
Foto: Cuartoscuro
De cara a la celebración de la Copa del Mundo de futbol 2026, visitantes exigen camionetas blindadas para las sedes de CDMX, Guadalajara y Monterrey.

El ataque en Teotihuacán, la reacción criminal tras la caída del “Mencho” y la guerra entre cárteles no han detenido la expectativa por la Copa del Mundo, pero sí cambiaron el tipo de viaje que preparan diplomáticos, funcionarios vinculados a FIFA, empresarios y visitantes con alto poder adquisitivo.
La señal es clara para la industria de blindaje y protección. Algunos cancelaron viajes y reservas, pero quienes mantienen su asistencia están pidiendo traslados más seguros, camionetas blindadas, rutas controladas, hoteles mejor ubicados y medidas especiales en estadios, concentraciones y zonas turísticas.
México tendrá tres sedes mundialistas, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. En esas ciudades, especialistas consultados advierten un fenómeno doble. Por un lado, la inseguridad les tiró reservaciones.
Por otro, abrió una demanda creciente de protección privada para quienes sí vendrán y no quieren exponerse en aeropuertos, hoteles, estadios, restaurantes o traslados nocturnos.

Leopoldo Cerdeira, especialista en blindajes de una empresa de Ciudad de México, afirmó que la industria se preparó desde hace un año para el Mundial con más unidades, apartados y reservas, pero que la caída del “Mencho” cambió el ánimo de varios clientes extranjeros.
De acuerdo con su testimonio, en el caso de su empresa, las reservas ya confirmadas para el Mundial cayeron 50%, mientras que las llamadas y cotizaciones bajaron alrededor de 70%. Las cancelaciones, dijo, llegaron principalmente de Alemania, Suiza y España.
El golpe no fue solo para el Mundial. También les cancelaron un evento en Los Cabos vinculado con una empresa de movilidad y otro en Cancún para una empresa europea. La explicación que recibieron de directores de seguridad fue que optaron por cancelar cualquier viaje relacionado con México.
Cerdeira sostuvo que la afectación también se refleja en viajes ordinarios de negocios y en otros eventos, no únicamente en la Copa del Mundo. Incluso relató que, tras los hechos asociados a la caída de “El Mencho”, recibieron llamadas de personas preocupadas que buscaban sacar a un familiar de Puerto Vallarta en una unidad blindada para llevarlo al aeropuerto.

La caída de reservaciones no significa que desapareció la demanda. Al contrario, el sector prevé que quienes decidan venir pedirán más protección.
Cerdeira afirmó que, conforme se acerque el Mundial, habrá visitantes que no podrán cancelar porque su presencia está ligada a compromisos diplomáticos, empresariales o deportivos. En ese grupo ubica a diplomáticos, directivos, empresarios y visitantes de alto perfil que suelen contratar camionetas blindadas con chofer y permisos de acceso para acercarse a estadios o zonas restringidas.
La experiencia de otros eventos ayuda a medir el tamaño del mercado. Cerdeira dijo que para la Fórmula 1 en Ciudad de México, en una sola semana, llegan a rentarse alrededor de 280 camionetas blindadas. Por eso, varias empresas comenzaron a traer unidades de otros destinos como Guadalajara y Cancún para cubrir la demanda en la capital.
El Mundial, sin embargo, llega en un contexto más sensible. Ya no se trata solo de mover ejecutivos o invitados VIP. Ahora el blindaje aparece como una condición de tranquilidad para visitantes que preguntan cómo llegar del aeropuerto al hotel, del hotel al estadio y de regreso, además de salidas a restaurantes o centros nocturnos.
Las tres sedes tienen necesidades diferentes. En Ciudad de México, Cerdeira explicó que la mayoría de las unidades que se rentan son camionetas con protección para armas cortas.
Calculó que 90% de las unidades que rentan en la capital corresponde a ese nivel, porque es raro ver ataques con armas largas dentro de la ciudad.
El escenario cambia en Guadalajara y Monterrey. Para esas plazas que trabajan con unidades de mayor protección, preparadas para armas largas como AK-47 o AR-15. En Guadalajara, solo manejan ese tipo de blindaje más alto.
Monterrey aparece como una sede con fuerte crecimiento. Omar Lara, otro especialista que opera en Nuevo León, señaló que la demanda podría crecer alrededor de 50% durante el Mundial. Su empresa ya asignó siete camionetas SUV para este servicio y prevé producir más unidades si la demanda lo exige.
Lara explicó que en Nuevo León el interés se concentra más en vehículos de alto blindaje que en unidades de protección básica. Calculó que los niveles más bajos podrían representar apenas 20 o 30% de las solicitudes, mientras que el mayor movimiento estaría en unidades de protección más alta, buscadas por diplomáticos, empresarios y visitantes que perciben mayor riesgo.

En Monterrey, Lara dijo que las solicitudes provienen principalmente de Estados Unidos, por la presencia de empresas, directivos y corporativos con vínculos en la región.
También mencionó interés de Japón, país que tendrá actividad mundialista en la sede regiomontana, al grado de que un medio japonés solicitó visitar la planta y hacer pruebas de materiales balísticos para mostrar alternativas a sus ciudadanos.
Apuntó que Nuevo León ya cuenta con una presencia importante de comunidad coreana por la planta de Kia, por lo que parte de ese sector ya tendría cierto nivel de cobertura en vehículos blindados. En contraste, prevé que visitantes japoneses podrían solicitar más servicios durante la justa mundialista.
En Ciudad de México, Cerdeira señaló que la Embajada de España ha pedido camionetas y que, cuando se trata de diplomáticos, en ocasiones la solicitud llega a través del propio gobierno mexicano.
René Arrozqueta, vocero del Consejo Nacional de la Industria Balística, sostuvo que los extranjeros que planean venir a las sedes mundialistas ya están buscando blindajes y protecciones especiales.
Su diagnóstico parte de una idea central. La seguridad no solo depende de lo que se vea, sino de que el visitante sienta que existe una organización capaz de protegerlo. Por eso, planteó que hoteles, estadios, zonas turísticas y centros de concentración deberán operar con una lógica de prevención y no de reacción.
Arrozqueta consideró que el ataque en Teotihuacán obligó a no descartar escenarios de riesgo, aunque aclaró que eso no significa que necesariamente ocurran. Su punto es que debe existir una cultura preventiva.
Para los estadios, planteó anillos de seguridad alrededor de los inmuebles, filtros antes de llegar a los accesos, revisión de bolsas y maletas, patrullajes, unidades móviles, arcos detectores y vigilancia en la llamada última milla, es decir, el tramo final de llegada al estadio.
También señaló que algunos palcos podrían requerir cristales blindados, especialmente en zonas donde se concentren dueños de equipos, empresarios, invitados de alto perfil o figuras relevantes.

Arrozqueta advirtió que la seguridad no puede concentrarse únicamente dentro de los estadios. También deben protegerse hoteles, rutas de traslado y lugares donde se concentren los equipos.
En hoteles, dijo, se deben prever riesgos derivados de la convivencia de aficionados rivales, sobre todo cuando porras ganadoras y perdedoras se hospeden en el mismo lugar. La preocupación no apunta solo al crimen organizado, sino también a incidentes entre grupos de aficionados, barras o hinchas de distintos países.
Para las concentraciones de equipos, recomendó controlar accesos, colocar arcos detectores, unidades blindadas o casetas móviles blindadas y reforzar el perímetro donde entren jugadores, cuerpos técnicos y personal autorizado.
El planteamiento es crítico pero no alarmista. La industria no está diciendo que el Mundial deba cambiar de sede ni que México no pueda recibirlo. Lo que advierte es que la magnitud del evento exige elevar la seguridad desde antes, en las rutas, hoteles, estadios y zonas de concentración.
En Monterrey, Lara señaló que también ha crecido la demanda de vehículos tácticos para corporaciones policiacas municipales. Mencionó solicitudes en San Pedro, Monterrey, Cadereyta, Allende y Santiago, entre otros municipios.
De acuerdo con su estimación, algunos municipios han incrementado de manera importante su parque de patrullas blindadas. Calculó que el crecimiento podría llegar a 100 por ciento y habló de entre 50 y 70 unidades contabilizadas o conocidas entre distintos municipios.
El interés se concentra también en zonas periféricas y turísticas de Nuevo León, especialmente municipios cercanos a Tamaulipas. Lara sostuvo que esas áreas buscan protegerse más por su ubicación y por el movimiento que podrían tener durante eventos internacionales.
El Mundial no solo traerá aficionados. También atraerá diplomáticos, empresarios, directivos, funcionarios deportivos, visitantes VIP y personas con capacidad de pagar protección privada. Ese sector ya está preguntando por vehículos blindados, choferes, traslados seguros y rutas controladas.
La contradicción es el fondo de la historia. La violencia espantó a una parte de los visitantes y golpeó reservas ya cerradas. Pero también fortaleció un mercado de protección que se prepara para operar en las tres sedes mexicanas.
El reto para México no es solo llenar estadios. Es garantizar que quienes lleguen puedan moverse sin miedo, que los hoteles tengan protocolos claros, que los estadios operen con filtros eficaces y que la seguridad no dependa de improvisaciones. La demanda de blindaje revela una preocupación real, pero también una oportunidad para corregir a tiempo. El Mundial no está cancelado por el miedo. Está obligado a blindarse frente a él.