
Foto: Cuartoscuro
Para el periodista José Reveles, la narcopolítica no inició con el caso Rocha Moya, sino en el sexenio de Felipe Calderón

La narcopolítica mexicana no empezó con Rubén Rocha Moya ni se agota en las acusaciones actuales contra funcionarios de Sinaloa. Para el periodista José Reveles, especialista en crimen organizado, el caso más evidente y documentado está en otro sexenio y tiene como protagonista a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública Federal en el gobierno de Felipe Calderón, condenado en Estados Unidos a 38 años de cárcel por proteger al Cártel de Sinaloa.
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En entrevista con Político Mx, Reveles coloca ese caso como una de las pruebas más duras de que la relación entre poder político y narcotráfico lleva décadas instalada en México. No se trata solo de un señalamiento contra un funcionario, sino de una estructura federal de seguridad que, según su investigación, habría usado mandos, policías y recursos públicos para servir a una organización criminal.

Recordó que García Luna tenía casi 40 mil agentes bajo su mando y que, de acuerdo con lo documentado en su libro Narcopolítica y Narcogobierno, utilizaba a elementos de la Policía Federal para ayudar al Cártel de Sinaloa. Los policías eran enviados con viáticos a distintos estados bajo una encomienda oficial, pero después eran trasladados a otros puntos para realizar trabajos en favor del grupo criminal.
Esos servicios, según Reveles, iban desde el tráfico de droga hasta ataques contra enemigos y homicidios calificados. La conclusión del periodista es contundente, la Policía Federal terminó puesta al servicio del Cártel de Sinaloa, lo que convierte al caso García Luna en el capítulo más sólido para explicar que la narcopolítica no solo operó en gobiernos locales, sino también desde el centro del aparato federal de seguridad.

Reveles también recordó la denuncia de Javier Herrera Valles, excomisario de la Policía Federal, quien en 2008 advirtió por escrito al entonces presidente Felipe Calderón sobre los pasos de García Luna y sobre la incorporación de mandos que habían reprobado exámenes de confianza. Según la entrevista, entre siete y ocho comandantes reprobaron esos controles, pero aun así fueron integrados al equipo del secretario.
Ese grupo fue identificado como los “12 apóstoles”, mandos cercanos a García Luna que, de acuerdo con Reveles, se hacían cargo de acciones ilegales desde la propia Policía Federal.
Entre los nombres mencionados aparecen Facundo Rosas y Garay Cadena, como parte de una estructura que operó durante años sin que sus integrantes fueran llevados ante la justicia estadounidense por los presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
La denuncia tuvo consecuencias directas para Herrera Valles, pues relata que el excomisario fue encarcelado junto con otros funcionarios que resultaron incómodos para García Luna, como el exgeneral Tomás Ángeles Dauahare y el exsubprocurador Noé Ramírez Mandujano.
Según el periodista, a estos personajes se les fueron construyendo delitos para mantenerlos en prisión, mientras mandos señalados dentro de la estructura de García Luna permanecieron impunes.
Como antecedente más antiguo, Reveles llevó la conversación al caso del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, al Cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y el Rancho El Búfalo, donde se descubrieron 11 mil toneladas de marihuana, que dice, eran custodiados hasta por el Ejército.
En ese episodio, según el relato, los gobiernos de México y Estados Unidos consintieron la siembra masiva de estupefacientes en un contexto ligado a la operación Irán Contras.

En ese mismo bloque aparece el asesinato del periodista Manuel Buendía y el papel de José Antonio Zorrilla, exdirector del CISEN, acusado de ordenar su muerte.
Reveles sostuvo que Zorrilla llegó a tener tanto poder que habría dicho al gobierno que no necesitaba presupuesto público para operar, porque comandantes en el país recibían dinero de los cárteles y le compartían parte de esos recursos.
La entrevista también recupera el papel de la Policía Judicial Federal, señalada durante años por proteger a narcotraficantes.
En ese bloque aparecen referencias al Cártel de Juárez, al Cártel del Golfo, a los Arellano Félix y a los Zetas, además de menciones históricas a gobernadores como Leopoldo Sánchez Celis, en Sinaloa, y exmandatarios de Jalisco durante la época de Caro Quintero, sin que ninguno terminara en prisión por esos nexos.
Reveles también colocó bajo sospecha una decisión del final del gobierno de Vicente Fox.
Recordó que, dos días antes de dejar Los Pinos, el entonces presidente ordenó suspender la fumigación de campos de droga en el país y que las aeronaves utilizadas para esos operativos fueron devueltas, lo que terminó con helicópteros y avionetas deteriorándose bajo resguardo del Ejército. Un fenómeno de décadas.
