
Rumbo a las elecciones de 2027, las dirigencias nacionales de los partidos enfrentan distintos desafíos, entre estos las alianzas, los conflictos y las nuevas fuerzas políticas. - Foto: Cuartoscuro
Los partidos políticos enfrentan distintos desafíos rumbo a 2027, desde la definición de alianzas y candidaturas hasta conflictos internos y la construcción de estructuras territoriales

Las elecciones de 2027 ya comenzaron a mover las piezas del tablero político mexicano. Mientras la oposición debate si competir unida o por separado, Morena enfrenta sus propias fracturas y sus aliados buscan mayor margen de maniobra. En paralelo, Movimiento Ciudadano lidia con disputas internas y los nuevos partidos se apresuran a construir una estructura capaz de competir.
Con 17 gubernaturas en juego, cada fuerza política deberá resolver sus propios problemas antes de enfrentar a sus adversarios.

Entre los partidos de oposición, el desafío será frenar el avance de Morena y conservar sus bastiones electorales, ya sea solos o en alianza, por lo pronto los tres han manifestado su postura, además de que sus dirigencias están buscando una mayor visibilidad ahora que está comenzando la adelantada temporada de destapes.
La dirigencia nacional, encabezada por Alejandro Moreno, ha insistido en integrar un bloque con otras fuerzas políticas.
Sin embargo, ante la negativa del PAN y MC, ha matizado su postura y planteado la posibilidad de construir acuerdos desde el ámbito local; incluso ha hecho llamados que han sorprendido a más de uno, como el que hace unos días hizo al Partido Verde abriendo la posibilidad de ir en alianza en donde no vaya con Morena como es el caso de San Luis Potosí.
Previo al inicio de la plenaria tricolor, Alito se pronunció a favor de las coaliciones de cara a los próximos comicios y llamó a construir un “gran frente amplio” con los partidos que estén dispuestos acompetir contra Morena y evitar que el partido guinda llegue al Gobierno estatal.
También señaló que será clave conservar espacios en el Congreso para contener al oficialismo, que actualmente cuenta con mayoría calificada.
Por su parte, la dirigencia del PAN desde que habló por primera vez del proyecto que seguirá en los próximos comicios ha planteado privilegiar candidaturas ciudadanas e ir en solitario; sin embargo, algunos cuadros del partido han rechazado esta postura y presionan para competir en coalición.
La presión sobre Jorge Romero para aceptar alianzas es visible en estados donde el PAN busca mantener o recuperar posiciones.
En Nuevo León, por ejemplo, la figura de la oposición apunta a ser encabezada por Adrian de la Garza, con quien de acuerdo con distintas encuestas podrían hacerle frente a MC y a Morena en ese estado.
Mientras que en Chihuahua, uno de los últimos estados gobernados por el panismo, Marco Bonilla también ha planteado construir un bloque con el PRI o Movimiento Ciudadano de cara a 2027, ya que algunas encuestas le darían el triunfo a Morena, aunque de ir como bloque opositor, tendrían más posibilidades de hacerle frente.
Asimismo en Zacatecas y Sonora mostraron su inconformidad, llevando a la dirigencia blanquiazul a abrir la puerta a acuerdos electorales locales de cara a 2027.
Tras los llamados del blanquiazul, Romero señaló que las posibles alianzas electorales serán definidas por el Comité Ejecutivo Nacional, aunque aseguró que sí se tomarán en cuenta las condiciones políticas de cada estado y las opiniones de las dirigencias y militantes locales.
Más allá de las alianzas, Morena y sus aliados del PT y el Partido Verde llegarán a 2027 en medio de disputas internas, acusaciones por presuntos nexos con el crimen organizado y una pugna por una distribución más equitativa del poder, además del reto de mantener la unidad.
Apenas esta semana la 4T dio a conocer a quienes, se perfila, serían sus primeras cinco cartas fuertes en algunas de las entidades que estarán en disputa:
El anuncio se da en medio de los problemas que enfrenta Morena en Sinaloa, tras la crisis en el partido derivada del regreso de Rubén Rocha Moya y su salida del gobierno 24 horas después, así como la separación de Enrique Inzunza Cázarez en el Senado.
Ambos casos generaron diversas críticas y dejaron ver el malestar entre los propios morenistas, además de dejar en claro el costo político que pueden tener para el partido los conflictos internos y los señalamientos relacionados con funcionarios y sus militancia.
Por otro lado, los aliados: el PT y el Partido Verde aunque mantienen su respaldo a Morena dentro del bloque de la Cuarta Transformación, también buscan ampliar su presencia.
Ambos partidos han impulsado perfiles propios y aspiran a fortalecer sus espacios de representación local rumbo a 2027.
Por un lado, el PT ha cerrado filas con algunos perfiles que busca impulsar. El líder petista, Alberto Anaya, cerró filas con la senadora Geovanna Bañuelos, quien levantó la mano para la coordinación en Zacatecas.
Anaya subrayó que la coordinación de la senadora es una prioridad para el partido aliado del PT.

De igual manera, en Campeche, apretó para promover a Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la gobernadora, Layda Sansores. Sin embargo, al final el coordinador terminó siendo el expanista Pablo Gonzalez Lazarus.
Por otro lado, el Partido Verde perfila una estrategia con mayor autonomía frente a Morena, aunque mantiene la alianza nacional de la Cuarta Transformación, ha optado por impulsar a sus perfiles fuertes aunque en esos estados tenga que ir sin la 4T.
El principal foco está en San Luis Potosí, donde el Verde analiza competir por separado. La disputa surgió por la política de Morena contra el nepotismo electoral, que afecta las aspiraciones de Ruth González Silva, carta fuerte del Verde para la gubernatura y esposa del actual mandatario, Ricardo Gallardo Cardona.

Ante este escenario, el Verde confirmó que contempla ir solo en la entidad. La estrategia de competir sin Morena también la analiza en Colima, Campeche, Querétaro y Chihuahua, otras entidades donde el partido ve posibilidades y con el objetivo de fortalecer presencia propia.
Para Morena, el reto será evitar que esa competencia interna termine generando divisiones dentro de la coalición.
La definición de candidaturas será clave para determinar si el bloque mantiene una estrategia común o si cada partido prioriza sus intereses locales.
Movimiento Ciudadano enfrenta un escenario marcado por disputas internas en algunas entidades. En Sonora, la renuncia de la dirigente estatal Natalia Rivera abrió una nueva crisis dentro del partido.
La salida ocurrió después de la incorporación del grupo político de los expansivas, Alejandro López Caballero y de Guillermo Padrés, decisión que generó rechazo entre sectores de la militancia.
Asimismo, el coordinador de Hermosillo, Rogelio Cota cuestionó públicamente la llegada de López Caballero y acusó decisiones internas que afectan al partido.
Rogelio Cota se lanzo contra el partido por traiciones internas, falta de comunicación y no respetar formas en la incorporación de Alejandro López Caballero.
La dirigencia nacional deberá contener estas diferencias y preservar la unidad de cara a 2027. En ese contexto, figuras como Luis Donaldo Colosio Riojas han llamado a fortalecer la cohesión interna.
Por otro lado, MC ha comenzado a ganar terrero con la figura Eliseo Fernandez, alcalde del municipio de Campeche. Mientras que en Nuevo León, los naranjas buscan consolidar su fuerza territorial con la posible candidatura de Mariana Rodriguez Cantú, esposa del gobernador Samuel Garcia.

Somos México enfrenta un reto distinto tras consolidar su registro: resolver sus disputas legales y construir estructura territorial antes de la elección de 2027.
Lo anterior, luego del fallo de Tribunal Electoral, quien ordenó modificar elementos de su identidad partidista, por lo que la organización optó por utilizar el nombre “Somos” mientras continúa el proceso ante las autoridades electorales.

El nuevo partido también trabaja en la conformación de comités municipales y su dirigente, Guadalupe Acosta Naranjo, subrayó que el partido
La principal dificultad para Somos será convertir su presencia nacional en una estructura territorial capaz de competir electoralmente en 2027.
Con ello, los partidos llegan al proceso electoral con desafíos distintos: Morena busca evitar fracturas, PAN y PRI definir alianzas, PT y Verde ampliar su influencia, MC contener sus conflictos internos y Somos México construir una estructura desde cero.