
Después de 125 días de ausencia en la Comisión Permanente, Enrique Inzunza reapareció en el Senado y fue recibido con abrazos y muestras de respaldo de sus antiguos compañeros de Morena. - Foto: Cuartoscuro
Tras meses fuera del ojo público, Enrique Inzunza regresó al Senado y fue recibido con abrazos, sonrisas y muestras de respaldo de sus excompañeros de Morena.

Hasta el 29 de abril de este 2026 nadie fuera de Sinaloa sabía mucho respecto al senador de Morena, Enrique Inzunza, de su trabajo en la Cámara Alta o que era el delfín de Rubén Rocha Moya para reemplazarlo al frente del gobierno de la entidad.
Tal vez, algunos, los más interesados en la política, recordaban el escándalo de acoso sexual del 2018 cuando Inzunza, entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia de Sinaloa, fue denunciado por una jueza a la que presuntamente envió un video autocomplaciéndose que se difundió profusamente en las redes sociales.

El nombre del originario de Badiraguato saltó de nuevo a las primeras planas cuando el gobierno de los Estados Unidos solicitó su detención preventiva con fines de extradición, junto con Rocha Moya y 8 funcionarios más, pero ese fue también el día que desapareció del ojo público y que comenzaron las clases magistrales de cinismo e impunidad.
Mientras Rocha Moya se veía orillado a solicitar licencia como gobernador –al igual que Juan de Dios Gámez a su cargo como edil de Culiacán– Inzunza Cázares utilizaba sus redes sociales para citar a Séneca. A la vez que otros dos de sus coacusados negociaban su entrega a las autoridades estadounidenses, Inzunza repasaba la biografía de Benito Juárez y releía Meditaciones de Marco Aurelio.
125 días estuvo ausente de la Comisión Permanente, 125 días no acudió a trabajar, pero con la complicidad de la Mesa Directiva, fueron 125 días que no dejó de recibir su dieta, vaya, ni un descuento para disimular le hicieron. El que sus cuentas estén congeladas por la Unidad de Inteligencia Financiera, ahora sabemos, tampoco fue impedimento para que le hicieran llegar mensualmente un cheque nominal para cobrar en efectivo. Cuando hay voluntad no hay obstáculo para que un Poder se brinque las restricciones de otro.
A través de una carta, el 26 de agosto, Enrique Inzunza se declaró víctima del injerencismo y anunció que se separaba del grupo parlamentario de Morena para no “afectar el movimiento de transformación”; y para demostrar su punto, días más tarde, en las instalaciones del Senado, el senador independiente ofreció su primera conferencia de medios frente una mampara en la que se leía: 5a Plenaria, Morena, Senado. De solicitar licencia, nada.
El senador sin partido ha dicho que continuará votando “sin reservas” todas las iniciativas que envíe Sheinbaum y las que impulse Morena, incluso, hasta el momento de escribir este texto, Enrique Inzunza se mantiene como presidente de la Comisión de Estudios Legislativos. Váyanle apuntando.
A la sesión de inicio del periodo ordinario, Inzunza Cázares fue recibido con besos, sonrisas y apretones de manos de quienes ahora son sus excompañeros de partido; la senadora Lucía Trasviña incluso se fundió en un abrazo de aquellos que se reservan sólo para las victorias parlamentarias. Nunca un independiente tan arropado.
Es imposible no comparar dos situaciones tan disímbolas. Por un lado esta recepción tan efusiva, llena de alegría y parabienes y por el otro, la lluvia de pronunciamientos y comunicados de legisladores, gobernadores, figuras destacadas del morenismo y hasta del Comité Ejecutivo del partido que vapulearon a Rocha Moya y lo obligaron a una segunda licencia a punta de abajofirmantes. ¿Pues qué le deben a Enrique Inzunza?
Nominalmente se separa de Morena, pero en los hechos conserva prerrogativas y privilegios. Es una apuesta a que lo peor ya sucedió en estos 4 meses y que su “garantía” se mantiene vigente.
No se me ocurre mejor manera para cerrar este artículo que con una frase de Décimo Junio Juvenal, de esas que tanto le gustan al senador. “El pueblo ya no se preocupa por nada. El que antes repartía el poder, las legiones, todo, ahora solo anhela ansiosamente dos cosas: pan y circo”. Pan y circo.