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Organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el CJNG están enviando “cocineros” a Europa para operar narcolaboratorios y producir metanfetamina a gran escala.

Los cárteles mexicanos ya no solo envían droga a Europa. Ahora también exportan especialistas de laboratorio, conocidos como “cocineros”, para producir metanfetamina, convertir cocaína y operar narcolaboratorios de alta capacidad dentro de la Unión Europea.
El Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación encabezan esta expansión criminal, con alianzas con redes europeas que aportan transporte, distribución, empresas fachada, corrupción y lavado de dinero.
El riesgo que advierten Europol y la DEA es mayor que el tráfico tradicional, porque Europa dejó de ser únicamente zona de consumo o tránsito y empezó a convertirse en plataforma de producción, con el temor adicional de que esa infraestructura pueda abrir paso en el futuro a drogas sintéticas como el fentanilo.
Las organizaciones mexicanas no solo mandan cargamentos de metanfetamina y cocaína desde América Latina hacia la Unión Europea. También colocan en territorio europeo a operadores con conocimiento químico para instalar, administrar o reforzar laboratorios clandestinos.
Estos especialistas son valorados por las redes criminales europeas porque dominan métodos de producción de metanfetamina de alto rendimiento. Su función no se limita a “cocinar” droga.
También aportan técnicas para reciclar residuos químicos, reducir desperdicio, producir cristales de mayor tamaño y elevar la potencia y rentabilidad del producto final.
Además de la metanfetamina, estos grupos participan en procesos de extracción y conversión de cocaína dentro de laboratorios clandestinos europeos.
El reporte conjunto de Europol y la DEA identifica a organizaciones mexicanas poderosas, principalmente el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, como actores clave en la expansión hacia el mercado europeo de drogas ilícitas.
El Cártel de Sinaloa aparece vinculado a alianzas para la producción, distribución y operación de redes transnacionales. En la información disponible se menciona una operación en Marsella, Francia, donde autoridades francesas y belgas desarticularon una red relacionada con este cártel, con 16 arrestos y más de 200 kilos de metanfetamina asegurados.
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El CJNG también aparece como una organización con presencia logística en Europa. Se le relaciona con asociaciones criminales para el tráfico de cocaína y con una base operativa desmantelada en España en la llamada Operación Oyamel, en la que se reportaron 20 detenidos, entre ellos mexicanos, y el aseguramiento de casi dos toneladas de cocaína.

También se menciona a Los Zetas como parte de las organizaciones mexicanas identificadas en el continente, con operaciones vinculadas al uso de intermediarios y ciudadanos marroquíes para mover droga mexicana en España y Países Bajos.
Los cárteles mexicanos no trabajan solos. Su operación depende de una estructura criminal compartida con redes de la Unión Europea.
Los grupos europeos aportan brokers, distribuidores mayoristas, transporte, laboratorios locales, rutas internas y contactos en puertos. Los mexicanos aportan cargamentos, conocimiento técnico, especialistas de laboratorio y métodos para elevar la producción.
La droga viaja principalmente por vía marítima y carga aérea. Los cargamentos son ocultados en bienes comerciales legítimos como alimentos, materiales de construcción, filtros de agua, frutas, bloques de concreto térmico o maquinaria industrial. Una vez que entran por puertos europeos, las redes locales se encargan de moverlos por ferris, servicios postales o vehículos con compartimentos ocultos.

Parte de la metanfetamina que llega o se produce en Europa no tendría como destino final el consumo europeo, sino mercados más rentables en Asia y Oceanía.
En Países Bajos se documentó el desmantelamiento de laboratorios de metanfetamina con presencia de sospechosos mexicanos y latinoamericanos. En 2019 fueron desmantelados tres laboratorios de este tipo y para 2020 la cifra reportada subió a nueve instalaciones. También se menciona que en Wateringen fueron detenidos tres ciudadanos mexicanos vinculados al Cártel de Sinaloa y se aseguraron cientos de kilos de cristal con valor estimado de 80 millones de euros.
En Bélgica también se reportó el desmantelamiento de centros de producción con participación de mexicanos. La información señala que desde 2019 una decena de mexicanos han sido detenidos y condenados en operaciones relacionadas con narcolaboratorios.
La operación mexicana no se limita al norte de Europa. En Francia, la llamada Operación Halcón en Marsella desarticuló una red transnacional vinculada al Cártel de Sinaloa. La estructura operaba bajo mando de ciudadanos franceses y argelinos, pero dependía de la experiencia de los cárteles mexicanos para producir droga en la Unión Europea.
En España, el territorio funciona como punto de entrada, procesamiento y logística. Se menciona la Operación Saga, de enero de 2026, en la que fue desmantelado un punto de abastecimiento con 1,800 kilos de metanfetamina y se detuvo a un integrante del Cártel de Sinaloa. También se reporta un laboratorio en Galicia con capacidad para producir 200 kilos diarios de alcaloide, bajo supervisión de un operador mexicano descrito como “notario”.
En Polonia se neutralizó un laboratorio profesional de drogas sintéticas donde ciudadanos mexicanos vinculados al crimen organizado supervisan la fabricación. Ahí se decomisaron 300 litros de metanfetaminas y tres toneladas de precursores químicos.
La expansión de los cárteles mexicanos en Europa también depende de la corrupción e infiltración empresarial. Europol y la DEA advierten que estas organizaciones corrompen funcionarios del sector público y privado, infiltran empresas legales de transporte y comercio, y utilizan estructuras financieras paralelas para mover ganancias.

El lavado de dinero incluye criptomonedas, esquemas basados en comercio, blanqueadores de capitales y sistemas bancarios clandestinos. El objetivo es repatriar a México millones de euros generados por la venta de droga.

La preocupación europea no se limita al aumento en la producción de droga. El riesgo central es que la presencia más profunda de cárteles mexicanos pueda elevar la violencia en la Unión Europea.
Las autoridades advierten que el modelo criminal de disputa territorial, corrupción y control armado que caracteriza a estas organizaciones podría replicarse en mercados europeos conforme crezca la presencia mexicana.
El otro foco de alerta es el fentanilo. La información disponible señala que no existe evidencia concreta de que los cárteles mexicanos estén produciendo o traficando fentanilo de forma consolidada para el mercado europeo. Sin embargo, las autoridades monitorean el riesgo por la capacidad técnica ya instalada, los hallazgos esporádicos y el crecimiento de las redes dedicadas a drogas sintéticas.