
Foto: Cuartoscuro
Lujos de figuras clave, una dura postura contra el nepotismo que tensó la relación con el PVEM y el PT, y dudas sobre la fiscalización tienen a la presidenta de Morena bajo el escrutinio público

La gestión de Luisa María Alcalde Luján al frente de Morena atraviesa un periodo de intensa actividad mediática y política ante las versiones que sugieren su posible salida de la dirigencia nacional.

Aunque la lideresa ha negado los señalamientos, afirmando que permanecerá en el cargo mientras el Congreso Nacional del partido no determine lo contrario, diversos factores internos y externos han alimentado la incertidumbre sobre su permanencia.
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Uno de los puntos centrales de fricción ha sido la narrativa de la austeridad republicana. En declaraciones, Alcalde Luján defendió al movimiento asegurando que, a diferencia del pasado, en la actualidad no se utiliza dinero público para derroches o viajes de lujo. Según la dirigente, los señalamientos recientes contra integrantes del partido corresponden a recursos propios y no a actos de corrupción.
No obstante, durante una gira por Tabasco, la presidenta de Morena admitió que las críticas por el estilo de vida de algunos cuadros, mencionando indirectamente los casos de Andrés Manuel López Beltrán, Gerardo Fernández Noroña y Ricardo Monreal, sí han tenido repercusiones en la percepción ciudadana.

"Sí permean las campañas de desprestigio“, reconoció la funcionaria, al tiempo que insistió en que sus representantes deben actuar con el ejemplo y adoptar la “justa medianía” en su vida cotidiana.
La relación de Luisa María Alcalde con el Partido Verde (PVEM) y el PT ha sido tensa. El conflicto escaló tras la decisión de la dirigente de aplicar estrictamente el candado antinepotismo de cara a las elecciones de 2027.

En este sentido, descartó a la senadora Ruth González Silva (esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo) como candidata de la coalición, advirtiendo que, si el Verde insiste en su postulación, no irían en alianza.
A esta tensión se suma la defensa de la reforma electoral propuesta por el Ejecutivo, que sumó choques con los aliados.
En entrevista para El País, Alcalde fue tajante al señalar que "no se puede negociar con el PT y el PVEM" de dicha iniciativa. La dirigente argumentó que los aliados buscan preservar cuotas y financiamiento público, lo cual choca con el mandato de austeridad que, asegura, la ciudadanía exigió en las urnas.
Las versiones sobre su relevo, recogidas por columnas como Bajo Reserva, sugieren que su salida podría concretarse en las próximas semanas. Entre las razones citadas se encuentran la presunta falta de transparencia en la fiscalización de más de 2,500 millones de pesos en prerrogativas para 2025 y el desgaste con los socios de la coalición.
A pesar de las polémicas actuales, sectores de izquierda dentro de Morena perfilan a Luisa María Alcalde como una de sus cartas para la presidencia en 2030, así lo reporta Milenio en su columna No es normal.
El análisis de opinión destaca su conocimiento del territorio y su papel en reformas clave, como el aumento al salario mínimo, posicionándola como una opción de relevo frente a perfiles como Omar García Harfuch o Marcelo Ebrard.
Pero la Presidencia no es el único cargo por el que podría aspirar. Una encuesta de Gobernarte la colocó como uno de los perfiles más fuertes para contender por la jefatura de Gobierno de la CDMX.
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La presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado apagar los rumores de una destitución. Recientemente declaró no tener conocimiento de cambios en el partido, respaldando a Alcalde al calificarla como una mujer “extraordinaria” y una pieza fundamental de la nueva generación del movimiento obradorista.