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Despiden a tres funcionarios de Pemex tras derrame en el Golfo de México

Autoridades revelan que áreas operativas de Pemex negaron la fuga de hidrocarburos, mientras el petróleo ya llegaba a las costas.

Derrame de crudo en el Golfo de México

Foto: Cuartoscuro

Orly Mazabel

Orly Mazabel

Publicada: abr 16 a las 20:31, 2026
- Últ. Actualización: abr 16 a las 20:37, 2026

Por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el Grupo Interinstitucional inició una investigación exhaustiva para esclarecer el origen de un derrame de hidrocarburo en el Golfo de México.

Como primera medida, tres servidores públicos fueron separados de sus funciones por su posible vinculación con las omisiones del caso.

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Los funcionarios destituidos temporalmente ocupaban los cargos de subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y líder de Derrames y Residuos.

El análisis de 70 imágenes satelitales y modelos de deriva confirmó que el derrame ocurrió en febrero en la zona Abkatun-Cantarell. Tras solicitar bitácoras y cruzar información, Petróleos Mexicanos (Pemex) detectó graves anomalías que no fueron reportadas a la dirección general.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, presentó las denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría Anticorrupción tras revisar bitácoras operativas e imágenes satelitales.

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Entre las irregularidades detectadas destaca el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada, así como una demora de ocho días para cerrar la válvula principal, pese a que la falla fue detectada desde el 6 de febrero.

A pesar de la gravedad del evento, las áreas operativas lo clasificaron inicialmente como un simple “lagrimeo”, pese a que fue necesario desplegar una flota de 11 embarcaciones de contención.

Las principales irregularidades detectadas fueron las siguientes:

  • Falla estructural no reportada: Se detectó una pérdida de integridad mecánica en un oleoducto, así como trabajos de reparación que no fueron informados al Director General ni a los altos mandos de Petróleos Mexicanos.
  • Fuga negada por áreas operativas: Existía una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex que fue negada sistemáticamente, incluso en marzo, cuando comenzaron a registrarse arribazones de petróleo en costas del Golfo.
  • Coincidencia geográfica del derrame: El punto donde se detectó la falla del oleoducto coincide con el origen de la estela de aceite identificada por científicos mediante imágenes satelitales.
  • Ocultamiento de residuos contaminantes: Se ocultó la recuperación de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa contenida en barreras de contención.
  • Inconsistencias operativas: Mientras el incidente fue clasificado como un “lagrimeo”, se desplegaron 11 embarcaciones para contener, recuperar y dispersar los hidrocarburos, lo que contradice la narrativa oficial inicial.
  • Retraso en medidas críticas: No se interrumpió completamente el flujo del oleoducto de manera inmediata; la válvula principal fue cerrada hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga.
  • Simulación científica temprana: Desde el 6 de febrero, la Subdirección de Seguridad solicitó al Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) modelar la dispersión del hidrocarburo y su posible llegada a playas del Golfo.

¿Qué hizo el gobierno ante el derrame?

Ante la contingencia, la Secretaría de Marina encabezó un despliegue operativo de gran escala, con la participación de 3,365 elementos, 25 buques, 48 vehículos, drones y más de 5,100 metros de barreras de contención.

Las labores de limpieza se han extendido a 48 playas y 630 kilómetros de litoral, donde se han recolectado aproximadamente 915 toneladas de residuos de hidrocarburos mezclados con arena y sargazo.

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En el ámbito ambiental, autoridades han realizado más de 1,021 recorridos en ecosistemas de los estados de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.

Según reportes oficiales, hasta el momento no se ha detectado la muerte masiva de flora y fauna entre las más de 11,310 especies registradas en la región del Golfo.

Los residuos recolectados están siendo procesados en instalaciones de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) mediante técnicas de desorción térmica, un método que permite eliminar hasta el 98% de los contaminantes. La investigación continúa en curso para deslindar responsabilidades y determinar el impacto real del derrame.