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El periodista Sergio Sarmiento analiza el dictamen publicado por la FGR sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico el pasado mes de diciembre.

Hay buenas razones para ser escéptico. A pesar de que una serie de videos de las vías y los durmientes con evidentes fallas, además de otros indicios, sugerían que había problemas estructurales en las vías del Tren Interoceánico, la Fiscalía General de la República (FGR) ha publicado un dictamen que afirma que el descarrilamiento del 28 de diciembre de 2025 fue producido por exceso de velocidad.
Según esta explicación, el hecho de que el tren avanzaba a una velocidad de 65 kilómetros por hora en una zona de curvas, donde debió haber mantenido un máximo de 50 kilómetros, es la razón de la tragedia que dejó a 14 personas muertas.
La presidenta Claudia Sheinbaum no quiso acudir a una empresa externa y extranjera, como hizo tras el desplome de la Línea 12 del Metro capitalino del 3 de mayo de 2021. En aquella ocasión la entonces jefa de gobierno pidió el peritaje a DNV, una firma noruega dedicada a la seguridad marítima, no ferroviaria, pero que ella eligió de manera directa y sin considerar otras posibles opciones.
La entonces jefa de gobierno tenía la certeza de que el dictamen responsabilizaría del accidente a la construcción, y afectaría por lo tanto a Marcelo Ebrard, su rival en la contienda por la candidatura presidencial de Morena, pero no al mantenimiento, porque esto pondría en duda el desempeño de su propio gobierno.
El dictamen de DNV determinó que tanto la construcción como el mantenimiento tenían una parte de la responsabilidad, por lo que una furiosa jefa de gobierno decidió descartar los resultados. Sheinbaum no se molestó en pedir un nuevo dictamen a otra empresa especializada en accidentes ferroviarios. Simplemente le dio carpetazo al tema.
La hoy presidenta Sheinbaum decidió no correr nuevamente ese riesgo. En vez de buscar a algún perito extranjero especializado, pidió la investigación a la FGR y a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, las dos subordinadas a su gobierno. No sorprende así que el dictamen haya responsabilizado al maquinista, quien supuestamente llevaba al tren a exceso de velocidad. Felipe de Jesús Díaz Gómez fue detenido este lunes 26 de enero.
Es mucho más fácil responsabilizar a un maquinista que al hoy secretario de marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien era director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec durante la construcción del Tren Interoceánico, o a Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien su padre nombró “supervisor honorífico” del proyecto.
Tampoco la FGR detectó ninguna responsabilidad de los amigos del otro hijo del expresidente, Andrés López Beltrán, Andy, quienes vendieron balastro y otros insumos para la construcción del tren.
Nada de eso. La fiscal general Ernestina Godoy, elegida por su cercanía a la presidenta Sheinbaum, ha entregado el dictamen que quería el gobierno. El único responsable es el maquinista. Su pecado es haber conducido la máquina a exceso de velocidad: 65 kilómetros por hora en lugar de 50. No hay absolutamente ninguna falta en quienes construyeron este trágico tren.