Partidos Políticos
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Foto: Cuartoscuro Cuauh alista partido, ante la evidente ruptura con Morena
Mar 18 Septiembre 2018 18:53

Algo se operó mal en Morelos, y más allá del conflicto poselectoral en Puebla, en la entidad que vio nacer a Emiliano Zapata la situación política huele cada vez más a ruptura entre el gobernador electo Cuauhtémoc Blanco, la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky y el resto del “elenco” local. Incluso podríamos estar en la antesala del nacimiento de una fuerza partidista de alcances por ahora no calculados.

El asunto no es de hace unas cuantas semanas, se remonta incluso a la etapa electoral. El candidato de Juntos Haremos Historia por la gubernatura de Morelos, afirmaba que existía un conflicto con Morena por la candidatura por la alcaldía de Cuernavaca pero que él apostaba por Gilberto Alcalá. “Hemos tenido algunos conflictos, con la gente de Morena, con Rabindranath (Salazar) y con Radamés (Salazar) y con el presidente de Morena”, afirmaba el exfutbolista.


Finalmente, tras la anulación de un candidato que solo apareció en la boleta, se entregó la constancia de mayoría como alcalde de Cuernavaca a Francisco Antonio Villalobos Adán por la coalición “Juntos Haremos Historia”. Periodistas locales y columnistas morelenses advierten que no es cercano al grupo de Morena en Morelos, y menos aún a Cuauhtémoc Blanco.

De hecho el exfutbolista en realidad hizo campaña con la candidata a síndico municipal, Marisol Becerra de la Fuente, hija del exprecandidato a la alcaldía por Morena, Gerardo Becerra Chávez de Ita, uno de los principales críticos del gobierno de Graco Ramírez. El germen del conflicto estaba ahí.


Luego vino el estallido de Polevnsky a inicios de septiembre por dos motivos: que Blanco no había integrado en su equipo  de manera “noble” a Rabindranath Salazar, la opción de Morena para la gubernatura pero fue descartado por encuesta; por otro lado reprochó que el exrepresentante del futbolista, José Manuel Sáenz, supuestamente maniobró para que diputados morenistas se hayan movido a la bancada de Encuentro Social en el Congreso local. Al grado de que en un arrebato xenófobo lo llamó “españolete”.


La parte poco conocida de la historia es que uno de los legisladores locales señalados, José Casas González, exigió a Yeidckol pruebas de las supuestas dádivas; incluso le pidió que ponga orden en la dirigencia de Morena-Morelos, la cual dijo está bajo el control Rabindranath, y en donde se tuvo que pagar millón y medio en multas por el manejo irregular de 13 millones de pesos.


Por ello asistimos a momentos inéditos entre supuestos aliados políticos que dilucidan en medios electrónicos sus diferencias, como dice el clásico, “entre dimes y diretes”.

- Blanco: “que no venga a decir que por el señor Andrés Manuel López Obrador yo gané. Creo que todos hicimos un gran trabajo y la gente nos votó..”

- Polevnsky: “Si Rabin hubiera dicho no y hubiéramos entrado a una contienda, entre los votos de Rabin y AMLO no habría ganado nunca el gobernador electo”.

- Blanco: “Yo no sé la señora presidenta de Morena por qué tanto defiende a Rabin, ya pasó la elección. La gente votó por nosotros para hacer un cambio verdadero…”

- Polevnsky: “Que no me diga que no han traicionado y que no se han metido donde no se tienen que meter, cuando si respetaran la división de poderes no tendría el representante del gobernador electo citar a los diputados…”


Ahora por medios impresos nos enteramos que el próximo gobernador de Morelos cuenta con una Agrupación Política Nacional, “México Blanco”, que es la antesala de un partido pues apenas en abril de 2017 obtuvo el reconocimiento del INE.

Más inquietante es seguir “la hebra” de sus integrantes: es presidida por Aischa Vallejo Utrilla, activista internacional de cultura de paz; ella es cercana a Erika Hernández Gordillo, sobrina de Elba Esther Gordillo,  diputada local en Morelos postulada por Nueva Alianza y durante la gestión de Blanco en Cuernavaca fungió como enlace de la alcaldía con los demás municipios de Morelos; en el pasado proceso electoral se sumó a las redes de apoyo de López Obrador.


Así, mientras el conflicto con Yeidckol puede escalar hasta la ruptura, el eventual gobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco tendrá  durante seis años la oportunidad de potenciar su imagen y su figura política a nivel local, y por qué no, en lo nacional; en paralelo se puede constituir una fuerza política que lo lleve a otras instancias que ahora pocos podría imaginar.

No les voy a fallar, dice Cuauhtémoc Blanco a morelenses