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Operación secreta: así fue como sacaron a María Corina Machado de Venezuela

La opositora viajó oculta por tierra y mar hasta llegar al Caribe, en una misión privada que sorteó fallas, desvíos y tormentas.

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Foto: HEIKO JUNGE

Cristian  Alanis

Cristian Alanis

Publicada: dic 12 a las 12:55, 2025
- Últ. Actualización: dic 12 a las 12:59, 2025

Hasta hace unos días, la presencia de María Corina Machado en Oslo parecía inviable. La líder de la oposición venezolana llevaba más de un año moviéndose en la clandestinidad, evitando retenes, persecución política y órdenes de captura.

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Su nombre seguía circulando como el principal símbolo del desafío interno al gobierno de Nicolás Maduro, pero su paradero era desconocido incluso para figuras cercanas.

La decisión de emprender un viaje secreto se dio en silencio.

Y aunque el Premio Nobel de la Paz 2025 actuó como catalizador, el operativo no fue improvisado: según una reconstrucción publicada por The Wall Street Journal, hubo semanas de preparación, simulaciones paralelas y rutas alternativas diseñadas para protegerla y despistar a los servicios de inteligencia que pudieran detectarla.

Lo que siguió fue una travesía de casi tres días que combinó carreteras secundarias, un pueblo pesquero, una lancha sencilla y un vuelo privado hacia Europa.

Una ruta llena de obstáculos que, de acuerdo con el reportaje, estuvo a punto de fracasar en varios momentos críticos.

El trayecto terrestre: peluca, discreción y un punto de partida inesperado

La primera fase ocurrió por tierra. Machado salió de su refugio con una peluca y un cambio de apariencia, un recurso que ya habían utilizado otros dirigentes perseguidos en Venezuela para cruzar zonas vigiladas.

El destino era una localidad costera poco frecuentada por turistas, elegida precisamente porque pasaría inadvertida entre pescadores y embarcaciones de trabajo.

El trayecto hasta la costa estaba lleno de incertidumbre. El operativo apostaba a que, por la hora y la ruta, no hubiera inspecciones estrictas.

Según el relato del WSJ, la idea era que la opositora llegara sin llamar la atención a un punto donde operativos ya la estaban esperando. Pero esa fue la última parte relativamente estable del plan.

El mar como única salida… y el inicio de los contratiempos

Cuando Machado llegó a la playa, el equipo encargado de trasladarla debía zarpar de inmediato hacia mar abierto.

Sin embargo, sucedió lo inesperado: el motor del bote presentó fallas. Esa avería, aparentemente menor, provocó un retraso que cambiaría todo el operativo. La embarcación elegida no era sofisticada. Buscaba precisamente lo contrario: parecer lo más común posible.

Un bote demasiado moderno, demasiado rápido o demasiado equipado podía ser vigilado o confundido con embarcaciones dedicadas al contrabando.

La discreción era parte del camuflaje. La demora obligó al grupo a iniciar la navegación al atardecer, con el mar oscureciéndose y con condiciones que, según la reconstrucción del WSJ, empeoraban rápidamente.

Las olas crecían, la visibilidad caía y el tiempo jugaba en contra. A eso se sumó el factor que casi echa por tierra toda la operación: la embarcación perdió su sistema de navegación.

Horas a la deriva: el punto más crítico de la misión

En algún punto del recorrido, un golpe de mar hizo que el GPS principal terminara en el agua. El aparato de respaldo, según el reportaje, tampoco funcionó como se esperaba.

La lancha quedó sin instrumentos para orientarse, desviada de la ruta original y sin poder determinar con precisión su ubicación. Durante varias horas, el bote donde viajaba Machado se movió sin rumbo fijo.

Desde el otro extremo del operativo, el equipo de extracción —que se había adentrado también en aguas abiertas para recogerla— dejó de recibir señales, lo que encendió alarmas inmediatas.

La espera se volvió una carrera contra el tiempo. Cada minuto aumentaba el riesgo de que la embarcación fuera detectada por autoridades venezolanas o confundida con otro tipo de actividad marítima en una zona ya tensa por operativos antidroga.

El encuentro en el mar y el momento en que todo cambió

Cerca de la medianoche, las comunicaciones volvieron de forma intermitente. Con esa mínima señal, el equipo que esperaba en otro bote logró recalcular la distancia y comenzó una búsqueda acelerada en mar abierto.

La lancha estaba a decenas de millas del punto acordado.

Cuando finalmente lograron ubicarla, la escena era caótica: agua entrando por los costados, tripulantes exhaustos y una noche cerrada que dificultaba cualquier maniobra.

El testimonio citado por el WSJ describe que, al acercarse, quienes la esperaban encendieron luces para asegurarse de que todo estuviera bajo control. Fue entonces cuando Machado se identificó y pudieron subirla a la segunda embarcación para completar el cruce hacia el Caribe neerlandés.

Curazao como escala y el vuelo que la llevó a Europa

La llegada a Curazao ocurrió en silencio. El equipo que coordinó el operativo evitó notificar a las autoridades locales más allá de lo indispensable, para no comprometerlas políticamente con un caso tan delicado.

La parada en la isla fue corta. Antes de que se venciera el plazo legal para registrarse formalmente en la zona de ingreso, Machado abordó un avión privado que la trasladó directamente a Oslo.

Para entonces, su hija ya había recibido el Premio Nobel de la Paz en su nombre y había confirmado públicamente que su madre estaba en camino, luego de 16 meses sin poder verla.

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La mirada del equipo que la rescató

Bryan Stern, el veterano estadounidense que dirigió la operación, describió después el impacto personal del rescate. En una publicación, resumió el nivel de dificultad del operativo y el significado que tuvo para quienes participaron.

“Extraer a María Corina Machado de Venezuela fue una de las operaciones más complejas y de más alto riesgo en las que he participado, y también una de las más significativas”.

Stern subrayó que la prioridad de la misión nunca fue el simbolismo político, sino permitirle reencontrarse con su familia:

“Lograr que María pudiera volver con sus hijos después de dos largos años era el único resultado que importaba”.

Para él, lo más impresionante fue la actitud de la propia Machado:

“Es una madre, una luchadora y una defensora incansable de la libertad y la democracia. Su fortaleza y determinación nos recordaron por qué hacemos este trabajo”.

También agradeció al equipo de Grey Bull que participó en la operación:

“Su habilidad, coraje, tenacidad y compromiso hicieron posible que la misión se completara en condiciones que pocos pueden imaginar”.

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Una llegada que reconfigura el tablero político venezolano

La llegada de Machado a Oslo no solo marcó el final de una travesía peligrosa.

También abrió un nuevo capítulo político. Tras reaparecer en Noruega, denunció que Venezuela se ha convertido en un “centro criminal” sostenido por redes transnacionales y prometió regresar al país “muy pronto”.

Su presencia pública, después de meses de silencio obligado, volvió a colocar a la oposición venezolana en el centro del debate internacional, ahora con un Premio Nobel de la Paz como símbolo de respaldo global a su causa.

María Corina Machado

Foto: AFP

¿Maduro dejará Venezuela? La presión de Trump reaviva versiones de un posible exilio

La salida clandestina de María Corina Machado ocurre en un contexto en el que el régimen de Nicolás Maduro enfrenta uno de sus momentos de mayor presión internacional.

En días recientes, informes de Reuters revelaron que el mandatario venezolano habría expresado disposición a abandonar el poder si él y su familia recibían una amnistía completa que les garantizara protección frente a futuros procesos judiciales.

Las revelaciones se enmarcan en la ofensiva diplomática y militar del gobierno de Donald Trump, que ha intensificado operaciones en el Caribe, endurecido sanciones y enviado mensajes directos al líder venezolano.

Según publicaciones de medios estadounidenses, la administración de Washington sostiene que no reconoce la legitimidad de Maduro tras su cuestionada reelección.

A este escenario se suma un actor inesperado: Bielorrusia.

El presidente Alexander Lukashenko ha sostenido reuniones recientes con el embajador venezolano en Moscú y ha dejado abierta la posibilidad de ofrecer refugio político al mandatario.

Durante uno de esos encuentros, Lukashenko aseguró que Maduro “siempre es bienvenido” en su país, una postura que ha reforzado las especulaciones sobre un posible exilio.

Rusia, por su parte, ha reiterado públicamente su respaldo a Maduro.

El Kremlin informó que Vladímir Putin sostuvo una conversación telefónica con el mandatario venezolano para expresarle apoyo político y estratégico ante la presión internacional.

Alexander Lukashenko y Vladimir Putin

Foto: ALEXEY NIKOLSKY

Caracas difundió un comunicado similar, resaltando la importancia de la alianza energética y comercial entre ambos países.

Comunicado llamada Maduro-Putin Pt.1

Foto: Gobierno de Venezuela

Comunicado llamada Maduro-Putin Pt.2

Foto: Gobierno de Venezuela

La presión estadounidense también se ha reflejado en acciones concretas.

Washington desplegó miles de militares y una flota naval en el Caribe como parte de operaciones contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico.

A ello se sumó la incautación del petrolero Skipper, cargado con crudo venezolano, operación que Trump celebró públicamente desde la Casa Blanca.

En Oslo, durante su reaparición internacional, Machado aseguró que la combinación de sanciones, presión diplomática y acciones militares ha debilitado significativamente al régimen.

“Es el punto más débil del régimen”, afirmó la líder opositora.

Para analistas y opositores, las piezas empiezan a moverse hacia posibles escenarios: una salida negociada, un eventual exilio con apoyo de países aliados o una resistencia prolongada dentro de Venezuela.