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A un año de su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha implementado medidas que han puesto en jaque a varios países

A un año de su regreso a la Casa Blanca, el segundo mandato de Donald Trump se ha caracterizado por una serie de decisiones disruptivas y controversias que han cimbrado el tablero geopolítico mundial.
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En su afán de “hacer a EUA grande otra vez”, el republicano ha traspasado los límites de la diplomacia, lanzando amagos e incluso cumpliendo algunos de ellos, lo que han encendido las alertas y generado condenas por su actitud.
A continuación, presentamos los cinco frentes con los que el mandatario estadounidense ejerce una presión sin precedentes.

El interés de Donald Trump por adquirir Groenlandia (un territorio autónomo de Dinamarca) ha cobrado una fuerza inusitada en fechas recientes, pues el mandatario estadounidense asegura que es un “punto estratégico para la seguridad nacional” de su país.
Alertó sobre la presencia de barcos rusos y chinos cerca de la isla como un “peligro inminente”, sugiriendo que, si Dinamarca no puede defenderla, su país debe anexarla por seguridad global.
Groenlandia posee una de las reservas más grandes del mundo de tierras raras, minerales esenciales para fabricar tecnología avanzada (smartphones, vehículos eléctricos y armamento militar).

Se estima que el subsuelo ártico contiene vastas reservas de petróleo y gas que aún no han sido explotadas.
De acuerdo con el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, “Trump buscaría un logro territorial comparable a la compra de Luisiana por Thomas Jefferson o la de Alaska por William Seward, como parte de su legado”.
Para conseguir su cometido, Trump anunció la imposición de aranceles de hasta el 25% a productos de la Unión Europea y Dinamarca y condicionó la eliminación de estos impuestos a que se negocie la “venta total” o el traspaso de soberanía de la isla.
Durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, Trump insistió Groenlandia es clave en su estratégica seguridad nacional e internacional, por lo que busca adquirir ese “bloque de hielo”.
“Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca masa de tierra, este gigantesco trozo de hielo, desarrollarla y mejorarla”.
Trump dijo que “está buscando negociaciones inmediatas para adquirir Groenlandia”, pero agregó que “no usará la fuerza” por el momento.
Incluso aseguró en un posteo de Truth Social que llegó a un acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre el futuro de Groenlandia, por lo que no impondrá los aranceles planteados para Europa.
El pasado 3 de enero y ante la sorpresa del mundo entero, Fuerzas Armadas de Estados Unidos invadieron Venezuela para capturar al presidente de ese país, Nicolás Maduro, a quien el gobierno estadounidense acusa de narcotráfico.
Aunque este movimiento tuvo la intención de derrocar al dictador venezolano y que el país sudamericano retorne al régimen democrático, Trump destacó que uno de los principales objetivos fue recuperar los recursos naturales como el petróleo, el cual supuestamente le fue “robado” a EUA.
“Vamos a estar a cargo del país de manera justa, vamos a reinvertir en Venezuela y vamos a cuidar a todo el mundo. Ellos nos arrebataron nuestro petróleo y pensaron que no haríamos nada al respecto".
Esto se confirmó a los tres días de la captura de Maduro, cuando Trump anunció la entrega de millones de barriles de crudo por parte del gobierno interino venezolano.
“Me complace anunciar que las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, no sujeto a sanciones, a los Estados Unidos de América”, escribió Trump en su red social Truth Social.

Otra acción que llamó la atención fue que descartó a María Corina Machado, su principal impulsora y líder de la oposición venezolana, como presidenta interina, decantándose por la segunda al mando del régimen chavista, Delcy Rodríguez.
Al argumentar su decisión, Trump aseguró que “Machado no cuenta con el suficiente respaldo del pueblo venezolano”.
Sin embargo, días después, y luego de que ella le entregó el premio Nobel de la Paz, modificó un poco el discurso y dijo que desea que ella se integre de alguna manera a la transición que estará por vivirse en Venezuela.
Si bien en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se pudo sortear con la complicada manera de trabajar de Trump, para esta segunda etapa del republicano, el trato hacia nuestro país no ha sido sencillo.
Desde que retornó al poder, el mandatario estadounidense ha establecido una agresiva estrategia de presión por medio de aranceles comerciales y amenazas con el pretexto de obtener resultados en la lucha contra el crimen organizado.

Trump justificó las medidas al acusar nulos golpes a las estructuras criminales, las cuales “matan a millones de estadounidenses” con las drogas que trafican.
También ha señalado que nuestro país “está gobernado por los cárteles de la droga”, lo que lo llevó a proponer a la presidenta Claudia Sheinbaum que tropas de EUA ingresen a suelo mexicano para combatir al narco.

Dicha propuesta ha sido rechazada en varias ocasiones por la mandataria, asegurando que continuará la colaboración con EUA, más no habrá subordinación.
A pesar de la postura del gobierno mexicano y tras la invasión a Venezuela, Trump ha insistido en que en algún momento combatirá por tierra a los narcotraficantes.
En materia comercial, Trump una vez más ha puesto en suspenso la continuidad del T-MEC.
Tras imponer aranceles a diversos productos de ambos países, el republicano indicó que dicho tratado comercial ha sido poco benéfico para su país, por lo que podría quedar cancelado tras la revisión programada para este año.
Inclusive minimizó el T-MEC, afirmando que “EUA no necesita de México ni de Canadá”, declaraciones que sacudieron a los mercados.
Al respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido 11 llamadas con su homólogo estadounidense con las que ha logrado frenar algunos de los aranceles impuestos por EUA.
Por su parte, el Gobierno de México también ha emprendido acciones para contener el embate arancelario como la entrega de un nutrido grupo de narcotraficantes, el reforzamiento de la frontera para contener la migración ilegal, entre otras.
Las acciones letales en el Mar Caribe contra presuntos traficantes de drogas se han convertido en uno de los aspectos más controvertidos de la actual administración Trump.
Hasta la fecha (enero de 2026), se estima que estos ataques han causado la muerte de al menos 115 personas en aguas internacionales y territoriales.

Bajo la justificación de una lucha frontal contra el “narcoterrorismo”, Trump autorizó a la Armada y a la Guardia Costera a utilizar fuerza letal directa contra cualquier embarcación sospechosa que no responda a las órdenes de detención en un plazo de minutos.
Se utilizan drones y helicópteros de ataque que disparan misiles o ametralladoras directamente contra los motores y la estructura de las lanchas y semisumergibles.
En la mayoría de los informes del Comando Sur, los incidentes terminaron con la “destrucción total de la amenaza”, lo que significa que no hay detenciones ni juicios, solo bajas.
Estas ataques han sido calificados por Human Rights Watch como “ejecuciones extrajudiciales”, las cuales son violatorias de los derechos humanos.
“Las autoridades estadounidenses no pueden matar de forma sumaria a personas a las que acusan de traficar con drogas”, afirmó Sarah Yager, directora de la oficina de Washington de HRW.
La política migratoria se ha endurecido al extremo. Trump declaró emergencia nacional para ejecutar “la mayor deportación de la historia”, movilizando al Ejército y al ICE.
Las consecuencias han sido graves: redadas violentas en ciudades santuario, detenciones erróneas de ciudadanos estadounidenses y el polémico asesinato de Renee Nicole Good a manos de un agente del ICE, un crimen que ha desatado protestas civiles a lo largo de la Unión Americana.

Aunque este tema pareciera meramente local, los operativos del ICE están enfocadas a migrantes de todos los países, por lo que algunos gobiernos del mundo han manifestado su rechazo contra el actuar de esta fuerza del orden.