
Foto: IG Andrés Manuel López Beltrán
De acuerdo con la columna de Raymundo Riva Palacio, ambos personajes colaborarían con autoridades de Estados Unidos sobre presuntos actos de corrupción del Grupo Tabasco.

La estabilidad del llamado Grupo Tabasco pende de un hilo. Los empresarios Amílcar Olán y Germán Pérez se han convertido en las piezas clave que podrían poner en jaque a los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, tras haber iniciado presuntas conversaciones con autoridades de Estados Unidos.
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De acuerdo con revelaciones del periodista Raymundo Riva Palacio en su columna para El Financiero, la información que podrían proporcionar los empresarios comprometería a los hijos de AMLO, quienes son señalados como las cabezas de negocios multimillonarios durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Considerado hasta ahora un personaje de bajo perfil, Germán Pérez habría sido presuntamente el responsable de filtrar audios que vinculan a los hijos de López Obrador con redes de presunto tráfico de influencias.
De acuerdo con la versión del periodista, Pérez habría filtrado la información motivado por una presunta estafa financiera cometida por Amílcar Olán.
Para dar con Germán Pérez, el senador Adán Augusto López Hernández habría recurrido a Mario Pacchiano (operador financiero del senador), quien a su vez contrató a Susu Azano Hetser, conocido como “Mr. Susu” (vinculado a la venta de Pegasus) para localizarlo.
La información obtenida mediante espionaje permitió que las autoridades de Chiapas, durante la administración de Rutilio Escandón, detuvieran a Germán Pérez por un presunto fraude.
Según fuentes citadas por el columnista, el empresario fue golpeado y torturado, pero fue liberado dos meses después al no poderse probar las acusaciones.
Actualmente, Pérez reside en una ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos. La columna afirma que el empresario lleva tiempo colaborando con autoridades federales de ese país en calidad de testigo, aportando datos sobre su hermano, quien es operador de una red de factureros del Grupo Tabasco.
Por su parte, Amílcar Olán, “amigo incómodo” de los hijos de AMLO, no detuvo sus operaciones tras los escándalos mediáticos. Sin embargo, tras un cambio en el entorno político, salió de México con rumbo a Dubái y posteriormente a Suiza.
En septiembre, autoridades mexicanas detectaron que Olán transfirió 3 mil millones de pesos a través de diversas rutas diseñadas por un tabasqueño que forma parte de los nuevos factureros del régimen.
La columna menciona que el Grupo Tabasco mantiene inquietud no solo por la pérdida de ese capital, sino por la sospecha de que el amigo cercano de los hijos del expresidente ya esté hablando con agentes estadounidenses.

La columna revela que existe una investigación de inteligencia de Estados Unidos cuyo objetivo central es el senador Adán Augusto López Hernández.
En dicha indagatoria ha surgido de forma reiterada el nombre de Andrés Manuel López Beltrán, quien es vinculado con negocios en diversos sectores por miembros de su propio partido, Morena.
Asimismo, se detalla que los descuidos del grupo permitieron que las agencias extranjeras avanzaran en la identificación de los operadores financieros, como el propio Mario Pacchiano, investigado previamente por la venta de medicinas a sobreprecio.

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Raymundo Riva Palacio afirma que el expresidente López Obrador tuvo conocimiento de las actividades de sus hijos desde el año 2022.
El entonces titular del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez, le habría entregado un expediente detallado sobre las acciones de Andrés Manuel López Beltrán.
A pesar de este reporte oficial de inteligencia, que precedió por más de un año a las denuncias públicas de corrupción, no se iniciaron investigaciones judiciales y el grupo político-empresarial continuó operando bajo el mismo esquema hasta la actualidad.
