Maru de Aragón
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Foto: Político.mx

Trump vs los "democratas socialistas"

Vie 26 Julio 2019 20:56

Donald Trump, presidente de Estados  Unidos, vuelve a recurrir al miedo para reelegirse en las elecciones de noviembre del 2020.  Lo hizo para ganar los comicios  del 2016, volvió a hacerlo en el 2018, en las elecciones intermedias. El miedo a los inmigrantes fue un factor clave que encendió a su base. 

Un artículo publicado por el Institute for Policy Studies (IPS) señala que se trató de una estrategia deliberadamente polarizante tendiente a crear una atmósfera de caos y temor. El plan para la campaña de reelección será el mismo. Trump, dice IPS, ha encontrado que los temas de la migración y el racismo galvanizan a su base electoral. Sin embargo, para esta contienda sumará otra cuestión  que también divide profundamente a los estadunidenses: el miedo a las políticas de izquierda

Hace unos días, Trump atacó a las legisladoras demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib  diciéndoles: ”Qué interesante ver a estas congresistas progresistas despreciando al pueblo de EU”.  ¿A qué se debió  este ataque verbal sin precedentes en el discurso presidencial?  En primer lugar a que las 4 provienen de familias inmigrantes, a que no son blancas y a que son “progresistas”. En uno de sus tuits, Trump ”aseveró que EU jamás será un país socialista y culpó a estas demócratas de pertenecer a la “izquierda radical”.

Trump  y los republicanos las bautizaron como  el “Escuadrón”. El senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, fue más allá calificándolas como “puñado de comunistas". Antes, en una Cumbre de Medios Sociales, Trump advirtió que los Demócratas comunistas intentan tomar el control del país.

De acuerdo con una investigación publicada hace unos días por el New York Times, el Partido Demócrata está actualmente dividido en 3 partidos: está el  más progresista que apoya políticas radicales sobre todo  en lo que toca a inmigración, atención médica y otras cuestiones; otro cuyos electores se definen como  “algo liberales” y el tercero con votantes que se consideran  de “moderados a conservadores".

El ala de los Demócratas Progresistas nació en  los convulsos años de 1960. Con el paso del tiempo, las  ideas  de muchos de sus miembros se moderaron. Sin embargo,  dice el  diario británico Financial Times (FT) ha sido el propio Donald Trump quien ha empujado nuevamente a los demócratas a adoptar una agenda radical con voces políticas mucho más audaces.

Esta radicalización  ya comenzó a ser explotada hábilmente por el dirigente de EU y su partido. La revista The Atlantic explica  cómo ha sido este fenómeno en los últimos años. Dice que la transformación del Partido Republicano en el Partido de Donald Trump- definido por un crudo populismo y nacionalismo étnico-  ha sido uno de los acontecimientos políticos más importantes de este siglo. No obstante, señala esta revista, no solo los republicanos han sufrido alarmantes movimientos tectónicos. 

Los liberales que se preguntan por qué los conservadores preocupados por Trump no se suman a las filas de los demócratas, deberían considerar lo que está ocurriendo en el seno de este partido. Para entender la radicalización del Partido Demócrata en los últimos años, solo hay que ver el vertiginoso ascenso del senador Bernie Sanders, de Vermont, en las elecciones de 2016. 

El “orgulloso izquierdista”, como él mismo se define, atraía a decenas de miles de estadunidenses, sobre todo jóvenes. Ahora, con 77 años, es uno de los aspirantes demócratas a la candidatura para el 2020. En declaraciones al New York Times, dijo: “En el 2020 completaremos la revolución que iniciamos en el 2016”.  Y esta vez no está solo. Lo acompañan Alexandria Ocasio-Cortez, la segunda demócrata socialista más famosa del país e Ilhan Omar, otra prominente seguidora de Sanders, quien  declaró recientemente que el ex presidente Barack Obama, quien para muchos es la mejor definición del ala progresista del Partido Demócrata, “estaba muy cargado a la derecha”.

Estos tres partidos o tres grupos ideológicos, dice el NYT; apoyan diferentes políticas. El ala izquierdista o socialista se centra en  construir un país más equitativo y justo, con menos pobreza, con atención médica universal, con más escuelas públicas, vivienda asequible; está a favor del aborto, de aumentar el gasto en programas sociales, proteger a los inmigrantes,  el ambiente, promover salarios dignos y el respeto de los derechos humanos básicos. 

A los  “moderados- conservadores”, les preocupa la creación de empleos, la reducción de impuestos y  una reforma al sistema de salud. La mayoría de estos electores son hispanos y afroamericanos. Además del empuje que ha dado Trump a la radicalización de los demócratas, las cifras tienen mucho que decir: de acuerdo con una investigación del Centro de Estudios Pew, el porcentaje de demócratas moderados ha caído del 44 al 37% en los últimos 10 años.  

En lo que toca a la economía, casi el 75% de los demócratas consideran que el gobierno no hace lo suficiente para ayudar a la gente, 25% más que en 1994. El porcentaje de demócratas que consideran que las corporaciones ganan demasiado dinero ha aumentado en 12 puntos porcentuales. El número de  demócratas que sienten que el gobierno debería hacer más para ayudar a los pobres, aunque tuviera que endeudarse, aumentó del 58% en 1994 al 71% en el 2017. 

Un informe, presentado el año pasado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre pobreza y desigualdad en EU reveló que más de 40 millones de estadunidenses viven en la pobreza y más de 5 millones en “pobreza absoluta”, similar a la que se padece en  los países del tercer mundo El informe indica que el problema se ha agravado desde que Trump llegó al poder con la eliminación de las protecciones básicas para los que menos tienen.

La gran pregunta que se hacen muchos analistas es qué tanto estarán dispuestos los demócratas a moverse a la izquierda. Para los republicanos, Trump incluido, esta radicalización es una señal preocupante de un socialismo que avanza sigilosamente  pero, al mismo tiempo,  un monstruo aterrador  muy eficaz para infundir miedo y atraer votantes. Lo más importante ahora, dice el Financial Times, es que el centro de gravedad del Partido Demócrata ha cambiado  y quien sea el candidato que se enfrente a Trump deberá reflejar ese cambio.

La identidad blanca, motor de la política de Trump