principalmente a ciudadanos de ese país, en especial adultos mayores.

Estas redes operan mediante centros de llamadas que simulan ser despachos legales o instituciones oficiales. Entre 2019 y 2023, este esquema generó pérdidas cercanas a 300 millones de dólares y afectó a más de 6 mil víctimas, según los reportes.
El comercio internacional es utilizado como mecanismo para ocultar dinero ilícito mediante el llamado lavado basado en el comercio.
Los informes detallan que organizaciones mexicanas trabajan con intermediarios asiáticos para mezclar recursos ilegales con operaciones comerciales legítimas. A través de manipulación de facturas, aduanas y transacciones internacionales, logran mover grandes volúmenes de dinero sin ser detectados.
La agricultura se ha convertido en otra fuente de ingresos. Los reportes señalan control sobre productos estratégicos como aguacate, limón y ganado.
Este dominio se ejerce mediante cobro de piso, secuestros y manipulación de precios, afectando directamente la producción, exportación y seguridad alimentaria. Las pérdidas económicas asociadas a estas prácticas se estiman en miles de millones de dólares anuales.

El sector de la construcción también aparece como área vulnerable. Las organizaciones criminales intervienen mediante extorsiones, robo de maquinaria y control de materiales.
Esto impacta los costos operativos, altera proyectos y afecta el desarrollo de infraestructura, de acuerdo con los informes revisados.
Los informes también documentan el uso de restaurantes, bares y supermercados como tapaderas para operaciones criminales. En estos giros, las organizaciones encuentran negocios con movimiento constante de dinero y operaciones cotidianas que les permiten mezclar recursos ilícitos con ingresos aparentemente legales.

Las fuentes señalan que la facción de Los Mayos del Cártel de Sinaloa ha preferido utilizar este tipo de establecimientos como cobertura para sus actividades. Se trata de sectores que, por su operación diaria y su contacto directo con efectivo, resultan funcionales para ocultar ganancias y sostener estructuras financieras ilícitas.
Los reportes también ubican otros sectores utilizados como fachada, entre ellos marcas de tequila, joyerías, despachos y negocios ganaderos. En estos casos, las organizaciones no solo abren una empresa aislada, sino que construyen redes empresariales completas bajo nombres de terceros.
Las investigaciones citadas refieren que el líder del CJNG, Nemesio Oseguera, consolidó una red de 58 empresas fachada que involucraban justamente este tipo de giros. Estas estructuras permitieron blanquear miles de millones de pesos bajo el amparo de prestanombres y sociedades formalmente constituidas.
Las estructuras criminales han construido redes empresariales completas en distintos giros. Restaurantes, bares, joyerías, marcas de tequila, despachos y negocios ganaderos son utilizados como vehículos para lavar dinero.
En estos casos, las operaciones se realizan a través de prestanombres y empresas legalmente constituidas que sirven para ocultar el origen de los recursos.

La Evaluación Nacional de Riesgos 2023 identifica factores que facilitan estas operaciones. El uso predominante de efectivo, la economía informal —que emplea a más del 54 por ciento de la población— y los niveles de corrupción generan condiciones propicias para el lavado de dinero.
A esto se suman prácticas como el uso de prestanombres, empresas fantasma y cuentas intermediarias que dificultan identificar al beneficiario real de los recursos.
El informe también advierte sobre riesgos emergentes. Las criptomonedas permiten transacciones con alto grado de anonimato y los ataques de ransomware han crecido de forma acelerada, convirtiéndose en nuevas vías para la extorsión y el blanqueo de capitales.