
Gustavo Petro y Rafael Correa se reúnen en la Ciudad de México, en un encuentro que vuelve a poner a la capital en el centro de la izquierda latinoamericana, en medio de las polémicas de ambos mandatarios - Foto: Redes Sociales: X
El encuentro entre los exmandatarios de Colombia y Ecuador ocurre luego de que Petro dejara la Presidencia y lo persiguiera no solo la polémica, si no también acusaciones de corrupción.

La reunión entre el colombiano Gustavo Petro y el ecuatoriano Rafael Correa en CDMX vuelve a colocar a México como uno de los principales espacios de encuentro para gobernantes que han dejado el poder en medio de acusaciones de corrupción en sus gobiernos y presuntos vínculos con el crimen organizado.
En los últimos años, estos países latinoamericanos han tenido elecciones donde los ciudadanos han decidido dar un marcado giro hacia candidatos de derecha.
Gustavo Petro llegó al país apenas unas semanas después de dejar la Presidencia de Colombia solicitando permiso al Senado, luego de ser acusado por el actual mandatario Abelardo de la Espriella, quien lo denunció formalmente por presunta traición a la patria, acusándolo de debilitar la seguridad nacional durante su gobierno.
Suscríbete a nuestro newsletter. Da click aquí
A esto se suman investigaciones abiertas por presuntas irregularidades en el financiamiento de su campaña de 2022, así como cuestionamientos sobre tráfico de influencias dentro de su círculo cercano.
Mientras que Rafel Correa, quien permanece en Bélgica bajo asilo político por una condena de ocho años por el caso de sobornos en Ecuador, también se encuentra en la capital mexicana.
El contraste resulta evidente: mientras buena parte de América Latina está tomando la decisión de elegir en las urnas a gobiernos de derecha, México es de los últimos países en los que la izquierda sigue gobernando.
El encuentro ocurre además en un momento donde la izquierda latinoamericana pierde fuerza, países como Argentina, Ecuador, Colombia, Perú y Chile, así como de Centroamérica están gobernados por la derecha como Honduras, El Salvador y Costa Rica.
Ante ese escenario, México queda así dentro de un bloque político cada vez más reducido, acompañado por gobiernos como los de Brasil, Uruguay, Venezuela, Cuba y Nicaragua, aunque con profundas diferencias entre ellos.

La reunión entre Petro y Correa no es un hecho aislado. Durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, México ha mantenido una política exterior cercana a distintos actores de la izquierda regional y ha recurrido a su histórica tradición de asilo político.
Uno de los casos más emblemáticos fue el de Evo Morales, quien llegó a México en noviembre de 2019 después de la crisis política que derivó en su salida de la Presidencia de Bolivia. El gobierno de López Obrador le otorgó asilo político. Evo fue acusado también de acciones ilegales en Bolivia.
También están los casos relacionados con Perú. Familiares y colaboradores del expresidente Pedro Castillo, hoy preso, recibieron protección diplomática mexicana, mientras que la exprimera dama Lilia Paredes y sus hijos llegaron a México en diciembre de 2022 después de recibir asilo diplomático en la embajada mexicana en Lima.
En Ecuador, México otorgó asilo diplomático al exvicepresidente Jorge Glas en abril de 2024. La decisión terminó en una de las mayores crisis diplomáticas recientes de la región después de que fuerzas ecuatorianas ingresaran a la Embajada de México en Quito para detenerlo.