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Fotos: Notimex

Cubrebocas vs coronavirus: ¿qué tan efectivo es, por cuánto tiempo?

Jue 19 Marzo 2020 18:49

Parece un asunto de sentido común usar cubrebocas para protegerse de una enfermedad respiratoria o viral como el coronavirus COVID-19. Sin embargo los expertos de salud, en mayor o menor medida no recomiendan su uso salvo en condiciones específicas. La realidad es que un aditamento de ese tipo hecho de tela no sirve más allá de tres horas, siempre y cuando se ocupe de manera correcta y no sea tocado de manera recurrente. Además, no son necesariamente las personas sanas quienes deben usarlos.

En el ámbito médico se sabe que un cubrebocas o mascarilla común tiene un tiempo de vida de dos a tres horas, mientras que los cubrebocas de uso médico pueden durar de 3 a 7 días. La mayoría de las opciones de papel o celoseda que se usan no tienen un respirador para filtrar las partículas de aire infecciosas. Si no se usan correctamente y son holgados, significa que las bacterias pueden acceder fácilmente a la nariz y la boca.

Más aún hay que establecer una clara diferencia: el cubrebocas común solo debe ser ocupado por las personas que ya reportan tos o estornudos, pues su función de protección no es para quien lo ocupa, sino para los demás. Es así que las personas sin síntomas respiratorios, mucho menos los menores, no tienen por qué usarlos.

Es así que de acuerdo con la Secretaría de Salud:

  • El cubrebocas no debe tocarse ni manipularse durante uso.
  • Asimismo, después de usarlo desecharlo, y realizar higiene de manos.
  • En caso de humedecerse o ensuciarse con secreciones, debe cambiarse inmediatamente.

Existe una máscara más especializada, conocida como un respirador N95: es más grueso pero los expertos no lo recomiendan para uso público, al menos no en este momento. Esto se debe a que, en parte, es un desafío ponerse estas máscaras y usarlas durante largos períodos de tiempo.

Los especialistas médicos o epidemiólogos reciben capacitación sobre cómo ajustarlos adecuadamente alrededor de la nariz, las mejillas y la barbilla, asegurando que no se respire alrededor de los bordes. Es decir, su correcta colocación ayuda para la función que se busca que es proteger al que lo usa

La conclusión no debe considerarse reiterativa. Hugo López Gatell, subsecretario de Prevención y Planeación de la Salud, refirió en su momento que no hay evidencia científica de que los cubrebocas convencionales prevengan el contagio de virus; por ello llamó a no hacer compras de pánico.

“El uso de cubrebocas, estos cubrebocas sencillos, clásicos que se pueden vender en los supermercados, en las tiendas, no sirven para protegernos, que todo el mundo lo sepa si yo me pongo un cubrebocas no me disminuye el riesgo de que yo pueda adquirir no solo coronavirus, influenza… comprar este tipo de cubrebocas actúa como un mecanismo de tranquilización, pero sepan ustedes que no hay evidencia científica que muestre que realmente sirva”, explicó el funcionario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que su uso es oportuno cuando se tiene tos o estornudos, o si se está atendiendo a alguna persona que podría estar infectada. Pero también indica que solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos, ni más ni menos.

Presos hacen cubrebocas en CDMX contra el coronavirus