
Foto: Cuartoscuro
Marina del Pilar aseguró que el exgobernador Jaime Bonilla gestionó la reunión con los presuntos intermediarios estadounidenses que posteriormente grabaron los audios filtrados.

El nombre de Jaime Bonilla Valdez volvió a colocarse en el centro de la discusión política en Baja California luego de que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda lo señalara como la persona que habría gestionado el encuentro con los presuntos intermediarios estadounidenses.
La mandataria estatal aseguró que fue el exgobernador quien la contactó para reunirse con un grupo de personas que supuestamente podrían apoyarla en el tema de su visa estadounidense, un encuentro que, según su versión, terminó convirtiéndose en una operación para grabarla y posteriormente difundir el contenido de la conversación.
La polémica ha reavivado el interés sobre la trayectoria política de Bonilla, uno de los personajes más controvertidos de la vida pública bajacaliforniana y cuya relación con Marina del Pilar pasó de la cercanía política a una abierta confrontación.
De acuerdo con el relato de la gobernadora, Bonilla le envió un mensaje de WhatsApp para solicitarle que recibiera a un grupo de personas que “venían en un ánimo de apoyar” respecto al tema de su visa.
Marina del Pilar explicó que aceptó la reunión porque consideró que se trataba de una gestión legítima. “Fue de lo más natural; la que nada debe, nada teme”, afirmó al explicar por qué accedió al encuentro.
Según la mandataria, la reunión se llevó a cabo el 15 de diciembre de 2025 en Tijuana. Sin embargo, señaló que las personas que acudieron nunca acreditaron formalmente la representación que decían tener ante autoridades estadounidenses.
“Llegó, se sentó, empezó a platicar: mira, yo soy asesor”, relató la gobernadora al describir el desarrollo de la conversación.
Tras la difusión de los audios, Marina del Pilar sostuvo que todo se trató de una estrategia previamente planeada para obtener material que pudiera utilizarse políticamente en su contra.
“Hoy queda claro para todos que fue una trampa”, afirmó. Además, consideró que la difusión del material ocurre en un contexto preelectoral y que podría formar parte de una campaña impulsada por sus adversarios políticos, por lo que no descartó emprender acciones legales.
Antes de convertirse en gobernador, Jaime Bonilla construyó su presencia en Baja California como empresario de medios de comunicación. A través de Primer Sistema de Noticias (PSN), logró consolidar una de las plataformas informativas más influyentes de la región fronteriza, lo que le permitió adquirir notoriedad pública antes de incursionar formalmente en la política.

Su cercanía con Andrés Manuel López Obrador lo llevó a integrarse al movimiento que posteriormente daría origen a Morena. Dentro de ese partido ocupó diversos cargos relevantes: fue dirigente estatal de Morena en Baja California, diputado federal y posteriormente senador de la República bajo las siglas del partido fundado por López Obrador.
En 2019, Morena lo postuló como candidato a la gubernatura de Baja California, elección que ganó convirtiéndose en el primer gobernador emanado de ese partido en la entidad. Su triunfo fue visto como uno de los avances más importantes de Morena en el norte del país y consolidó a Bonilla como uno de los principales operadores políticos del movimiento en la región.
Tras concluir su gobierno en 2021, la relación entre Jaime Bonilla y Marina del Pilar Ávila Olmeda comenzó a deteriorarse. Lo que inicialmente parecía una transición natural entre dos figuras del mismo movimiento político derivó en una confrontación pública que se profundizó con el paso de los meses.
Las diferencias internas terminaron por afectar también su relación con Morena. Luego de varios conflictos con dirigentes y funcionarios del partido, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia determinó retirarle sus derechos partidistas después de que aceptó el cargo de comisionado político del Partido del Trabajo en Baja California sin haber renunciado formalmente a Morena.
Finalmente, Bonilla fue expulsado del partido y se incorporó al PT, aliado electoral de Morena a nivel nacional, pero desde donde ha mantenido una postura cada vez más crítica hacia el gobierno estatal encabezado por Marina del Pilar.
El exmandatario local fue vinculado a proceso por el caso Next Energy, por lo que fue acusado de peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones, derivados del fallido proyecto de la planta fotovoltaica.
Anteriormente la relación entre Jaime Bonilla y Marina del Pilar fue cercana y de apoyo mutuo principalmente entre 2019 y mediados de 2021, durante el proceso electoral y el inicio del gobierno de ella. En esa etapa, el entonces gobernador Bonilla impulsó la carrera de Marina del Pilar para sucederlo en la gubernatura de Baja California.

La distancia política entre ambos se hizo cada vez más evidente conforme avanzó el sexenio estatal. En fechas recientes, Bonilla se refirió a la situación que enfrenta la gobernadora tras la revocación de su visa estadounidense y atribuyó parte de sus problemas políticos a la influencia de su esposo, Carlos Torres.
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“Yo se lo dije un día a Marina, y cuando vea esta grabación Marina, no me va a poder dejar mentir: que su talón de Aquiles iba a ser Carlos Torres”, declaró en entrevista con el semanario Zeta. Según Bonilla, conocía desde años atrás al ahora coordinador de proyectos estratégicos del estado y consideraba que sería complicado contener su influencia dentro de la administración pública.

El exgobernador aseguró que Torres ha tenido participación en diversos asuntos de gobierno y vinculó sus declaraciones con versiones periodísticas que señalan que tanto Carlos Torres como su hermano, Luis Alfonso Torres, estarían siendo investigados en México y Estados Unidos por presuntos delitos relacionados con lavado de dinero y robo de combustible. Hasta el momento, ninguna autoridad ha informado públicamente sobre acusaciones formales en su contra.
Pese a sus críticas, Bonilla salió en defensa de Marina del Pilar respecto a la revocación de su visa estadounidense.
“No había motivo para haberle quitado la visa a Marina, estoy plenamente seguro”, afirmó. Además, rechazó que la gobernadora estuviera involucrada personalmente en actividades ilícitas, aunque añadió una frase que volvió a generar controversia:
“Decir que la gobernadora está metida, ella personalmente, pues yo casi te puedo decir que yo te garantizo que no, pero no te puedo decir lo mismo por Carlos”.
Las diferencias entre Bonilla y la actual administración estatal se intensificaron en agosto de 2022, cuando se desempeñaba como senador del Partido del Trabajo, realizó señalamientos públicos sobre la situación de violencia que atravesaba Baja California tras una serie de bloqueos, incendios de vehículos y colocación de narcomantas.
Desde la tribuna del Senado, sostuvo que “lo que pasó en Baja California tenía que haber sido un arreglo previo de los cárteles” y señaló específicamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Además, afirmó que una de las mantas difundidas en aquellos hechos contenía referencias directas a la gobernadora y supuestos reclamos por el incumplimiento de acuerdos.
Aunque esas acusaciones nunca fueron acreditadas judicialmente, se convirtieron en uno de los episodios que profundizaron el distanciamiento entre Bonilla y Marina del Pilar. Hoy, con la polémica por los audios filtrados y las acusaciones cruzadas sobre su origen, el conflicto entre ambos vuelve a ocupar un lugar central en la política de Baja California.