
Foto: Cuartoscuro
El servicio de estética en el edificio Hemiciclo generó controversia en los pasillos de la Cámara Alta

El Senado de la República se encuentra en el centro de la controversia tras revelarse la reinstalación de un salón de belleza en el segundo piso del edificio Hemiciclo.
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El espacio fue sellado de forma abrupta la tarde de este miércoles, minutos después de que medios de comunicación descubrieran a la senadora del PVEM, Juanita Guerra Mena, mientras recibía un servicio de retoque de tinte en las instalaciones legislativas.
Según reportes del semanario Proceso, la estética operaba de 07:00 a 14:00 horas exclusivamente durante los días de sesión plenaria.
La logística estaba a cargo de una estilista identificada como Jazmín, quien prestaba los servicios a discreción y bajo un filtro previo, cuestionando a los interesados de dónde venían antes de permitirles el ingreso a la oficina.
Esto causó revuelo al ser contrario a los principios de austeridad en el gobierno morenista, así como el momento de su instalación.
Sin embargo, no es algo nuevo dentro del Congreso. De acuerdo con la periodista especializada en temas legislativos Leticia Robles de la Rosa, el equipo de peluquería ha estado presente en la sede de Paseo de la Reforma desde 2011, pero el servicio fue suspendido oficialmente en agosto de 2018 para alinearse a los principios de austeridad.
La comunicadora detalló que, tras años de inactividad, el salón volvió a ponerse en funcionamiento bajo la reciente gestión de Adán Augusto López Hernández.
Ante los cuestionamientos por el uso de oficinas públicas para fines de imagen personal, la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, defendió la existencia del espacio calificándolo como un apoyo necesario para el desempeño de las y los legisladores.
“Es un espacio que está adaptado para apoyo a las senadoras y bueno, a los senadores también, si se requiere, y que no es nada fuera de lo normal, existe en la Cámara de Diputados, y aquí en la Cámara de Senadores también”, argumentó.
La senadora Laura Itzel precisó que cada usuaria se hace cargo del pago individual del servicio, por lo que no consideró que existiera una irregularidad en el uso del recinto.
Argumentó que la medida facilitaba la labor de las legisladoras que llegan de diversos estados en vuelos matutinos y requieren estar bien presentadas para las sesiones.
“Este espacio está adaptado y quiero decirles que cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. Quiero reconocer que es un trabajo digno y que hace Jazmín, la peinadora, maquillista. Y que todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”, argumentó.
A pesar de estas declaraciones, el inmueble fue clausurado y sellado tras la presión mediática generada este día.
Hasta el momento, el Senado no ha detallado si el sellado del espacio es definitivo o si habrá consecuencias administrativas por la reinstalación del servicio.
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Una investigación realizada por la periodista Robles de la Rosa en 2017 para Excélsior reveló que, antes de la política de austeridad, el Senado de la República destinaba anualmente un millón 289 mil 540 pesos para el pago de cinco profesionales de la peluquería encargados de atender a los 128 legisladores.
En aquel año, el gasto mensual ascendía a 107 mil 461 pesos, incluyendo el pago de salarios que oscilaban entre los 11 mil 600 y los 25 mil 552 pesos mensuales.
Según la información, el equipo en ese entonces estaba conformado por cuatro mujeres y un hombre, identificados como María de la Luz, Gustavo, Alejandra, Jacqueline y Esther, quienes recibían pagos quincenales por la prestación de servicios profesionales exclusivos para los integrantes de la Cámara Alta.