
Foto: Cuartoscuro
Según el New York Times, un tercio de los cartuchos calibre .50 incautados en la frontera provienen de la planta pública de Lake City, en Misuri.

Las municiones de alto poder fabricadas originalmente para el Departamento de Guerra de Estados Unidos se han convertido en la herramienta principal de los cárteles para superar a las fuerzas de seguridad en México.
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Según una investigación de The New York Times, proyectiles calibre .50 producidos en la Planta de Municiones del Ejército de Lake City (LCAAP) son traficados tras ser adquiridos en el mercado civil estadounidense.
El reporte identifica a esta instalación en Misuri, propiedad del gobierno de EUA, como el supuesto nexo industrial que permite el flujo de armamento hacia organizaciones criminales que enfrentan a militares y policías mexicanos.
“Desde 2012, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos ha incautado más de 40 mil 370 cartuchos de munición calibre .50 en estados fronterizos con México... El producto de Lake City representó aproximadamente un tercio de ellos, una proporción mayor que la de cualquier otro fabricante”, se lee en la nota.

La peligrosidad de este suministro radica en el uso de variantes incendiarias perforantes, diseñadas para destruir tanques y aeronaves.
El diario documentó que en 2024 estas balas fueron utilizadas en ataques contra convoyes policiales, logrando atravesar vehículos blindados y causando bajas que, según la Secretaría de la Defensa Nacional, no pueden ser evitadas con el equipo de protección actual.
“El blindaje con el que contamos no puede proteger a nuestro personal de este tipo de penetración”, afirmó el entonces secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval.
Expertos señalaron que esta munición otorga a los grupos delictivos una ventaja táctica que permite atacar objetivos a distancias superiores a un kilómetro y medio, inutilizando helicópteros y patrullas.

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La investigación revela que, a pesar de que el Congreso de EUA prohibió en el año 2000 la venta de munición perforante al público, componentes fabricados en la planta militar siguen llegando a los mercados minoristas.
Actualmente, al menos 16 minoristas en línea comercializan estas balas o insumos producidos en las instalaciones gubernamentales.
El reporte destaca que el flujo de estos pertrechos ha permitido a los cárteles realizar ataques de estilo militar, incluyendo el derribo de helicópteros y el asesinato de funcionarios.
“El impacto que tiene un calibre .50 en un tiroteo es escandaloso... Realmente inclinan la balanza”, señaló Chris Demlein, exagente de la ATF, según el medio.
Finalmente, el diario confirmó que en escenas de enfrentamientos y masacres en estados como Coahuila y Michoacán, las autoridades han recolectado casquillos con las iniciales “L.C.”, lo que ratifica el uso sistemático de munición de Lake City por parte de grupos criminales.
