
Foto: Redes Sociales
En el PAN crece la inquietud por la movilización morenista del sábado en Chihuahua.

Nos aseguran que en el cuarto de guerra del PAN hay más preocupación por la marcha morenista del sábado en Chihuahua de la que admiten públicamente. No esperaban que Morena lograra instalar tan rápido una narrativa tan emocional alrededor del caso de Maru Campos. Porque la discusión ya dejó de ser si hubo o no cooperación internacional y se convirtió en algo mucho más delicado: quién dejó entrar a los estadounidenses.

Nos hacen ver que el problema para el PAN es que Morena movió el debate hacia soberanía, intervención extranjera y patriotismo, terrenos donde el obradorismo suele sentirse mucho más cómodo que la derecha mexicana. Y una cosa es defender a Maru en expedientes y tecnicismos legales, y otra enfrentar imágenes de plazas llenas gritando “traición” o “soberanía”. En política, dicen algunos panistas veteranos, las imágenes suelen ganarle a los argumentos.
Y mientras públicamente los dirigentes panistas intentan regresar la conversación a Sinaloa y a Rubén Rocha Moya, en Chihuahua varios comenzaron a preguntarse qué tan grande será realmente la movilización. Porque si la convocatoria supera lo esperado, el golpe podría ser más político que jurídico.
Nos cuentan además que dentro del propio PAN algunos observan la crisis con cálculo frío, pues un desgaste de Maru movería por completo la sucesión estatal. Y no ayuda, dicen, que el manejo de la crisis haya parecido errático: primero negaciones, luego matices y finalmente el argumento de que la gobernadora “no sabía”.
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