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Opinión

El gobierno ya no negocia

La CNTE mantiene movilizaciones y demandas salariales que el gobierno de Sheinbaum rechaza negociar por inviabilidad financiera, prolongando un conflicto que mantiene a 1.4 millones de niños sin clases.

Maestros pertenecientes a la CNTE, realizaron un bloqueo sobre Paseo de la Reforma al cruce con Avenida Insurgentes, con el objetivo de mantener la presión sobre el gobierno ante sus demandas.

Foto: Cuartoscuro

Sergio Sarmiento

Sergio Sarmiento

Publicada: jun 17 a las 07:00, 2026

Si bien la atención del país se ha centrado en otros temas, en particular en la Copa del Mundo de futbol, la CNTE sigue siendo una complicación para el gobierno de la presidenta Sheinbaum. Solo que el régimen ya no parece interesado en resolver el problema.

En las mesas de negociación con la Secretaría de Gobernación, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ha mantenido sus exigencias de un aumento de 100 por ciento en el salario, la derogación del sistema de pensiones individuales de en la Ley del ISSSTE de 2007 y la eliminación de las partes de la reforma educativa de Enrique Peña Nieto que todavía quedan vigentes.

El gobierno argumenta que los sueldos de los maestros han aumentado más que todos los demás, ha ofrecido crear una nueva Afore para los trabajadores públicos y ha prometido acabar con la USICAMM, la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros.

Sostiene el régimen que ya no se puede dar un aumento adicional a los maestros y que acabar con el sistema de Afores tendría un costo de 20 puntos del PIB, lo cual virtualmente quebraría las finanzas del gobierno. Olvida que la presidenta Sheinbaum prometió irresponsablemente en campaña reformar esa Ley del ISSSTE en el sentido que pide la CNTE.

CNTE

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Derogar la USICAMM acabaría con uno de los vestigios de la reforma educativa de 2013, pero ya esta unidad es una forma muy debilitada del servicio profesional docente que creó Peña Nieto. La unidad está a cargo de contratar a los maestros, darles asignaciones y manejar sus promociones. Al desaparecer, todas estas decisiones podrían caer nuevamente en el sindicato, pero la propia presidenta ha dicho que no lo aceptará.

La CNTE está demandando que el gobierno reinicie el diálogo, pero la presidenta se niega. De hecho, ha tildado a la Coordinadora de cómplice de la ultraderecha. En lugar de negociar, afirma que llevará a cabo una consulta “escuela por escuela” para saber lo que realmente quieren los maestros.

Por lo pronto la Coordinadora ha regresado a sus movilizaciones. Mantiene su campamento en el centro de la ciudad de México, con lo cual afecta a los comerciantes de la zona, y ayer realizó un enésimo bloqueo del Paseo de la Reforma. El gobierno afirma que ya ofreció todo lo que puede dar y que no le interesa mantener las mesas de diálogo.

Las movilizaciones de la Coordinadora, sin embargo, se pueden realizar porque las apoya el gobierno con cierres de avenidas por la policía y porque sigue pagando los sueldos de los maestros que no se presentan a trabajar. Los afectados son los comerciantes y otros empresarios de la Ciudad de México, así como 1.4 millones de niños en varios estados, especialmente Chiapas y Oaxaca, que no han tenido clases desde el 1 de junio.

Al gobierno no le importa, No piensa que sea su responsabilidad proteger los negocios afectados, mucho menos garantizar las clases a los alumnos de las escuelas públicas de los estados más pobres del país. Está dispuesto a alargar el conflicto de manera indefinida, aunque quiebren los comerciantes y aunque los niños pierdan el año escolar.

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