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Opinión

Nos quieren ver la cara de estúpidos

Tras la difusión de nuevas grabaciones, Marina del Pilar atribuyó el origen de las reuniones con presuntos intermediarios estadounidenses al exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla.

Fachada del Poder Ejecutivo de Baja California Sur

Foto: Gobierno de Baja California Sur

Vicente Gálvez

Vicente Gálvez

Publicada: jul 16 a las 09:51, 2026

El comunicado oficial de la gobernadora de Baja California, María del Pilar Ávila al segundo audio filtrado de sus acuerdos con el FBI y más aún su respuesta ante esta nueva grabación demuestran una verdad simple: En la administración estatal y también en la federal, nos consideran estúpidos a los ciudadanos.

De otra manera no se explica que la mandataria estatal afirme que se reunió con personas que “se presentaron como agentes o intermediarios de autoridades estadounidenses sin acreditar formalmente dicha representación” y que ella tan campechanamente les haya ofrecido colaboración y toda la información a su alcance.

Es difícil imaginar que una gobernadora se reúna con unos individuos de los que según ella no sabe su verdadera identidad pero les pregunte cómo puede colaborar con el gobierno de Estados Unidos para evitar su extradición, cito la grabación: ¿No me pueden decir de qué quieren que les hable? Yo puedo saber o escuchar muchas cosas de seguridad, pero si hay algo en particular que ellos quieran saber…”, más adelante explica: “Yo estoy dispuesta a hablar de todo lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar. Yo puedo decir lo que he escuchado en las mesas de seguridad, que tampoco es que yo escuche en otras partes”.

Las personas, que según María del Pilar Ávila bien podrían ser unos vendedores de ollas Royal Prestige, le recuerdan las tres reuniones anteriores que ya han tenido con ella y la molestia porque sienten que están perdiendo el tiempo con datos sin valor. Ya en el primer audio le habían advertido que estaba en su última oportunidad para evitar cargos. Y la gobernadora confirma las reuniones con agentes del FBI que después negaría en el comunicado. “Y ahí estuve platicando con el adjunto, luego nos volvimos a ver en México, agendamos, luego a través de mis abogados nos volvimos a reunir en México…”, agrega “Incluso el otro día, hace dos o tres semanas, nos sentamos con todas las agencias, ahí estaban todos, también el Departamento de Justicia”.

Para las siguientes reuniones les pide que no se lleven a cabo en el consulado de Estados Unidos y mucho menos en aquel país, ¡y cómo no! Es público que Ávila Olmeda no tiene visa. Si apareciera una foto suya allá sería obvio que su presencia fue gracias a un permiso especial que sólo otorgan a personas que están colaborando con las autoridades.

La filtración de las grabaciones y la absoluta indiferencia de la gobernadora de Baja California para presentar una denuncia o al menos indignarse por la vulneración de sus comunicaciones privadas es algo que también llama la atención.

El gobierno de Estados Unidos no obtendría ningún beneficio en filtrar las conversaciones de un presunto testigo colaborador con sus agentes; de Marina del Pilar quieren o su información o fincarle cargos por los delitos que los llevaron a cancelarle la visa en primer lugar (y que tienen que ver con su propia actividad y la de su ahora exmarido Carlos Torres Torres, investigado incluso por la FGR).

Las grabaciones parecen ser hechas en México, operadas en México y filtradas en México. Un mensaje para la mandataria estatal que dice algo así como: Sabemos lo que hiciste el verano pasado, con quién te reúnes y de qué has estado hablando.

Sólo así se interpreta la manera tan serena con la que tomaron estas revelaciones en la mañanera donde tampoco les preocupó el espionaje a una gobernadora de su partido y menos el contenido divulgado. “Ella ya dio su explicación. No se sabe realmente ni siquiera con quién está hablando. Lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer un periodista. No se sabe ni siquiera bien con quién está hablando, y ella ya dio su información”, es lo que Sheinbaum tuvo que decir al respecto y la exoneró de facto ante los medios y porristas presentes.

Como último insulto a nuestra inteligencia, Marina del Pilar Ávila culpa ahora a su antecesor, el diputado local del PT, Jaime Bonilla, de ser el artífice tanto de las reuniones como de las filtraciones, en las que asegura no compartió ninguna información que pueda considerarse como traición a la Patria.

Difícil también creer esta versión en la que una cándida gobernadora confió “de buena fe y de forma natural” un problema tan delicado justo a la persona que en dos ocasiones, públicamente, la ha señalado de estar “metida hasta el tronco” con el crimen organizado y de tener pactos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En fin, podrán pensar de nosotros lo que quieran, contarnos historias de quién le consiguió la reunión y quién la grabó, nada de esto cambia el hecho que Marina del Pilar Ávila se ha reunido en por lo menos 4 ocasiones con autoridades de los Estados Unidos en las que ha compartido información buscando un beneficio personal. Eso es lo que deberían de estar explicándonos.