
Foto: X U.S. European Command
Uno de los buques estaría ligado a Rusia y habría sido interceptado frente a las costas de Venezuela.

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejecutaron este miércoles dos operaciones de alto impacto para tomar el control de buques petroleros, ligados a la “flota fantasma” que transportan ilegalmente petróleo venezolano y señalados por violaciones a las sanciones de Washington.
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Los abordajes, realizados de manera consecutiva en el Atlántico Norte y en aguas internacionales cerca del Caribe, marcan un nuevo pico en la vigilancia sobre activos marítimos vinculados a Rusia y el transporte de hidrocarburos ilícitos.
A través de sus redes sociales, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que estas acciones fueron meticulosamente coordinadas entre el Departamento de Guerra, el Departamento de Justicia y el Departamento de Estado.
Noem destacó la labor de la tripulación del buque United States Coast Guard Cutter Munro (USCGC Munro), que persiguió a uno de los navíos durante semanas bajo condiciones climáticas extremas para concretar la captura.
La secretaria Kristi Noem reveló que la operación resultó en la detención del buque Bella 1, recientemente renombrado como Marinera, y del buque Sophia.
Ambas embarcaciones, identificadas como parte de una “flota fantasma”, fueron rastreadas tras haber atracado en Venezuela o dirigirse hacia ese país.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, advirtió que el bloqueo al petróleo sancionado se mantiene en pleno efecto en cualquier parte del mundo.
Según reportes de la agencia Reuters, el Bella 1 era vigilado desde el 21 de diciembre, cuando evadió un abordaje frente a las costas venezolanas; en un intento por eludir a la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG), la tripulación pintó un nuevo nombre en el casco y cambió su registro a bandera rusa, táctica que resultó fallida ante la vigilancia persistente.
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La intercepción de estos petroleros es una extensión directa de la ofensiva militar que Estados Unidos inició el pasado sábado, cuando fuerzas especiales realizaron una redada letal en Caracas para capturar a Nicolás Maduro.
Tras la extracción del mandatario hacia territorio estadounidense, la administración de Donald Trump ha intensificado la vigilancia para asfixiar las rutas de financiamiento del régimen, lo que explica la persecución del Bella 1 y el Sophia en puntos estratégicos como el Atlántico y el Caribe.
Esta operación en alta mar, ejecutada bajo órdenes de tribunales federales por delitos de narcoterrorismo, envía un mensaje de control absoluto sobre las rutas de suministro venezolanas.
A pesar de los informes sobre submarinos rusos escoltando al Bella 1, la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) logró cerrar el cerco sobre la “flota fantasma”, confirmando que la captura de Maduro es solo el inicio de un despliegue mayor para desmantelar su red de apoyo internacional.
